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Ajijides a San Roquito

La Romería de la Villa y Puerto de Garachico, una muestra de tipismo y colorido con acento popular y participativo, que tiene su origen en el festejo del fin de una epidemia de peste.
EL DÍA, Garachico
17/ago/03 18:42 PM
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La tradición se repite cada 16 de agosto. La Villa y Puerto de Garachico exhibe sus mejores galas y atributos de la tierra para rendir homenaje a San Roque, su patrón, en una de las romerías con mayor acento popular y participativo de las Islas, que no renuncia a las señas de identidad marcadas por su tipismo, el fervor religioso y el colorido. Miles de personas de todos los rincones de la Isla y muchos turistas disfrutaron, un año más, de una fiesta señera y evocadora de las raíces profundas isleñas. En las calles de Garachico resonaron de nuevo los ""ajijides"" a San Roquito.

De la primera parranda de hace más cuarenta años, formada por José María Velázquez, Rafael Gutiérrez, Carlos Acosta, Eduardo González y José Luis Baute, entre otros, se ha pasado a un hervidero de romeros. De una carreta que se pierde en la memoria, ayer se pasó a más de 40 carros tirados por vacas o bueyes, entre el olor a carne asada, el vino de la tierra, las pelotas de gofio y las papas arrugadas.

Del agradecimiento a San Roque por el final de una epidemia de peste que asoló Garachico hace casi cuatro siglos, nació la fe en el santo de Montpellier, conocido popularmente y de forma cariñosa como San Roquito. El Patrón de Garachico nació en Francia alrededor de 1295, en el seno de una familia noble. Sus reliquias se veneran en Venecia (Italia) y se le atribuyen numerosos milagros

Los actos en honor de San Roque se iniciaron a las 10 de la mañana en la ermita de su mismo nombre, con la celebración de la Misa de Peregrinos, seguida del traslado en procesión de la venerada imagen hasta la parroquia matriz de Santa Ana, con la habitual ofrenda de flores y frutos.

Bendición a los pescadores

Sobre la una de la tarde, salió la procesión de San Roque hasta la explanada del muelle, donde se impartió la bendición a los pescadores que participaron en la romería marítima, previa al gran desfile de carretas y parrandas.

Pasadas las dos y media de la tarde las calles de la Villa y Puerto no cabían en sí de público: romeros, 40 carretas enjaezadas, barcos, peregrinos, visitantes, carros de madera, ganado y parrandas. La marcha transcurrió con normalidad, entre cánticos, calor, vino, alegría y ""ajijides"" a San Roque.

La romería garachiquense volvió a reunir un año más a miles de personas dispuestas a pasar una tarde especial en las calles empedradas del municipio, donde la temperatura, a pesar de que no lucía el sol, invitaba a refrescarse con vino, agua o bebidas gaseosas.

Turistas e isleños se agolparon alrededor del paseo romero a la espera de recibir alguna vianda de las que se repartían desde las carretas engalanadas. Muchos repetirán el año que viene.