Tenerife Sur

En la presentación de un libro


10/jul/03 19:39 PM
Edición impresa

EN EL SUNTUOSO marco de la Casa de la Cultura de la ciudad de Güímar nació un libro en la tarde-noche del 30 de mayo pasado bajo el bonito nombre de "Mi pueblo" ?desde la mirada de los niños?.

El acontecimiento, que fue multitudinario, y la música lo hizo casi glorioso, nos abrió el alma dejando en ella una idea de auténtica dulcedumbre, así como sabroso bienestar, dando validez a un espiritual texto en el que los 841 niños de esta comunidad entraban como verdaderos protagonistas.

La obrita, bien cuidada, de adecuado formato y convenientemente ilustrada, posee llamada, invitándonos a una exhaustiva y fructífera lectura que, por otra parte, fue la sana y básica intención de sus dos autores, los profesores Olga María Alegre de la Rosa y David Pérez Jorge, ambos nacidos en estos lares, y que quisieron cumplir con el actual alumnado que cursa estudios en los grandes colegios locales, todo ello bajo un pensamiento rosa y, por significación, casi santo.

Olga, profesora titular en nuestra universidad lagunera, es también directora del máster Educar en la Diversidad. En cuanto a David Pérez, diremos que trabaja en el centro universitario como coordinador académico del máster, siendo a la vez profesor de educación secundaria en el colegio Santo Domingo, en Güímar.

El libro en cuestión refleja un trabajo que se caracteriza por ser de un gran valor didáctico para profesionales de la enseñanza, ya que guía al lector por los entresijos de la psicología del dibujo, que invita a la reflexión sobre el futuro de esta gran ciudad cara a un próximo porvenir.

El acto de presentación comenzó con unas bellas y muy significativas palabras de la señorita Mari Cruz Jiménez Gómez, catedrática de la universidad y concejala de Cultura en la legislatura comenzada, que indicaron de qué iba el acto, siendo seguida por Juan Manuel, presentador de la obrita; interviniendo a continuación los dos autores, quienes con doctas palabras pusieron al alcance del público asistente lo que el librito entrañaba, haciendo transparencia del mismo.

En la hora, día-noche del 30 de junio, había nacido un libro. La ancha sala era en el momento una catedral del saber y capillas nuestros corazones... y en ellos, Dios. Las sonoras notas de una flauta y las de una guitarra arrancadas por manos maestras convirtieron la estancia en algo divino, mientras las luces en profusión ponían reflejos encendidos que emulaban a un sol claro que cruzara el puro azul del cielo dando vida en el instante, por otra parte bastante sugeridor y emotivo. Sólo faltó un ángel que, batiendo sus alas, culminara el milagro, un milagro que como en un sueño se nos diera... todos en sentimental idea, por dentro enternecidos.

Nos queda felicitar a los autores, dos güimareros que en un hermoso gesto demostraron con tan interesante publicación un inusitado amor a los niños de esta su patria chica.

Enhorabuena.