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Aumentan las sentencias judiciales benévolas con los maltratadores

Un trabajo recoge 95 sentencias indulgentes, 24 más que en el ejercicio anterior, en casos de violencia doméstica registrados en los últimos doce meses, en las que los culpables han sido absueltos, bien de manera directa o por habérseles conmutado o rebajado las penas iniciales.
COLPISA, Madrid
21/ago/03 19:18 PM
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A principios de este mes, la juez de Montilla (Córdoba) imponía a un hombre una multa de 36 euros, pagadera a plazos, por propinar una paliza a su mujer. Sentencias de este tenor, y otras peores extraídas de los medios de comunicación entre julio de 2002 y el pasado mes, nutren el IV Informe de Sentencias sobre Malos Tratos a Mujeres 2002-2003, que elabora la Federación de Mujeres Progresistas.

Aunque el informe no pretende ser exhaustivo, sí pretende retratar la realidad y exhibe año tras año un amplio y, a menudo, delirante catálogo de resoluciones que exculpan a los verdugos o atenúan sus agresiones con argumentos ajenos al más elemental sentido común.

El estudio recoge 95 sentencias indulgentes -24 más que en el ejercicio anterior- en casos de violencia doméstica registrados en los doce últimos meses en España, en las que los culpables han sido absueltos, bien de manera directa o por habérseles conmutado o rebajado las penas iniciales. De los fallos analizados, más de la mitad, 52, imponen condenas inferiores a los dos años y medio, que no conducirán a los maltratadores a la cárcel.

En doce casos los violentos quedaron absueltos, algunos de ellos por delitos por los que se pedían hasta nueve años de prisión. En 42 de las sentencias las condenas dictadas en primera instancia fueron rebajadas -desde medio año a ocho años de rebaja- por distintos factores que el juez considera atenuantes.

El más repetido es el que el autor se entregue inmediatamente y las muestras de arrepentimiento que "merecen", como mínimo, un par de años menos de condena, denuncia el informe.

Otros eximentes que, a juicio de los grupos feministas nunca debieran serlo, son los antecedentes familiares del maltratador -si procede de un hogar con violencia doméstica-, la aparente falta de secuelas de la víctima o la "escasa" resistencia ofrecida por ésta, los desajustes emocionales o las estrecheces coyunturales (paro) del agresor y la educación "de otras épocas" recibida por éste, como si pudiera justificar la pretensión de dominación de la mujer.

"Cualquiera de estas excusas para minimizar el delito o el daño que se les ha causado es una ataque a los derechos de la mujer", denuncia Covadonga Naredo, portavoz de la Federación de Mujeres Progresistas.

Transigentes

Esta organización, con lustros de experiencia en la lucha contra la violencia de género, estudia en la actualidad la posibilidad de recusar a los jueces y magistrados cuyas sentencias trasluzcan prejuicios de tipo moral o ideológico que les hagan transigir con determinadas conductas de los agresores.

Para la federación, estos jueces, sean hombres o mujeres, "se hacen cómplices de una situación generalizada de violencia hacia las mujeres" al creer, demasiado a menudo, "que unos cuanto euros resuelven el tema sin tener que pisar siquiera la prisión".

La Ley Orgánica del Poder Judicial establece como motivos para recusar a un juez la existencia de causas "objetivas" o "subjetivas" que afecten a su imparcialidad.

No son sólo las organizaciones feministas quienes cuestionan los criterios con que se aplica la ley en los supuestos de violencia doméstica. En un estudio monográfico publicado por la Fundación La Caixa, Inés Alberdi, catedrática de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, considera "exageradas" las garantías procesales que, a menudo, se aplican a los agresores, lo que desampara a las víctimas de maltrato.

Las estadísticas lo confirman; en más de la mitad de casos salen absueltos y en el 75% de los casos el trámite se solventa con una simple multa.

Con respecto al año pasado, sólo constan que se hayan dictado tres condenas por delito de maltrato psicológico, lo que al menos es un tímido paso adelante, admiten las feministas.