Tenerife Sur
DOMINGO CHICO

Cambio de melenas en el Club de Leones de Güímar


6/ago/03 19:40 PM
Edición impresa

UN CAMBIO de melenas en cualquier Club de Leones significa el formar un nuevo equipo, savia nueva en el comienzo de otro ciclo para llevar el trabajo diario que una organización leonística precisa, camino a la vez del desarrollo de las funciones sociales que la totalidad de sus miembros han aceptado de manera completamente voluntaria al servicio siempre de los menos afortunados de este mundo, respondiendo así a los distintos postulados que en la doctrina de esta clase de grupos se constata.

Y esto fue lo que en reciente fecha y con calor altruista realizó nuestro Club güímarero siguiendo la estricta norma que al respecto nos rige.

Los nuevos compañeros tras la costumbre de un ritual que para este casi sagrado momento se estipula, se llevó a cabo con auténtico éxito, quedando la renovación cumplida sobre el añadido de una honda esperanza que formaba horizonte de futuro junto al honroso lema que en dicha solemnidad es sello de puntual y seguro compromiso, y que así dice: ""Nosotros servimos"".

La directiva que entró en funciones para cubrir el nuevo año quedó constituida del siguiente modo: presidente, C.L. Carlos Álvarez Núñez; secretario, C.L. Ignacio Fernández Hernández; tesorero, esta misma persona; C.L. Ana Luisa González Díaz; vicepresidente tercero, C.L. Araceli Luis González; domador, C.L. Félix Fariña Medina; tuercerrabos, C.L. Manuel Puerta Morcillo; y los vocales fueron: Domingo Chico González, José María Mendoza Medina, José Ángel Rojas Tristán, Victoriano Fermín Mena Beltrán, Domingo Pérez Regalado y Domingo Campos Gutiérrez.

Los Clubes de Leones son asociaciones formadas de manera voluntaria y sin miramientos lucrativos de ninguna clase por supuesto, con constantes miras a hacer el bien, lo que lleva aparejado siempre voluntad de servicio y grandeza de alma. Jesucristo lo señaló ya en su paso por la tierra, y los Evangelios también así lo especifican. A veces hasta un simple consejo servido a tiempo, nos vale; pero además suelen estar presentes las injusticias, el hambre, y muchas enfermedades que agrandan el espectro, siempre bajo tintes verdaderamente siniestros en los que los Clubes de Leones tienen ante sí un ancho campo en que servir, así como momentos en los cuales su intervención se vuelve imprescindible: de aquí la necesidad que en absoluto los justifican en la sociedad que nos ha tocado.

DOMINGO CHICO