Actualidad
LO ÚLTIMO:
Detenido en Vitoria el presidente del centro cultural islámico por captación leer

Martín, sexto presidente

La ausencia del diputado del PIL Dimas Martín fue la única nota llamativa de la segunda y última jornada de la sesión de investidura del candidato de CC a la Presidencia del Gobierno.
S. DÍAZ BRAVO, S/C de Tfe
5/jul/03 14:13 PM
Edición impresa

El nacionalista Adán Martín se convirtió ayer en el sexto presidente del Gobierno de Canarias gracias al apoyo de los 23 diputados de Coalición Canaria (CC), los 17 del Partido Popular (PP) y dos de los tres representantes del Partido de Independientes de Lanzarote (PIL). El tercero, Dimas Martín, que según el PSC-PSOE ni siquiera debería ocupar un escaño debido a que existe una sentencia que lo inhabilita, no apareció por la sede del Parlamento de Canarias, según su compañera de formación, María Isabel Déniz, por motivos personales.

La ausencia del polémico político conejero fue una de las notas más destacadas en una sesión donde el único interés residió en los ataques verbales del líder del PSC-PSOE, Juan Carlos Alemán, al por entonces candidato. Los 17 diputados socialistas, que votaron en contra de la investidura de Martín, empezaron a ejercer ayer su soledad contestataria dentro del hemiciclo autonómico.

El ayer portavoz del PSC-PSOE hurgó cuanto pudo en la herida abierta en la formación nacionalista, refiriéndose a cada poco a las diferencias de Adán Martín con Román Rodríguez.

Martín le respondía insistiéndole que los problemas de cada formación se arreglan dentro de cada formación y que en aquel momento y en aquel lugar estaban para otra cosa: debatir su investidura.

Alemán no se atuvo a los requerimientos del candidato e insistió en que las diferencias entre el presidente y el vicepresidente en funciones son un asunto de interés público y parlamentario. Llegó a decir que tal enfrentamiento, mantenido a lo largo de los últimos años, ha influido negativamente en la acción del Ejecutivo, a lo que Adán Martín respondió con una retahíla de logros del "Gobierno presidido por Román Rodríguez", según apuntó.

El resto de los ayer portavoces, José Manuel Soria por el PP, José Miguel González por CC y María Isabel Déniz, que sustituyó a Dimas Martín, por el PIL, se limitaron, con mayor o menor grado de matices, a loar las excelencias del acuerdo de gobierno suscrito entre nacionalistas y populares.

Sólo González, en un alarde de coherencia programática, subrayó con contundencia que su formación no renuncia a que la Comunidad Autónoma cuente cada vez con mayores competencias, citando entre ellas la policía autonómica, proyecto sobre el que, según adelantó, tendrán que negociar con su socio de gobierno.

Déniz, mientras, realizaba en su segunda intervención un hiriente comentario como respuesta a unas declaraciones públicas de Román Rodríguez el día anterior, cuando puso en duda la idoneidad de que Adán Martín recibiera el voto de apoyo de Dimas Martín. La diputada lanzaroteña acabó su breve discurso diciendo que "hay quien no quiere votos, pero desea participar con mucho ahínco en el Gobierno".

Explicaciones sobre Dimas

Pocos creyeron, sin embargo, la explicación de Déniz en los pasillos acerca de la ausencia de su jefe de filas. Los más vieron una actitud premeditada, puede que incluso pactada con CC y PP, para evitar polémicas en el caso de que el Consejo de Ministros no conceda finalmente el indulto al diputado conejero.

Soria, ejerciendo de socio fiel durante toda la intervención, sólo se permitió la licencia de pronunciar una cita de Bertrand Russel para que Adán Martín la grabara en el cabecero de su sillón presidencial, justo la misma que salía de su boca hace unos pocos días, en la villa grancanaria de Teror, ante la Virgen del Pino.

El cruce dialéctico entre Martín y Alemán y las frases idílicas entre Martín y Soria y González y Martín se extendieron a lo largo de casi tres horas y media, réplicas incluidas. Poco después de la una de la tarde, el presidente del Parlamento, Gabriel Mato, sorteó en un pequeño bombo el número del diputado o diputada a partir del cual se iniciaba la votación de investidura.

La primera fue Milagros Luis Brito, de Tenerife y de Ican, que pronunció con convicción el primero de los 42 síes que llevaron al candidato de CC a la jefatura del Gobierno.

A su lado, con la misma firmeza, dijo sí, cuando le correspondió, su vecina de escaño, la grancanaria María del Mar Julios, también de CC, a quien la configuración del Gobierno puede traer alguna alegría. Y aunque los más indecisos se fijaban insistentemente en él, tampoco titubeó Román Rodríguez a la hora de apoyar a su subordinado, que un minuto y medio más tarde dejaría de serlo.

El propio Rodríguez se adelantó a felicitarlo con efusión cuando el presidente de la Cámara certificó el número se sufragios y otorgó a Adán Martín la investidura presidencial. Le siguió Alemán, que ya pasó por ese mismo trance en el Cabildo de Tenerife, y luego Soria, Castro, Matos, Zerolo y buena parte de los restantes 58 diputados que poblaban el hemiciclo.

También se acercaron a estrechar su mano, además de Román Rodríguez, otros tres ex presidentes: Jerónimo Saavedra, Lorenzo Olarte y Fernando Fernández, a quienes el propio Martín había invitado a la sesión de investidura. Sólo faltó Manuel Hermoso, según comentaron por motivos personales.

Idas y venidas de Rivero

No obstante, durante la sesión, las bambalinas del Parlamento acogieron su propia intrahistoria, protagonizada esencialmente por las continuas idas y venidas del presidente de CC, Paulino Rivero. A su término, bajo los soportales del patio parlamentario, el dirigente nacionalista, sin evitar un tono sarcástico, achacó a sus responsabilidades como alcalde de El Sauzal las permanentes desapariciones del palco de invitados. Recordó que anoche, en la Plaza de San Pedro, tocaba Jarabe de Palo.

Rivero intentó transmitir tranquilidad, auguró que todo se iba a arreglar y anunció que el martes, cuando el BOC publicase el nombramiento de Martín, el nuevo presidente haría pública la composición de su gabinete.