Nacional

ETA atentó de nuevo contra los intereses del empresariado vasco

Tres camiones de Azkar, una empresa de transportes radicada en la localidad vizcaína de Bedia, sufrieron distintos desperfectos a consecuencia de la bomba colocada la madrugada de ayer por la banda terrorista ETA.
AGENCIAS, Bilbao
7/jul/03 18:21 PM
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ETA atentó de nuevo en la madrugada de ayer contra intereses empresariales en el País Vasco, esta vez contra la empresa de transportes Azkar, de Bedia (Vizcaya), donde una bomba causó varios destrozos, pero no dejó heridos, un ataque que fue enérgicamente condenado por las fuerzas políticas y el Gobierno vasco.

A las dos y media de la madrugada, media hora después de que los bomberos de la Diputación recibieran una llamada alertando de la colocación de una bomba en el polígono industrial Murtatza, en Bedia, explotó un artefacto de los que habitualmente utiliza la banda terrorista ETA colocado en los bajos de un camión de la empresa de transportes Azkar.

La explosión -seguida de una segunda detonación, originada, según el Departamento de Interior del Gobierno vasco por el motor del camión- destrozó el vehículo en el que estaba colocada y alcanzó a otros dos aparcados en el mismo lugar, aunque no hubo que lamentar ningún herido.

El Gobierno vasco mostró su "más enérgica condena" por el ataque y manifestó su solidaridad con la dirección y con los trabajadores de la empresa Azkar, recordando que la violencia de ETA "pone en riesgo la estabilidad y el empleo" en esta firma.

En un comunicado remitido a Efe, el Ejecutivo autonómico, denunció que ETA "hace lo único que sabe hacer: utiliza la violencia y el chantaje contra personas y bienes, vulnerando sus derechos de forma injusta e injustificable", y consideró "insultante" que los que "reivindican derechos para sí, sean quienes los estén vulnerando repetidamente".

"Sin respetar los derechos básicos de todas las personas no se puede construir sociedad alguna desde el punto de vista democrático, ni se puede desarrollar, desde el punto de vista económico y social", indicó el Ejecutivo vasco.

El Partido Popular en Euskadi, a través de su presidente, Carlos Iturgaiz, también condenó el nuevo "intento de la organización mafiosa de amedrentar a la sociedad vasca y al tejido empresarial".

ETA atentó de nuevo en la madrugada de ayer contra intereses empresariales en el País Vasco, esta vez contra la empresa de transportes Azkar, de Bedia (Vizcaya), donde una bomba causó varios destrozos, pero no dejó heridos, un ataque que fue enérgicamente condenado por las fuerzas políticas y el Gobierno vasco.

A las dos y media de la madrugada, media hora después de que los bomberos de la Diputación recibieran una llamada alertando de la colocación de una bomba en el polígono industrial Murtatza, en Bedia, explotó un artefacto de los que habitualmente utiliza la banda terrorista ETA colocado en los bajos de un camión de la empresa de transportes Azkar.

La explosión -seguida de una segunda detonación, originada, según el Departamento de Interior del Gobierno vasco por el motor del camión- destrozó el vehículo en el que estaba colocada y alcanzó a otros dos aparcados en el mismo lugar, aunque no hubo que lamentar ningún herido.

El Gobierno vasco mostró su "más enérgica condena" por el ataque y manifestó su solidaridad con la dirección y con los trabajadores de la empresa Azkar, recordando que la violencia de ETA "pone en riesgo la estabilidad y el empleo" en esta firma.

En un comunicado remitido a Efe, el Ejecutivo autonómico, denunció que ETA "hace lo único que sabe hacer: utiliza la violencia y el chantaje contra personas y bienes, vulnerando sus derechos de forma injusta e injustificable", y consideró "insultante" que los que "reivindican derechos para sí, sean quienes los estén vulnerando repetidamente".

"Sin respetar los derechos básicos de todas las personas no se puede construir sociedad alguna desde el punto de vista democrático, ni se puede desarrollar, desde el punto de vista económico y social", indicó el Ejecutivo vasco.

El Partido Popular en Euskadi, a través de su presidente, Carlos Iturgaiz, también condenó el nuevo "intento de la organización mafiosa de amedrentar a la sociedad vasca y al tejido empresarial".

ETA atentó de nuevo en la madrugada de ayer contra intereses empresariales en el País Vasco, esta vez contra la empresa de transportes Azkar, de Bedia (Vizcaya), donde una bomba causó varios destrozos, pero no dejó heridos, un ataque que fue enérgicamente condenado por las fuerzas políticas y el Gobierno vasco.

A las dos y media de la madrugada, media hora después de que los bomberos de la Diputación recibieran una llamada alertando de la colocación de una bomba en el polígono industrial Murtatza, en Bedia, explotó un artefacto de los que habitualmente utiliza la banda terrorista ETA colocado en los bajos de un camión de la empresa de transportes Azkar.

La explosión -seguida de una segunda detonación, originada, según el Departamento de Interior del Gobierno vasco por el motor del camión- destrozó el vehículo en el que estaba colocada y alcanzó a otros dos aparcados en el mismo lugar, aunque no hubo que lamentar ningún herido.

El Gobierno vasco mostró su "más enérgica condena" por el ataque y manifestó su solidaridad con la dirección y con los trabajadores de la empresa Azkar, recordando que la violencia de ETA "pone en riesgo la estabilidad y el empleo" en esta firma.

En un comunicado remitido a Efe, el Ejecutivo autonómico, denunció que ETA "hace lo único que sabe hacer: utiliza la violencia y el chantaje contra personas y bienes, vulnerando sus derechos de forma injusta e injustificable", y consideró "insultante" que los que "reivindican derechos para sí, sean quienes los estén vulnerando repetidamente".

"Sin respetar los derechos básicos de todas las personas no se puede construir sociedad alguna desde el punto de vista democrático, ni se puede desarrollar, desde el punto de vista económico y social", indicó el Ejecutivo vasco.

El Partido Popular en Euskadi, a través de su presidente, Carlos Iturgaiz, también condenó el nuevo "intento de la organización mafiosa de amedrentar a la sociedad vasca y al tejido empresarial".