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ZAIDA RAUSEO ROJAS CÓNSUL GENERAL DE VENEZUELA EN CANARIAS

""En algunos sectores se sataniza la presencia venezolana en las Islas""

Periodista de formación, ha tenido que lidiar en los últimos tiempos con esa imagen nada convincente que se puede transmitir desde un país sumido en la crisis. Desde su despacho, ha remozado la labor del Consulado.
20/jul/03 18:33 PM
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JUAN C. GARCÍA, S/C de Tfe. Zaida Rauseo Rojas, cónsul general de Venezuela en Canarias, ha cruzado el ecuador de su último destino diplomático. Sabedora de su limitación de seis años como máximo al frente de la representación de su país en el Archipiélago, se propuso desde el inicio de su labor ofrecer su experiencia de casi veinte años en la carrera diplomática. -¿Qué balance hace de su estancia en este Consulado y cuáles son sus servicios? -Viene a asumir la representación del Estado al que uno pertenece en otro destino. Fundamentalmente, las oficinas consulares tradicionales cumplían una labor de notaría, de acercamiento comercial y cultural. Desde que yo arribé a Santa Cruz de Tenerife, traía entre mis objetivos darle un vuelco a la imagen de una oficina tradicional, burocrática, a una oficina que estuviese más a tono con las necesidades de la colonia, que conectara más con el corazón de la gente. Balance satisfactorio Transcurridos tres años, yo creo que el balance es satisfactorio porque hemos logrado remontar la atención al ciudadano en una atención directa, expedita, no sólo del tramite de documentos en sí -una fe de vida, un acta matrimonial, una acta de nacimiento, de defunción-, hemos ampliado ese campo de acción a los temas culturales, mediáticos, comerciales, turísticos, hemos logrado reactivar ese acercamiento, por un lado con los miembros de la colonia y convertir el consulado en un punto de referencia para intentar solucionar los problemas que tiene hoy en día la ciudadanía que se traslada de unos puntos a otros en el mundo, a hacer un acercamiento con las autoridades autonómicas canarias y los representantes del poder central aquí como es la delegación del Gobierno. Hemos intensificado todo el tema comercial, turístico, hemos suscrito acuerdos. En el tema de estadística, el trabajo lo hemos repotenciado a un 500 por ciento, hemos querido fortalecer el concepto del cíber-consulado, porque dadas las mismas características del Archipiélago, territorio fragmentado, la insularidad, hemos buscado cómo prestarle mejor servicio a la gente. Eso nos lleva a resolver asuntos, vía fax, vía correo electrónico, vía teléfono, y desde marzo pusimos en el ciberespacio nuestra página web. Tenemos mucha satisfacción por el nivel de consultas (60 diarias y y en estos tres meses, 2.000 por mes, es decir 6.000 visitas a nuestra página). Siendo una página de consulta, ésas son cifras alentadoras. Se ve que hay interés. In-cluso, nos llama mucho la atención que recibimos consultas de muchos destinos de América Latina, como si esto se hubiese convertido en un centro de referencia e intentamos dar la respuesta de manera inmediata en 24 ó 48 horas. -Desde que usted llegó hasta ahora, las circunstancias de la llegada de venezolanos a Canarias han cambiado. ¿Cómo se refleja esos cambios en el trabajo diario del consulado? -En cuanto a registro consular en sí, creo que confluyen varias razones. Por una lado, no hay olvidar que a partir de 1999, cuando se aprueba la Constitución Bolivariana, es cuando Venezuela reconoce la doble nacionalidad y aquí si uno hace un repaso por las históricas relaciones entre Canarias y Venazuela, lo que teníamos era un ir y venir de familias que pasaban temporadas en Canarias o en Venezuela, o las que se asentaron y han contribuido al desarrollo de Venezuela, en la época actual, desde los años 40 ó 50 el último pico de los emigrantes canarios. -¿Qué ocurre en los últimos tiempos con lo que se conoce co-mo el emigrante retornado? -Con las reformas a la legislación española, y sobre todo a partir del 9 de enero de este año, cuando entró en vigencia la re-forma del código, se ha incrementado la solicitud de recuperación de la nacionalidad española y allí tenemos cómo los hijos y los nietos de aquellos que se fueron a Venezuela hace 30 ó 40 años en busca de esperanza están regresando ahora a recuperar sus orígenes. Hay que analizar cifras, porque cada institución maneja sus cifras (la delegaciones, el sector empresarial, las ONG...). Las cifras que manejamos en el Consulado, superan los 14.000 inscritos. Con las cifras del año 1999 y comienzos de 2000 tenían 10.000. Nosotros hemos hecho una labor para que la gente se acerque y por otro lado las nuevas normas españolas exigen que todo ciudadano no comunitario debe estar registrado en su respectiva embajada o en su respectivo consulado, con ordenar el flujo migratorio. -¿Se observa desde el Consulado la llegada de venezolanos con cierto pesimismo por lo que dejan detrás? -Por supuesto, tenemos gente que nos muestra su preocupación por la situación económica, de inseguridad. -Ese regreso a las Islas, ¿viene acompañado por un cierto desdén con respecto al Consulado? -No hay esa constancia, los que no quieren o no pueden venir de las islas menores, desde aquí, vía fax, vía correo electrónico les arreglamos los asuntos. A veces, uno tiene la sensación que en algunos sectores se sataniza la presencia venezolana en el Archipiélago, en lugar de que fluya esa fusión bella, histórica, familiar que tenemos, que nos permite ser crisol de razas. En el informe de expertos que nombró el Gobierno autonómico antes de las elecciones del 25 de mayo, que trataron el tema mi-gratorio, si hablamos por comunidad, no comunitaria, primero en número de ciudadanos instalados acá está Colombia, le sigue Cuba, Ecuador, Argentina y despues está Venezuela. Lo que ocurre es que uno puede entender que puede influir el tratamiento mediático y como estamos en Tenerife, se oye más el cantito venezolano acá que en otras islas. -¿Por qué cree que en ciertos sectores se sataniza la llegada en masa de venezolanos? -En algunos sectores y por los enfoques mediáticos, yo creo que hay falsas alarmas, porque atendemos una media diaria de cien personas y algunas están de visita, o son empresarios que están en Venezuela y conversan con nosotros y nos han comentado que el sector de ferretería, calzado, agroindustriales, mineros están más florecientes que nunca y ellos vienen a visitar a sus familiares, ver sus propiedades, a sus amigos, pero ellos no se vendrían. Ésa es gente mayor de 40 años. Pero la gente más joven, técnicos universitarios, profesionales viene a rescatar esa nacionalidad y a labrarse un futuro. -En ese centenar de visitas diarias, ¿se observa cierto resquemor, rabia? -Yo me siento muy contenta con el comportamiento de los compatriotas que han venido para acá en este tiempo. Hay gente incluso que pudiera acogerse a la nacionalidad española y no lo han creído necesario, y también conocemos gente que no tienen los trámites totalmente al día con los requisitos del Estado español. Por aquí se ha acercado alguna gente que nos ha contado que le prometen un trabajo, las mejores condiciones para solucionarle el tema de la residencia y, más bien, la han estafado. Ahora bien, una oficina consular o diplomática como siempre explicamos no es una oficina ni policial, ni judicial. Para este tipo de temas pedimos siempre la colaboración y la cooperación de las autoridades locales. -¿Ha sentido determinado tipo de rechazo por parte de algún sector de la sociedad canaria, teniendo en cuenta que usted representa al Estado venezolano, cuyo presidente concita numerosos detractores en ambas orillas? -Para nada. Aquí vivimos un momento de tensión cuando un reducido grupo pretendió tomar el Consulado el 12 de abril de 2002, tras el golpe contra Chávez horas antes. Ocho señores, acompañados de algunos familiares, se manifestaron frente al Consulado de manera muy violenta y grosera. Incluso uno de ellos se presentó aquí esa mañana con la pretensión de tomar el Consulado en compañía de otra gente. Aquí, en las oficinas, había ciudadanos de la tercera edad que estaban realizando sus trámites. Ellos mismos se encargaron de sacarlos. Yo llegué minutos después y cuando pregunté a este señor en qué le podía ayudar, él me respondió muy groseramente: -No chica, el problema es tuyo, tú te tienes que ir y tenemos que sacar todos esos símboles bolivarianos, todas esas banderas. -Perdón -le dije yo-, esos son los símbolos normales que representan a un país. Eso es como si usted entrara a un despacho de España en cualquier parte del mundo e invitara a quitar la foto de Su Alteza. Se trata de un desconocimiento de lo que implica una representación consular y diplomática. Salvo ese pequeño incidente, tenemos las mejores relaciones con la autoridades autonómicas, insulares y locales, así como con los sectores culturales, sindicales, deportivos. Nosotros seguimos desplegando nuestra tarea de representación consular. Sin ?colores? políticos -La polarización de la sociedad venezolana entre simpatizantes y detractores de Chávez también está reflejada en Canarias. ¿Afecta a la labor diaria del Consulado? -Aquí, lo importante es venir a solicitar un servicio y nosotros lo prestamos sin distingo de colores políticos, porque nosotros estamos en función de atención. Éste es el espacio de todos. Superado el incidente citado, cada uno de los venezolanos ha buscado su espacio. Entre los que defienden el go-bierno de Chávez aquí en Canarias existe una representación de diversos sectores: intelectuales, escritores, periodistas, representaciones sindicales. Esto fue una de las co-sas bonitas, dentro de todo lo doloroso del golpe de abril. En menos de 48 horas después del golpe recibimos más de 700 llamadas de apoyo, así como miles de correos electrónicos y de fax de ciudadanos de aquí y pasaban a dejar un saludo, a estar pendientes de sus familiares allá. Una se sintió arropada por el afecto. -Desde España, no hubo un pronunciaminto oficial en favor de la democracia venezolana. ¿Cómo se entendió esto? -Lamentablemente, yo no sufro de incontinencia verbal como en aquellos momentos sufrieron algunos representantes de algunos sectores y, superado ese momento, nuestro trabajo trata de fortalecer las relaciones tanto con España, como con su gente y sus autoridades. Y en el ámbito particular, el trabajo que me compete, que es el Archipiélago, tenemos las mejores relaciones con las autoridades que acaban de asumir su cargo. Y seguimos trabajando, consolidando una histórica relación en función de los ciudadanos, que es lo que nos motiva. -¿Esa cierta incertidumbre que se vive en Venezuela por el posible referéndum revocatorio que se puede poner en marcha a partir de mediados de agosto, se respira también en el Consulado? -Bueno, hay que dejar claro que la portavocía política de Venezuela en España recae en nuestra representación diplomática en Madrid. En cuanto al referéndum, nosotros lo que hemos hecho es abrir de nuevo el registro electoral, siguiendo instrucciones recibidas desde el Ministerio de Relaciones Exteriores. De esta forma, hemos fijado un horario (martes y jueves, de 14:30 a 16:30) para que cualquier ciudadano que no haya cambiado su dirección antes del traslado al exterior acuda y plantee el cambio del registro electoral. Alguna gente lo vive con mucha expectativa. También existe cierta confusión, porque, en realidad, el primer paso para el referéndum es la designación de la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE), que va a ser el árbitro de cualquiera de los procesos electorales que se planteen en Venezuela. -Con su dilatada experiencia en el terreno periodístico, hasta que se embarcó en el mundo diplomático, ¿cómo ve ese rechazo de los medios de comunicación venezolanos a ese polémico proyecto de ley de Radio y Televisión, conocido por la oposición como la ?ley mordaza?? -Uno no puede medir a un país por una emisora de televisión. Desde fuera no se tiene un verdadero conocimiento de la realidad. Los medios en Venezuela no son el abc de prensa latinoamericana, pero es que en Venezuela, los medios se salen de la senda de sus atribuciones. Carecen, en muchas ocasiones, de equidad, poderación y equilibrio de la información. Por otra parte, hay que tener en cuenta la eclosión de medios de comunicación que se ha producido en los últimos tiempos con la apertura de más de doscientas emisoras de radio y televisión. -¿Qué aspectos cree que hacen falta erradicar de la sociedad venezolana? -La principal labor que es necesario hacer es una verdadera revolución educativa. Hay que hacerle ver al ciudadano que deje de pensar en que tiene petróleo en el jardín y que se ponga a trabajar. Asimismo, es primordial achicar la corrupción. Los grandes empresarios estaban acostumbrados, con los gobiernos anteriores, a desinhibirse en materia de impuestos. Sólo unos pocos tenían sus pagos al día. Como dijo el intelectual e icono cultural venezolano: por qué hacer solos lo que sólo se puede hacer juntos.

ZAIDA RAUSEO ROJAS CÓNSUL GENERAL DE VENEZUELA EN CANARIAS