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ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (4) ARICO

ARICO, entre la dispersión y el asentamiento alemán

Basta con asomarse a la nomenclatura de los núcleos de este municipio sureño, el segundo de mayor extensión de la Isla, para caer en la cuenta de su enorme disgregación, una circunstancia que rivaliza con la prioridad que representa la dotación de servicios básicos en los planeamientos municipales.
13/ago/03 12:19 PM
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S. LOJENDIO, S/C de Tenerife

Basta con asomarse a la nomenclatura de sus núcleos para caer en la cuenta de la enorme dispersión que caracteriza el poblamiento de Arico, el segundo municipio en extensión de la Isla y, quizás, uno de los grandes desconocidos.

Y es precisamente esta disgregación del vasto mapa municipal el elemento que más rivaliza con la prioridad que representa la dotación de servicios básicos en los planeamientos municipales.

"No es fácil hacer llegar las redes de saneamiento, y otros equipamientos, a todos y cada uno de los núcleos del municipio", explica la concejala de Hacienda, Carmen Dolores García, quien señala cómo en el barrio de El Bueno y en Icor "se han tendido recientemente 20 kilómetros de canalización para la conducción de aguas".

Es más, la Comisión de Gobierno del Cabildo decidió ayer aprobar una serie de obras para el proyecto de mejora de la red viaria de varios núcleos, por importe de 300.000 euros, que contemplan actuaciones en El Río, La Sabinita, calle El Calvario y Arico Viejo, que consisten, fundamentalmente, en el ensanchamiento de calzadas y en obras de saneamiento.

Lo cierto es que de aquellos asentamientos tradicionales surgidos entre los siglos XVII y XVIII, Arico también ha conocido en los últimos decenios el fenómeno de un progresivo desplazamiento de los grupos humanos desde las tierras altas hacia las medianías y del interior hasta la franja costera, a núcleos como Porís de Abona y San Miguel de Tajao, alrededor de los cultivos de regadío.

En el primero se inscribe un proyecto turístico, de escaso desarrollo, caracterizado por la implantación de segundas residencias, ocupadas estacionalmente, que son de autoconstrucción en el caso de La Jaca. Por su parte, Tajao mantiene una actividad pesquera tradicional.

Pero son la zona costera de Abades y un incipiente turismo rural las últimas experiencias de desarrollo de una industria turística.

"En Abades se encuentra la urbanización Casablanca, habitada por alemanes", explica la concejala. Esta comunidad es hegemónica, por número e influencia, sobre el total del flujo que suponen los inmigrantes extranjeros.

"También se están estableciendo en las zonas de medianía, con la compra de fincas y casas", comenta Carmen Dolores García, quien alerta sobre el engaño del que están siendo objeto muchos de ellos, "a quienes se venden propiedades calificadas de suelo rústico como si fueran urbanizables".

Otro grupo humano con peso específico es el de los emigrantes retornados, venezolanos y cubanos, últimamente argentinos, si bien la presencia de británicos, franceses o italianos es apreciable, así como la de los colombianos y los peruanos.

La agricultura continúa siendo el motor económico y el sector que ocupa la mayoría de la mano de obra, fundamentalmente en el cultivo en invernadero de tomates y de pimientos (El Río, La Cisnera, Lomo de Arico e Icor). Precisamente estas explotaciones actúan como reclamo para trabajadores que residen en otros municipios.

Con todo, Arico también exporta mano de obra hacia los grandes focos turísticos del suroeste (Adeje, Arona o Guía de Isora), con una actividad centrada en los servicios y la construcción.

ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (4) ARICO