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?Sentimos angustia e impotencia por no haber evitado la muerte de Candelaria?

La consejera de Sanidad y Asuntos Sociales del Cabildo, Cristina Valido, asegura que la mujer asesinada en La Matanza por su marido rechazó todas las alternativas que le ofrecieron a su estancia en la casa de acogida, que finalmente abandonó voluntariamente.
IOSUNE NIETO/ Tenerife
7/ago/03 18:57 PM
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"Sensación de angustia e impotencia por no haber podido evitar su muerte". Es lo que ha quedado en las trabajadoras y responsables de la Casa de Acogida para Mujeres Maltratadas en la que Candelaria Padilla buscó refugio y que abandonó, incapaz de cumplir con la prohibición de comunicarse y seguir viendo a su marido, tres días antes de ser asesinada por éste, el pasado domingo, en el domicilio de sus padres en La Matanza

Esos sentimientos eran desvelados ayer por la consejera de Sanidad y Asuntos Sociales del Cabildo de Tenerife, Cristina Valido, tras asegurar a este periódico, ante las versiones contradictorias sobre los motivos para que Candelaria hubiera dejado la casa de acogida, que fue la ahora fallecida la que pidió la baja voluntaria en el centro, que abandonó, además, acompañada del que sería unos días más tarde su asesino.

Según explicó la consejera insular, Candelaria "rechazó siempre todos los recursos alternativos que se le ofrecieron, lo que se le requirió debido al reiterado incumplimiento de las normas de la casa de acogida, como que se siguiera viendo con su marido y que éste conociera donde estaba el centro, lo que ponía en peligro no sólo su propia vida, sino también la de las otras mujeres acogidas y trabajadoras del centro, porque lo que ocurrió en el domicilio de su madre pudo haber ocurrido en la casa".

De hecho, la ubicación concreta de las casas es uno de los secretos que deben ser guardados por las mujeres que quieren ser acogidas tras sufrir amenazas o malos tratos, lo cual han de firmar junto a otras normas del centro, como es entregar los teléfonos móviles que puedan servir para mantener la comunicación con el agresor, requerimiento que tampoco fue atendido por Candelaria Padilla.

Del sentimiento de dolor que ha invadido a las trabajadoras del centro hablaba la consejera, porque es lo que pudo comprobar cuando "ayer revisamos durante horas el expediente, incidencias e incumplimientos" de la fallecida, que, dijo, "están a disposición de la familia (como la firma de baja voluntaria), a la que es posible que mantuviera ocultos sus encuentros "porque sabía que lo rechazaban".

Esos incumplimientos eran reconocidos por la propia autora y eran los que hacían que las responsables de la casa "le ofrecieran una y otra vez otros pisos que son menos estrictos en las normas, pero que ella siempre rechazó, porque no quería alejarse de La Matanza", asevera la consejera.

De hecho, añadió Cristina Valido, tampoco quería que se tomaran medidas legales contra su marido, y las pocas que se adoptaron fueron por iniciativa de nuestros servicios jurídicos, como fue el requerir el alejamiento teniendo en cuenta al hijo menor".

Cabe señalar, porque así lo han confirmado testigos, que Candelaria Padilla seguía viéndose con su marido e incluso acudió a pedir un piso de alquiler al ayuntamiento acompañada del que posteriormente sería su asesino.

De ese modo, este caso parece corroborar lo que manifiestan los expertos en atención a mujeres maltratadas acerca de la dependencia emocional que padece la víctima respecto al agresor, que hace que lo perdone o no lo denuncie, "porque creen que lo que les une aún es amor".

"No lo creía capaz"

"Era una mujer en peligro de muerte, aunque ella no creía a su marido capaz de hacer una cosa así". Ésta es la frase que resume la opinión que sobre el asesinato de Candelaria Padilla sostiene la consejera de Sanidad y Asuntos Sociales del Cabildo, Cristina Valido, quien ayer no se quitaba de la cabeza qué más podían haber hecho para evitar tan lamentable suceso. No obstante, se preguntaba en voz alta, "¿hasta dónde llega la responsabilidad de las instituciones y hasta dónde la libertad de las personas?", tras insistir en que la baja de la casa de acogida de la ahora fallecida fue voluntaria, y eso a pesar de los muchos ofrecimientos efectuados para que ingresara en otro piso para mujeres maltratadas con normas menos estrictas. Y confirmó que a las casas de acogida llegan muchas mujeres con una dependencia absoluta de sus agresores. "El enganche emocional llega a límites insospechados, hasta el punto de que disculpan las agresiones y todo". "Y si bien hay mujeres que llegan aterradas y que temen hasta que su agresor pueda localizar la casa, otras no llegan así y a los pocos días quieren hablar o ver a su pareja y hasta volver con él", añadió.