Cultura y Espectáculos

"La poesía es una forma de estar instalada en esta dimensión llamada vida"

Los diez poemarios de esta escritora tinerfeña, catedrática en una universidad de California, han sido recopilados en dos tomos por Fundamentos.
RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe.
27/jul/03 20:21 PM
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"Obra poética (1965-2000)" reúne los diez libros de poemas escritos por Ana María Fagundo (S/C de Tenerife, 1938) , autora además de numerosos ensayos y artículos sobre literatura española, inglesa y canaria. Esta catedrática de Literatura Española del Siglo XX en la Universidad de Riverside (California), donde ejerce la docencia desde hace más de 30 años, vuelve a su Tenerife siempre que puede.

Esta poetisa, incondicional amante de las letras, que empezó a escribir versos de niña, "mi padre me suscribió a Estafeta Literaria cuando tenía diez años", recaló en Estados Unidos por esos avatares del destino. Tras finalizar los estudios de Perito Mercantil y los de profesora de esta disciplina en Santa Cruz de Tenerife, obtuvo una beca para estudiar en Estados Unidos lo que quisiera, en concreto en la Universidad de Redlands, donde se graduó en Literatura Española e Inglesa. Al terminar la carrera regresó a Tenerife, pero en 1962 las posibilidades de encontrar empleo eran remotas, luego decidió regresar a Estados Unidos, donde se doctoró y consiguió el trabajo que todavía mantiene.

-Lleva más de tres décadas en Estados Unidos, ¿qué problemas le ha supuesto adaptarse a la cultura de ese enorme país?

-Creo que he conseguido adaptarme, porque he funcionado perfectamente dentro de unos parámetros, de unos esquemas, pero de mi casa para adentro nada que ver. Allí es muy típico organizar los fines de semana "parties" en las casas, que a mi manera de ver es una prolongación de tu horario laboral. Siempre hablas de lo mismo, pero socialmente es una ayuda profesional. En España es muy diferente. Lo que sí nos ocurre a la mayoría de los profesores y catedráticos españoles que ejercemos en Estados Unidos es que cuando te jubilas vuelves a España. Yo lo hago siempre que puedo, a Madrid y a El Sauzal.

-En esta obra se recoge toda su producción poética, ¿cuál es el cordón umbilical que une todos sus poemas?

-Para mí la poesía es una forma de estar instalada en esta dimensión llamada vida. También el color de tus ojos, porque ves de determinada manera. A mí me parece que el poeta viene dado con ese color de los ojos, con esa manera de ver el universo. Por esa razón, la poesía es una ocupación de por vida. Es tan significativa, necesaria e imprescindible como respirar. Entonces, ¿qué me propongo. Es importante el público? No me planteo nada de eso. En los tiempos que corren, yo no sé qué es todo este caos. ¿De dónde venimos, a dónde vamos? Lo que sí tengo claro es que he venido a esta dimensión a hacer poesía. Hace años me decía un poeta que el poema se hacía en el momento que tenías un lector. Yo le decía: si tienes un público lector, magnífico, pero yo no he hecho poesía para ese público lector, ni para nadie. La he hecho porque no podía no hacerlo. Esa es mi prioridad, poder hacerla, escribirla. Es lo que más me importa. La poesía es algo muy interior, muy personal y muy ajena al correr de los tiempos.

-¿Qué color pondría usted a su poesía, a su voz, a su mirada?

-Creo que es una poesía auténtica, nace de una verdadera autenticidad vivencial. Es una poesía que no pretende ser esto o lo otro, sino que es una emanación típica del ser. Creo que es una poesía que en su decir, en su expresividad, tiene como elementos fundamentales, en este orden, el elemento emotivo, el sensorial y, por supuesto, el intelectual, de pensamiento y reflexión. Es una poesía, a pesar de que no me plantee la comunicación con el lector, comunicativa, que llega a otros. La poesía es sentimental, tensión emotiva. Creo que con el correr de los tiempos la poesía se ha ido, se ha alejado de lo que es la comunicación. Todos esos movimientos de vanguardia, esa poesía experimental, que por un lado nos ha dado nuevas visiones, convierte al poema en una especie de galimatías mental. ¿Qué es lo que quiere decir?

-¿Usted ha escrito ensayos sobre poesía femenina. Considera que existen géneros en esta especialidad literaria?

-Lo que ha pasado es que con todos estos movimientos de las razas minoritarias, de las mujeres... se ha puesto gran énfasis en todo esto. Personalmente creo que escribimos los seres humanos, y en algunos casos, quizás por voluntad propia o sin ella, se puede notar que escribe una mujer, pero la literatura no tiene sexo. Ahora bien, por ejemplo, en mi poesía, no porque me lo propusiera, no había movimientos feministas entonces, hay una celebración del cuerpo de la mujer y la entidad femenina, según algunos críticos. Hay un gozo, una gran satisfacción y alborozo de ser mujer. No había reparado en ello. Lo hice porque lo sentía y lo importante en esa poesía es la autenticidad.

-¿Qué prima en su poética, la forma o el fondo?

-El poema conseguido es el que auna en perfecto matrimonio el fondo y la forma. Es el poema tal como está, no se le puede cambiar nada, porque se te descalabra.

-¿Poesía versus tecnología?

-Hay gente que dice que con todos los medios tecnológicos que existen nadie tiene tiempo para lecturas poéticas. Es posible que esa amenaza esté ahí, pero mientras exista el amor, la belleza, el sentimiento, el pensamiento, la estética... seguirá existiendo la poesía, aunque tenga otras características. Mientras haya una persona que lea versos y se esternezca, ahí estará el poema.

-¿Cómo definiría poéticamente al isleño?

-Lo característico del isleño, me ocurre a mí, es el aprecio por este mendrugo de tierra que son las Islas, el apego al terruño. Al mismo tiempo, el gran deseo de ir más allá del horizonte; entonces sales fuera, pero siempre vuelves. Y estás aquí y llega un momento en el que sientes la necesidad de irte.