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Muere el militar español herido en el atentado de Bagdad

El avión con el cadáver del capitán de navío de la Armada, Manuel Martín-Oar, llegará hoy a la base gaditana de Rota. Hombre de confianza del embajador, estaba en Irak como voluntario.
COLPISA, Madrid
21/ago/03 14:13 PM
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El militar español Manuel Martín-Oar, que resultó herido en el atentado perpetrado el martes contra la sede de Naciones Unidas en Bagdad, murió ayer en la capital iraquí a consecuencia de un trauma cerebral interno. El fallecido, experto en misiones de paz, estaba en Irak como voluntario, en calidad de adjunto al embajador español en misión especial, Miguel Benzo.

Nadie temió, tras la explosión en la legación de la ONU, que la vida del capitán de navío Martín-Oar corriera peligro. En medio del caos reinante, salió por su propio pie de entre los escombros y pidió ayuda. Una ambulancia le trasladó hasta el hospital estadounidense de Bagdad, donde quedó ingresado a causa de las heridas que tenía en ambos brazos.

Ni el personal del centro ni sus compañeros de misión, que estuvieron pendientes de su estado, imaginaron entonces que el estallido le había provocado además un trauma cerebral interno grave, que provocó su muerte horas después.

El fallecido, primera víctima española en Irak desde que EEUU diera por concluida la guerra, no formaba parte de la brigada "Plus Ultra", que se despliega estos días en el centro-sur del país. Como militar, había adquirido mucha experiencia en misiones internacionales, pero esta vez se encontraba en Bagdad en calidad de funcionario civil.

Era el hombre de confianza del embajador Miguel Benzo en el Consejo de Cooperación Internacional, organismo dependiente de la autoridad provisional de la coalición encargado de gestionar la ayuda humanitaria. En concreto, ejercía como enlace en las relaciones entre la ONU y las organizaciones no gubernamentales que colaboran en la reconstrucción del país.

Experto en la paz

Martín-Oar había nacido en Madrid en 1947, estaba casado y era padre de cuatro hijos. Ingresó en la Armada a los veinte años y prestó servicio como piloto de aeronaves en el portaaviones "Príncipe de Asturias". Entre los años 1994 y 1995 estuvo destinado en el Servicio de Planeamiento de Misiones de Paz de Naciones Unidas, en Nueva York.

Un año después fue destinado a la Agregaduría Naval en París, y de allí pasó al Cuartel General de la Alianza Atlántica en Nápoles, donde conoció a Miguel Benzo, que hasta hoy era su jefe además de su amigo. Hablaba inglés y francés y era un apasionado de las misiones de paz, por lo que solicitó ser incorporado al grupo de expertos enviados por España al Cuartel General de la Autoridad Provisional de la Coalición.

Su actividad le había hecho merecedor de varias condecoraciones nacionales y extranjeras, entre ellas la medalla de Naciones Unidas. En la actualidad, además de en sus tareas habituales, trabajaba en los preparativos de la Conferencia de Donantes para Irak, que se celebrará en Madrid los días 23 y 24 de octubre.

La primera muerte de un militar español en Irak se produjo precisamente un día antes de que el personal de la Brigada "Plus Ultra" inicie sus labores de patrulla en el área de Al Qasidiyah (centro sur del país). Hoy, efectivos del Grupo Táctico y del Escuadrón de Caballería efectuarán junto a marines estadounidenses las primeras labores de vigilancia, previas a la asunción del control en la zona por parte de los españoles.

Consistirán, sobre todo, en patrullas conjuntas, controles en las carreteras y en las ciudades. Personal militar estadounidense informará a los españoles sobre la situación y las actividades a realizar en cada zona.

Por otra parte, el segundo convoy del grueso de las tropas españolas destinadas a Irak llegó ayer a la "Base España", en la localidad iraquí de Diwaniya, tras once horas de marcha a través del desierto.

Los 228 hombres y 47 vehículos de esta segunda columna llegaron, "sin novedades" al campamento español a las 17:00 confirmó el comandante José Luis Martínez Falero, de la Oficina de Información en Diwaniya.

Este segundo convoy había abandonado a las 6:30 de la mañana la base intermedia británica "Camp Cedar".

 La cifra de fallecidos aumenta hasta 24

La caída de la peligrosa noche en Bagdad y el preceptivo toque de queda interrumpieron momentáneamente los trabajos de desescombro en la atacada sede de la ONU en la capital iraquí, pese a que se cree que aún podría haber supervivientes bajo los cascotes. Las excavadores del Ejército estadounidense detuvieron sus palas, sin que se sepa si continuarían durante la noche. Hasta el momento, la cifra de muertos parece haber llegado a 24, y no se descarta que pueda superar la treintena cuando avancen las labores de rescate, dijo ayer un portavoz de la organización en Bagdad. "Tememos que aún haya cadáveres bajo los cascotes. Ha sido una acción inhumana y carente de lógica", declaró, cariacontecido, el citado portavoz, Salim M. Lone. El pavoroso atentado fue condenado ayer por el "Consejo de Gobierno" provisional iraquí, formado por 25 representantes de las diferentes etnias y credos del país. Uno de sus miembros más destacados, el líder moderado chií Ahmed Chalabi, anunció tres días de luto y acusó del mismo a grupos de insurgentes fieles al depuesto presidente Sadam Husein.