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La Policía aborta un atentado inminente

Interior sospecha que Segurola y Aguinaga, los dos detenidos ayer en Navarra, son los asesinos de los agentes de Sangüesa. Tenían 147 kilos de explosivos, 27 de ellos preparados para atentar.
16/jul/03 14:13 PM
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COLPISA, Madrid

La Policía Nacional desmanteló ayer el nuevo "comando Nafarroa" de ETA que, según las primeras investigaciones, vendría actuando durante los últimos meses en la comunidad foral y en las zonas fronterizas de la provincia de Guipúzcoa. Los efectivos de los servicios de Información detuvieron durante la madrugada de ayer en la localidad navarra de Berriozar a los dos activistas "liberados" (fichados) que formaban el "núcleo" del comando cuando ultimaban un atentado inminente para el que ya habían preparado 27 kilos de explosivos.

Los expertos creen probable que los dos arrestados, que tenían todo un arsenal de armas y explosivos, fueran los activistas que el pasado mayo mataron en Sangüesa a los dos policías que tramitaban el DNI e investigan si tienen relación con los asesinatos del cabo de la Guardia Civil que murió en Leiza el pasado septiembre y de Joseba Pagazaurtundua, fallecido en Andoain en febrero, además de otros seis atentados sin víctimas mortales, entre ellos el coche-bomba que estalló en El Corte Inglés de Zaragoza.

El operativo policial, coordinado por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu se desencadenó a las tres de la madrugada de ayer, cuando los funcionarios irrumpieron en el número 16 de la calle Lekoartea de Berriozar en busca de los dos pistoleros que eran los "máximos responsables" del comando, en palabras del ministro del Interior Ángel Acebes.

Mientras dormían

Ibai Aguinaga Guinea, de 22 años, y Joseba Segurola Beobide, de 24, fueron capturados mientras dormían sin que pudieran hacer uso del vasto arsenal que guardaban en la vivienda y en un trastero anejo a la casa: 147 kilos de explosivos (27 de dinamita industrial titadine y 120 de "cascabarro", un tipo de cloratita muy inestable), un subfusil "MAT", un fusil de asalto "Cetme", una escopeta Riot del calibre 12, tres pistolas automáticas "HS" y "Walter p-4", varios cargadores, munición y documentación falsa, amén de temporizadores, ollas, telemandos y detonadores para fabricar bombas.

De hecho, los dos detenidos -según explicó Acebes- preparaban un atentado "inmediato" con estos explosivos; habían separado ya el paquete de los 27 kilos de titadine, que estaba listo para ser introducido en una olla y fabricar un coche-bomba o cualquier otro artefacto. Fuentes de la lucha antiterrorista aseguraron que el atentado iba a tener lugar antes del próximo fin de semana.

La operación continúa abierta ya que, al menos, un colaborador del comando habría logrado zafarse del cerco policial y se estudia la posible vinculación con la infraestructura del comando de varias personas del entorno de Segurola y Aguinaga.

La última fase de la investigación que ayer dio lugar a la detención de los activistas comenzó poco después de que ETA asesinara el 30 de mayo en Sangüesa a los agentes del CNP Bonifacio Martín y Julian Embid con una bomba bajo su coche patrulla.

Sospecha

El propio director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, se había desplazado en numerosas ocasiones durante las últimas seis semanas a Navarra para coordinar personalmente el desarrollo de las investigaciones sobre los autores del doble homicidio de Sangüesa.

Los funcionarios de los servicios de Información se centran ahora en confirmar su sospecha de que los dos detenidos fueron los autores de este atentado. La Policía tampoco descarta que Joseba Segurola e Ibai Aguinaga, que fueron trasladados a primera hora de la mañana a dependencias de la Comisaría General de Información en Canillas (Madrid), estén "directamente relacionados" con otro reciente asesinato en la comunidad foral: el del cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro Montes, que falleció el 24 de septiembre del pasado año, víctima de una pancarta-bomba en la localidad navarra de Leiza.

Según fuentes de la lucha antiterrorista, los dos arrestados también serán interrogados sobre el asesinato del jefe de la Policía Local de Andoain, Joseba Pagazaurtundua, muerto a tiros el 8 de febrero de 2003. El análisis balístico de las pistolas incautadas será determinante para la investigación. Desde un principio, los expertos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional consideraron que este atentado pudo ser obra de un complejo etarra que operaba en Navarra y la frontera con la provincia de Guipúzcoa.

Otras implicaciones

El interrogatorio de los detenidos y el análisis de las armas, los explosivos y la documentación descubierta también deberán aclarar la posible implicación de los dos etarras con otros cinco atentados sin víctimas mortales desde mayo de 2002 en Navarra: la colocación el domingo de una bomba que no estalló en el hotel Maisonnave de Pamplona, la explosión de dos potentes artefactos en sendas sucursales de Caja Navarra el 10 de julio, el ataque contra dos empresas de Azagra y Arguedas el 29 de noviembre, el lanzamiento de granadas contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Urdax el 12 de octubre de 2002 y la explosión de un coche-bomba en la Universidad de Navarra, en Pamplona, el 23 de mayo del pasado año.

"Sustitutos"

Los investigadores consideran que Segurola, Aguinaga y sus posibles colaboradores son los "sustitutos" de los comandos Ekaitza y Urbasa desmantelados en Navarra a finales febrero de 2002 con la detención, a manos de la Guardia Civil, de once activistas. Ayer, Ángel Acebes, ministro del Interior (en la imagen) que destacó la "importancia" de las detenciones tras "meses" de una investigación "profesional y exhaustiva", subrayó que esta nueva operación demuestra que los terroristas "acaban cayendo y que cada vez lo hacen más pronto" y advirtió a los etarras de que ese es el único "futuro" que les aguarda. El ministro no quiso desvelar si los detenidos contaban con una red de colaboradores y pidió tiempo para poder confirmar si Segurola y Aguinaga están, finalmente, relacionados con los atentados de Sangüesa y Leiza. Por otra parte, el tercer supuesto integrante o colaborador de este comando de ETA es el dueño del piso franco situado en el número 16 de la calle Lekoartea de Berriozar. Según desvelaron fuentes de la lucha antiterrorista se trata de David Cebrián. Esta persona habría logrado zafarse del cerco policial que concluyó con la caída del núcleo del "comando Nafarroa". Los investigadores sospechan que Cebrián pudo ceder voluntariamente su piso a los activistas para que establecieran en el inmueble su centro de operaciones.