La Laguna

A San Benito de romería

La romería regional del patrón de los labradores laguneros partirá hoy, a las 12:00 horas, para desbordar las calles del más puro tipismo, alegría y respeto a las tradiciones del pueblo de Aguere.
D. BARBUZANO, La Laguna
13/jul/03 14:27 PM
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La romería de San Benito revivirá hoy las más puras esencias de la tierra, difundiendo la gastronomía, la vestimenta y los cantos de cada una de las Islas Canarias porque tiene un marcado y merecido carácter regional.

Después de la tradicional bendición del ganado y la función religiosa en honor del patrón de los labradores de Aguere, comenzará el desfile romero, a partir de las 12:00 horas, recorriendo la ciudad que ha sido profusamente engalanada por la delegación de Fiestas del Ayuntamiento de La Laguna.

Al principio de las fiestas, el Cabildo se obligó a costearle tres celebraciones: 21 de marzo, que es el santo de la venerada imagen; el día segundo de Pascua de Pentecostés y el 11 de julio, que es el día de traslación del Santo.

A partir de 1532, el pueblo tomó a San Benito por abogado y protector de los campos y comenzó la suntuosidad de los festejos con el Cabildo al frente, hasta que éste las abandonó, momento en que se hicieron con el producto del trigo de las eras y las limosnas que se sacaban cantando por las noches de Pascua.

Cuidaba del culto del Santo y festejos, el gremio de los labradores, que impulsaron la devoción de su patrono. Anualmente, los labradores se reunían en la parroquia de la Concepción, bajo la presencia del gobernador o rector de dicha iglesia, para nombrar al ma-yordomo y encargados de la fiesta, confiriéndole el título el obispo de Canarias.

En 1949, la romería adquirió sus connotaciones actuales bajo los auspicios de los hermanos Hernández Arrón, junto a otros vecinos del barrio de San Benito como José Cañizares y Ángel Álvarez. En torno al Santo gira una tradición referente al lagarto que aparece en la copa de San Benito, cuya interpretación se centra en que, deseando hacerle daño, se convirtió el vino en este ofidio, como señal de peligro. A partir de ese día, las más afamadas curanderas de la Vega de Aguere recomiendan protegerse de todo mal con la medalla del Santo, que es muy difícil de encontrar. Por ello es encargada a joyeros artesanos.

Presencia de la carreta

Una gran protagonista de la romería es la carreta, cuya presencia siempre se encuentra en el buen quehacer de los poetas de la talla de Esteban Ramos: ""Campesino que marchas/con la carreta adelante/ dejando atrás, muy atrás,/como dos surcos de sangre,/fe de mil caminos viejos/de brisa, sol y azahares"".

Muchos han sido los escritores que han dedicado especiales elogios a la típica fiesta. Para Andrés de Lorenzo Cáceres, la romería está ""enraizada en la pella cordial de nuestro pueblo y no cesa de incitarnos a su goce"". Sebastián Jiménez Sánchez la define ""desbordante de color, de afanes y quehaceres, de tradición, de amor a lo vernáculo y de exaltación al campo"". Carlos Pinto solicita que ""llevemos todos nuestra ofrenda y con la paz en el corazón, dejémosla a los pies del Santo Abad para que la bendiga y nos bendiga"". Alfonso García Ramos veía a la romería como ""algo más que una parranda ruidosa o una cabalgata brillante. Es un río de campo que corre por la ciudad. La Isla, la islas, que ofrecen su cuerpo, difícil y trabajando, hecho ya cordero, flor, mies y fru-to. El alma isleña, asomada por canciones, que camina, guitarra y cirio, detrás del Santo"".

La romería lagunera es todo lo dicho y aún más: la ofrenda de la flor y los granos de trigo, la abuela tirando pétalos de rosas al patrón de los labradores, el olor a adobo y retama, las varas en alto, el amasijo del zurrón, las estacas del carro vestidas de palmas y banderitas de colores, el jabón perfumando el cutis de las romeras, los vivas al santo, los voladores esrabonados, el campanillear de las colleras, las lanas envolviendo la belleza lagunera y una espiga en el sombrero escapada de la era.

Tampoco hay que olvidar la presencia en la fiesta del barco, del que se ha dicho: ""La alegría de la fiesta/te mueve a ti, que no el viento./Y te mueve el entusiasmo/juvenil que llevas dentro:/los vibrantes ajijides,/los vivas al Santo nuestro,/los vivas al ma-yordomo,/a las vacas y a su due-ño"".

Y por encima de todo, la danza tejiendo ilusiones en torno al palo al ritmo del tajaraste y multitud de timplillos despertando en las cuerdas un canto de unidad: ""La fiesta de San Benito/es amor a tradición,/es la que une a Canarias/en un mismo corazón"".