Jornada Deportiva

SOPOR de pretemporada

El equipo blanquiazul debutó ayer en la prestigiosa competición estival con un empate sin goles ante el Atlético de Madrid B. La falta de remate fue la nota predominante de un equipo que madura lentamente camino de la Liga. Este factor empobreció el espectáculo que acogió el campo de El Peñón.
L. BRETÓN, Puerto de La Cruz
16/ago/03 11:49 AM
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La pretemporada se hizo mayúscula ayer en El Peñón, donde Tenerife y Atlético de Madrid ofrecieron fútbol en paños menores, al menos en la primera parte. El proceso de maduración, no obstante, ofrece un margen para la esperanza porque, sencillamente, queda tiempo.

Un campo pequeño, un rival incómodo, un equipo propio impreciso, cierta lentitud e incapacidad en la creación del juego se cogieron de la mano para hacer desagradable la primera parte del encuentro. Bodrio.

Amaral ordenó a sus jugadores como siempre: tres atrás (Kirian, Sebastián Corona y Miroslav Djukic); un mediocentro constructivo (Miguel Ángel), uno defensivo (Iker Garai), dos carrileros veloces (Willy y Cristo), Antonio como mediapunta y la doble K (Kiko y Keko) arriba.

La mezcla no tuvo un buen sabor; el conjunto local se perdió porque el Atlético supo apretar en el centro del campo, forzando errores desde la línea de zagueros, con Kirian impreciso, Djukic tranquilo y Corona aplicado en la izquierda.

Con Hidalgo por delante, las soluciones ofensivas se limitaron a esporádicas expresiones individuales (Keko, minuto 12 y Kiko, minuto 26). El delantero portuense asomó la cabeza sobre la baja línea exhibida por el conjunto.

El equipo de David sí enseñó algo bueno: la plena asimilación del concepto defensivo, aunque algunas internadas colchoneras pusieron en evidencia la descompensación del once, con unas bandas teóricamente ofensivas que sufrieron ante las esporádicas llegadas del adversario, la más clara de ellas a poco del descanso.

El primer período hizo mayúscula la pretemporada porque mostró las carencias ofensivas del equipo. Y si no hay ataque, la gente no se divierte. Y no se gana.

Amaral recompuso algunas cosas para empezar el segundo tiempo con otro aire. Quitó a Kirian y puso a Airam, de tal manera que el equipo ganó en creatividad (Antonio pasó al mediocentro y Garai se metió atrás). Airam enlazó mejor y Keko y Kiko se aproximaron a su zona: el área. El Tenerife empezó a dominar y el Atlético, a meterse atrás. Fútbol lógico, aunque igualmente escaso de ocasiones. Más aburrimiento.

La última intentona de David fue dar entrada a Aarón, Jesús y Moya. La reorganización dejó a Edu en defensa y volvió a adelantar a Garai para colocarlo junto a Jesús en el mediocentro. Aquello siguió en la misma línea. Sopor.

El último cuarto avivó las ansias de triunfo, sobre todo las del Tenerife, que se aproximó sin pegada, como siempre. Aquello fue decayendo hasta el final. Todos dormidos, con algún sobresalto, en forma de contraataque atlético, incluido.

Por buscar algo positivo, el Tenerife recuperó a los lesionados Edu Moya y Jesús y pudo aliviar la acumulación de minutos de algunos de sus jugadores. En cuanto al juego, mejor esperar a mañana para dejar de sestear.