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El Gobierno filipino aborta la intentona golpista efectuada por 300 militares

La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, dio por finalizada la crisis tras la rendición de los amotinados militares, que habían puesto explosivos en un centro comercial del distrito financiero de Manila y que exigían la dimisión del Ejecutivo nacional en peso.
EFE, Manila
28/jul/03 18:42 PM
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EFE, Manila

Los cerca de 300 militares rebeldes que se amotinaron ayer en Manila y exigieron la dimisión del Gobierno filipino se rindieron y desactivaron los explosivos que habían colocado en un centro comercial del distrito financiero de esta capital.

La intentona golpista "ha concluido", anunció la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, sobre las 22:00 hora local (14:00 GMT) y tras 17 horas de asedio al edificio Oakwood, que alberga comercios y apartamentos de lujo.

Los amotinados, los capitanes Gerardo Gambala y Albert Baloloy, el teniente José Enrico Demetrio, y el primer teniente Laurence San Juan, se atrincheraron en la madrugada de ayer en el "Oakwood", pertrechados de armas, y amenazaron con hacer estallar explosivos si el Gobierno no escuchaba sus demandas.

Exigieron la dimisión de la presidenta Macapagal Arroyo; del ministro de Defensa, Angelo Reyes; del responsable de la Inteligencia Militar, Víctor Corpus; y del jefe de la Policía Nacional, Hermógenes Ebdane.

A todos ellos los acusaron de corruptos, de orquestar los atentados que los pasados meses de marzo y abril dejaron 35 muertos en la ciudad de Davao, de los que se culpó al Frente Moro de Liberación Islámica, y de vender armas a los grupos insurgentes filipinos.

"Ha sido un triunfo de la democracia", manifestó la presidenta en un discurso televisado a la nación, y recalcó que lo ocurrido "de ninguna manera pone en peligro la seguridad nacional y la estabilidad política; es un asunto doméstico".

Confirmó, además, que eran 296 los militares sublevados, de ellos 70 oficiales, y agregó que los amotinados no recibirán tratamiento especial y serán investigados.

Anunció que los civiles que estén implicados serán perseguidos y agradeció su apoyo a los líderes del Senado, a la Iglesia Católica y a la comunidad internacional.

Los primeros países en expresar su solidaridad al Gobierno de Macapagal Arroyo fueron Estados Unidos, Australia y España, que por medio de su presidente, José María Aznar, se solidarizó con el Ejecutivo de Macapagal.

Tras su rendición, los militares rebeldes fueron trasladados al cuartel general del Ejército y hoy, lunes, está previsto que sean enviados a sus respectivos cuarteles, según aclaró el jefe de las Fuerzas Armadas, Narciso Abaya.

El teniente Antonio Trillanes, cabecilla de la sublevación, mostró su decepción por el desenlace de los acontecimientos y aseguró que no ha habido diferencias de opinión en el seno del grupo; "seguimos pidiendo la dimisión de Angelo Reyes, Hermógenes Ebdane y Víctor Corpus", dijo.