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Martín dibuja un nuevo modelo de desarrollo

El candidato nacionalista a la Presidencia del Gobierno se mostró convencido de que buena parte de los problemas de las Islas parten del desaforado crecimiento económico de las últimas décadas.
S. DÍAZ BRAVO, S/C de Tfe.
4/jul/03 14:13 PM
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Adán Martín comenzó y terminó su discurso de investidura, de una hora y nueve minutos de duración, subrayando la obligación de todo político de crear las condiciones necesarias para que las personas logren la felicidad. En su proyecto para los próximos cuatro años, esa búsqueda de la felicidad pasa por el rediseño del modelo de desarrollo, una decisión que necesariamente conlleva una mayor implicación del Gobierno de Canarias en el control de la actividad económica. Su lectura sobre la realidad del Archipiélago se adivina contundente: buena parte de los problemas de las Islas encuentran su origen en el desaforado ritmo de crecimiento.

Martín, que esta tarde se convertirá en presidente, se mostró fiel a los planteamientos que arguyó como vicepresidente y durante la campaña electoral. Habló con concisión al señalar que el modelo económico de las Islas "está llegando al agotamiento" como consecuencia del excesivo protagonismo del sector terciario, especialmente el turismo, la construcción y el transporte, y que "los costes sociales" que conlleva tal modelo "se acercan peligrosamente a los ingresos".

Según sus palabras, Canarias ha pagado un alto precio como consecuencia de ese desequilibrio sectorial, que se ha traducido en "un impacto muy fuerte sobre el territorio" y en el fenómeno de la inmigración laboral, uno de los temas más recurrentes del discurso de los nacionalistas en los últimos años.

Martín se refirió de forma clara al elevado incremento de la mano de obra externa, que según indicó ha impedido que los canarios se beneficien de las oportunidades de empleo que conlleva el desarrollo económico y, al mismo tiempo, ha sobrecargado la densidad demográfica hasta límites extremos.

El líder nacionalista fue prolijo a la hora de demostrar con datos que si las cifras de paro no se han reducido lo suficiente no se debe a la ineptitud del Gobierno saliente, donde él mismo fue el principal responsable del área Económica. Subrayó que en el pasado cuatrienio se crearon 154.000 nuevos empleos, de los que 110.000, según enunció, se encuentran hoy en día ocupados por foráneos.

El candidato presidencial citó una segunda cifra, más contundente si cabe: en los últimos cuatro años, la población de las Islas se ha incrementado en un cuarto de millón de habitantes, un fenómeno que ha acelerado los procesos de demanda de viviendas, carreteras, educación y sanidad.

La solución para materializar el reto de un nuevo modelo de desarrollo pasa, según Adán Martín, por la aplicación de las Directrices de Ordenación del Turismo, un texto aprobado por el Parlamento en la pasada legislatura. No obstante, entiende que el objetivo último no debe limitarse a la aplicación de "mecanismos de contención o de control", sino que debe incidir en "nuevos ámbitos de desarrollo sostenible".

También se cuidó mucho a la hora de recalcar que instaurar un nuevo modelo no implica que la economía deje de crecer. La fórmula de Adán Martín resulta sencilla: generar empleo en aquellos lugares donde se concentren los mayores índices de paro. La receta se completa con el fomento de los subsectores que en las últimas décadas han visto mermado su protagonismo como consecuencia de la preeminencia del turismo: la agricultura, el comercio y la industria, incluyendo en todos los casos la búsqueda de mercados fuera del Archipiélago.

La necesidad de estructurar un discurso acorde con los planteamientos de su socio de Gobierno, el Partido Popular (PP), llevó a Martín a incluir ciertos matices y consideraciones en sus argumentos habituales. Así, a pesar de dedicar un tiempo generoso a hablar de la llegada de nuevos residentes, en ningún momento propugnó la necesidad de limitar dicha afluencia por métodos diferentes a las medidas de control económico. Una de las frases pronunciadas en este sentido resultó harto significativa: "Tenemos que garantizar una adecuada calidad de vida... Admitiendo con generosidad a los inmigrantes legales y tratando con rigor, pero también con humanidad, el fenómeno de la inmigración ilegal".

La policía autonómica, uno de los proyectos que concita mayores diferencias entre nacionalistas y populares, fue objeto de una atención específica. Martín reconoció que las posturas entre los socios son divergentes, por lo que se ha optado por una solución que agrade a ambos, aunque sin matizar si el cuerpo finalmente se creará.

En el ámbito sanitario, asunto que centró algunos de los más sonados rifirrafes electorales, el discurso de Martín se quedó en una declaración de intenciones, sin medidas concretas, y en el llamamiento a un gran pacto regional.

Más conciso, y en este caso alejado del discurso del PP, se mostró al referirse al ámbito competencial. El candidato, que no se olvidó de subrayar su ideología nacionalista, habló abiertamente de asumir puertos, aeropuertos, comercio exterior, tráfico aéreo, costas, vertidos, salvamento marítimo y el servicio meteorológico.