Vivir

La vida no debería tener precio

Es evidente que hay un trecho entre pernoctar en comisaría y los múltiples recursos establecidos en las Islas para atender a las mujeres maltratadas. Pero en este largo camino emprendido se detectan fallos: la calidad, la coordinación, el presupuesto y la prevención.
17/ago/03 19:13 PM
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Atrás quedaron los tiempos en que una mujer, a veces acompañada de su hijos, pasaba la noche en Comisaría, huyendo de su casa y de un marido que la acababa de amenazar o golpear. Tristemente, el episodio del escape se sigue repitiendo con tozuda insistencia, pero al menos las mujeres canarias cuentan con el Dispositivo de Emergencia para Mujeres Maltratadas (DEMA), el primero en ponerse en marcha cuando una mujer denuncia haber sido víctima de violencia de género.

El elogio al DEMA -realmente los Demas, porque funcionan a nivel insular- fue unánime en el debate planteado esta semana por EL DÍA para abordar la asistencia social a las mujeres maltratadas y en el que participaron María del Cristo Guillén, asesora jurídica del Programa de Atención a la Mujer del Cabildo de Tenerife; Begoña Barras, miembro del Foro Contra la Violencia de Género; Elvira Jorge, secretaria insular de la Mujer del PSC-PSOE, y Piedad Lózar, comisaria jefe del Servicio de Atención a la Mujer de la Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife. Curiosamente, o significativamente, sólo mujeres.

Se hizo notar en el encuentro la ausencia de la directora del Instituto Canario de la Mujer, Noelia García, quien disculpó su asistencia el día anterior, aunque habría ofrecido una visión autonómica de esta realidad y atendido algunas de las críticas realizadas a algunos servicios o al propio Programa de Erradicación de la Violencia de Género.

El unánime elogio al DEMA, al que también se le apuntó que debe mejorar en algunos aspectos, vino precedido de la crítica a la situación "al descubierto" en que quedan muchas mujeres que son objeto de malos tratos por parte de sus actuales parejas o ex compañeros, desde el momento en que denuncian una agresión y, mucho antes, cuando simplemente expresan su intención de separarse de su pareja.

"Hay un fallo, una grieta" en la atención a las mujeres maltratadas, opinó Cristo Guillén, quien pese a representar en la mesa a las casas de acogida para las víctimas de violencia doméstica, admitió que ésta "ni siquiera es una opción digna" para ellas, en el sentido de que significa que esas mujeres han tenido que dejar sus hogares, que siguen ocupando los agresores.

Para Piedad Lózar, que como policía especializada en la atención a las mujeres maltratadas tiene un trato directo con las víctimas, "las que denuncian lo tienen claro que ya no quieren la convivencia con su agresor", lo que llevó a añadir que por esa razón hacen falta más casas de acogida y pisos tutelados. Pero, tras plantear que "lo que está fracasando es la prevención", lamentó que en España no existan medidas como en otras "políticas europeas", que apuestan por atender "a la pareja que se rompe".

El planteamiento de la mediación familiar que aparecía en el horizonte fue rechazado por la representante del Foro Contra la Violencia de Género, Begoña Barras, quien, como en otras ocasiones han hecho estas organizaciones feministas ante los medios de comunicación, recordó que "la ONU desaconseja" la mediación, "porque cuando hay violencia de género está rota la equidad".

Esta intervención sirvió para puntualizar que Piedad Lózar y ella misma se referían realmente a "la intervención, no a la mediación", que correspondería a la Administración, "para hacer un seguimiento del conflicto".

Barras mostró también su desacuerdo con que el alcohol y la droga, que Piedad Lózar citó como dos agentes que intervienen a menudo en las agresiones, pudieran considerarse parte del problema, "sino desviarlo", mientras que lo situó "en el cambio de valores" que defienden las organizaciones feministas.

Por su parte, Cristo Guillén, que atiende a mujeres maltratadas en casas de acogida, apostilló que "cuando se les pregunta si recordaban una paliza en que él no hubiera bebido, todas dijeron que sí".

Sí hubo conformidad entre las presentes acerca de la consideración de que hay servicios sociales dirigidos a este fenómero, "pero son insuficientes".

La secretaria insular de la Mujer del PSC-PSOE, Elvira Jorge, hacía este planteamiento también al referirse a un informe del Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial, que señala que las mujeres que fallecieron asesinadas por sus maridos o ex parejas en 2001 y 2002 "habían denunciado a sus agresores, pero en su comparecencia no habían tenido asistencia letrada, ni de un trabajador social o psicólogo", de lo que se deduce que, "después del esfuerzo que han hecho, acuden al proceso en la más absoluta de las soledades".

Expuestas y desasistidas

Y a este panorama añadió una estadística de mayor índice de suicidios entre las mujeres víctimas de violencia doméstica y que sufren estrés postraumático.

Otro punto de concordancia fue la necesidad de coordinación entre los recursos existentes y se habló de nuevo de la falta de prevención y hasta de información en los ámbitos más cercanos a la víctima, como las asociaciones de vecinos y las concejalías de la Mujer.

Este último hecho llevó a Elvira Jorge, también concejala socialista en el Ayuntamiento de La Laguna, a reiterar sus críticas a que se haya suspendido el servicio municipal de asesoramiento a la mujer, en contra de lo aconsejable, que es establecer servicios más cercanos al ciudadano.

La falta de medios económicos para afrontar realmente las medidas que se anuncian fue puesta sobre la mesa por Begoña Barras. "Se están formulando muchas, pero no se dispone de medios económicos, materiales y humanos, con lo que se quedan en el papel". Y recordó que esto mismo lo ha dicho la fiscal coordinadora de la violencia de género en la provincia, que por esos motivos ha puesto en evidencia la recientemente aprobada Orden de Protección a las Víctimas.

No parece que se pueda extraer de las opiniones vertidas en este debate que falten recursos para atender a las mujeres maltratadas y sí que a los anunciados se les dote de la calidad que requieren para ser efectivos, de la coordinación entre administraciones que a menudo precisan, cuando no simplemente de la dotación económica que suele quedar en la publicidad del recurso anunciado.

Conclusiones

"La vida de una mujer no debe tener precio", expresó Elvira Jorge acerca de esa carencia de medios económicos, que han hecho que algunas propuestas del Programa de Erradicación de la Violencia de Género no se hayan podido poner en marcha y, en particular, el asesoramiento psicológico que también incluye las terapias para prevenir, dijo, que en un futuro un niño se convierta en agresor o en maltratado.

Piedad Lózar señaló, además, que entre las muchas mujeres que atiende el Servicio de Atención a la Familia de la Policía Nacional, las hay que no son las "maltratadas institucionalizadas", porque nunca han denunciado una paliza, y que su vida "quizá no corre peligro, pero sí su vida emocional". Explicó que "hay hombres que no admiten la igualdad de las mujeres y se rebelan" e insistió por ello en su creencia de que hay separaciones que necesitan de una intervención de la Administración. También por el mismo motivo dijo ser partidaria de extender la atención y las terapias al hombre.

La representante policial defendió, por otra parte, los servicios sociales con los que por su trabajo tiene que contactar y, asimismo, elogió la labor de los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, de los que comentó que son cada vez más sensibles con las víctimas. "Y si no lo son, yo les digo a las mujeres que lo denuncien", apostilló.

También Cristo Guillén defendió en un turno final que "se están ampliando los recursos alojativos y las oficinas de intervención", aunque no ocultó que "pese a los avances, queda aún mucho por andar".

Begoña Barras concluyó que "si siguen muriendo mujeres, es porque algo está fallando" y reiteró las carencias de medios humanos y materiales, palabras suscritas por Jorge, estimando que a la "lucha contra la violencia de género se le dé prioridad y se refleje en los Presupuestos".