Tenerife
ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (5) ARONA

ARONA, rompeolas del mundo

Su crecimiento lo convierte en el tercer municipio más poblado, tras Santa Cruz y La Laguna, con un máximo cifrado en 150.000 habitantes de hecho.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
14/ago/03 12:19 PM
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Arona se alza en el Sur como un rompeolas del mundo, aupado a ese espectacular crecimiento poblacional que ha vivido, fundamentalmente en el último decenio, y que lo ha llevado a erigirse en el tercer municipio más habitado de la Isla, sólo superado por la conurbación capitalina que forman Santa Cruz y La Laguna.

El concejal de Hacienda del ayuntamiento sureño, Sebastián Martín, lo sintetiza en una frase: "Hasta aquí no para de llegar gente de todos lados y de cualquier nacionalidad", y tal es así que en el censo de este año figura inscrito hasta un ciudadano originario de Ciudad del Vaticano.

Pero es más. Los avances disponibles en relación con el padrón de 2003 ya registran cifras superiores a los 63.000 empadronamientos. Estos valores, según las estimaciones de los responsables municipales, representarían una población de hecho o transeúnte de 150.000 habitantes, "que se van renovando estacionalmente", explica el edil aronero.

Este crecimiento confirma la progresión exponencial que ya se venía apuntando desde el año 2001 y que concluye con un marcado protagonismo de la población extranjera, que en 2003 constituye un grupo humano integrado por más de 23.000 individuos.

En este sentido, también ha cobrado importancia la comunidad gallega, ligada a la construcción, y la más numerosa entre los nacionales, además de aquellos migrantes procedentes de otros municipios de la Isla.

Un foco de atracción

La razón de tal incremento resulta evidente. De un lado, la continua promoción de la industria turística y el afianzamiento de Arona como gran centro empresarial y comercial; la pujante actividad de los cultivos de exportación (plátano y tomate) y de invernadero (hortofrutícolas y plantas ornamentales) en la zona de valle de San Lorenzo, junto a la incesante actividad del sector de la construcción e inmobiliario, han polarizado los flujos de población con destino final en el municipio.

Esta avalancha humana representa un inconveniente para los rectores municipales, que en muchos casos no pueden acompasar las previsiones de inversión en recursos sociales, educativos, sanitarios o de seguridad, a la celeridad con la que se desarrolla el fenómeno inmigratorio. "Esta situación nos está obligando a multiplicar las dotaciones en cada presupuesto", destaca Sebastián Martín, quien además se queja del escaso apoyo financiero que reciben por parte de la Administración del Estado, del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife.

Lo cierto es que frente a este incremento del número de habitantes ya se ha programado la construcción de diferentes núcleos de nueva planta, que está previsto se pongan en marcha una vez se desarrollen los planes parciales que el ayuntamiento piensa ubicar en zonas como Cabo Blanco, La Camella, el Palmar o El Mojón.

En cuanto a la distribución espacial de la población destaca el escaso protagonismo de la cabecera municipal, frente a la hegemonía que representan ámbitos como Los Cristianos, Valle de San Lorenzo, El Fraile, Las Galletas o La Camella, alojamientos económicos que acogen a buena parte de los residentes naturales, a los emigrantes retornados y a la mano de obra importada, con un peso cada vez más preponderante de colombianos y africanos, que nutre en buena medida el sector terciario.

Aunque los europeos se dispersan por el municipio, ocupan preferentemente el suelo más cercano a los espacios costeros, como es el caso de la comunidad británica en el área de Los Cristianos (Oasis del Sur), o los alemanes en las urbanizaciones de Chayofa.

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