Tenerife
ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (13) ICOD DE LOS VINOS

ICOD DE LOS VINOS, milenario y estrangulado

Este municipio, que creció y se desarrolló a la sombra del auge del comercio y exportación del vino, entró en una fase de decrecimiento en la década de los setenta del siglo XX, con la implantación de la sociedad de servicios. La hegemonía de Puerto de la Cruz y el Sur ha terminado ensombreciéndolo.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
22/ago/03 12:19 PM
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Desde tiempos de la conquista castellana y hasta la mitad del siglo XVI, la caña de azúcar era el cultivo hegemónico del municipio, pero no fue hasta la segunda mitad de esa centuria y, sobre todo, durante el siglo XVII cuando Icod alcanzó su verdadero auge con el vino, que acompaña el nombre al lugar, y la consolidación en la Isla Baja frente a su rival: Garachico.

La emigración actuó como válvula de escape a la crisis vinícola de finales del XVII, pero el crecimiento experimentado apenas se sintió en el volumen de población. El vino, además, volvió a conocer otro ciclo expansivo en la década de los 70 del siglo XVIII y los primeros años del XIX, hasta la caída final de su cotización.

Esa enorme riqueza agrícola y comercial que experimentó Icod de los Vinos, y que le valió convertirse en cabecera de comarca, marcó la evolución del municipio hasta bien entrada la década de los sesenta y los setenta del siglo XX, cuando la sustitución del modelo agroexportador por una economía de servicios condujo al estrangulamiento, la nota común entre los municipios del noroeste.

El comportamiento demográfico de un lugar extenso y con un poblamiento disperso no ha sido ajeno a ese proceso y así, de 1970 a 1981, Icod perdía 271 vecinos, básicamente mano de obra que acudía al reclamo turístico de Puerto de la Cruz o hacia los centros comerciales y administrativos del área metropolitana.

A pesar de un ligero repunte de 1981 a 1991, el estancamiento era palpable y, en los últimos diez años, los municipios del Sur han actuado como focos de atracción de los activos icodenses.

Los datos manifiestan una tendencia demográfica natural decreciente, que no parece posible equilibrar con los flujos de inmigrantes. En su mayoría, el municipio acoge venezolanos, la comunidad más numerosa, atraídos por la memoria histórica de la emigración, y alemanes y británicos, esencialmente residentes jubilados que han fijado allí su domicilio.

Desde tiempos de la conquista castellana y hasta la mitad del siglo XVI, la caña de azúcar era el cultivo hegemónico del municipio, pero no fue hasta la segunda mitad de esa centuria y, sobre todo, durante el siglo XVII cuando Icod alcanzó su verdadero auge con el vino, que acompaña el nombre al lugar, y la consolidación en la Isla Baja frente a su rival: Garachico.

La emigración actuó como válvula de escape a la crisis vinícola de finales del XVII, pero el crecimiento experimentado apenas se sintió en el volumen de población. El vino, además, volvió a conocer otro ciclo expansivo en la década de los 70 del siglo XVIII y los primeros años del XIX, hasta la caída final de su cotización.

Esa enorme riqueza agrícola y comercial que experimentó Icod de los Vinos, y que le valió convertirse en cabecera de comarca, marcó la evolución del municipio hasta bien entrada la década de los sesenta y los setenta del siglo XX, cuando la sustitución del modelo agroexportador por una economía de servicios condujo al estrangulamiento, la nota común entre los municipios del noroeste.

El comportamiento demográfico de un lugar extenso y con un poblamiento disperso no ha sido ajeno a ese proceso y así, de 1970 a 1981, Icod perdía 271 vecinos, básicamente mano de obra que acudía al reclamo turístico de Puerto de la Cruz o hacia los centros comerciales y administrativos del área metropolitana.

A pesar de un ligero repunte de 1981 a 1991, el estancamiento era palpable y, en los últimos diez años, los municipios del Sur han actuado como focos de atracción de los activos icodenses.

Los datos manifiestan una tendencia demográfica natural decreciente, que no parece posible equilibrar con los flujos de inmigrantes. En su mayoría, el municipio acoge venezolanos, la comunidad más numerosa, atraídos por la memoria histórica de la emigración, y alemanes y británicos, esencialmente residentes jubilados que han fijado allí su domicilio.

ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (13) ICOD DE LOS VINOS