Santa Cruz de Tenerife

Un destino sin marca

Ayuntamiento, hoteleros y comerciantes coinciden en que Santa Cruz cuenta con los suficientes atractivos para convertirse en un destino turístico de ciudad, pero antes será necesario determinar unos objetivos, crear una imagen identificativa y, sobre todo, tener paciencia.
24/ago/03 19:23 PM
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Santa Cruz se encuentra en pañales desde el punto de vista turístico, aunque cuenta con grandes condiciones de crecer y labrarse un prometedor futuro. Definir un mo-delo de turismo concreto, es decir, determinar qué es lo que puede y quiere ofrecer la ciudad, debe ser el primer paso. El segundo, crear una marca propia y diferenciada. Todo ello aunando esfuerzos y, además, sin perder la paciencia. Este podría ser el resumen del debate celebrado esta semana en EL DÍA , donde tres personajes más que cualificados han tratado de descifrar la incógnita del papel que puede llegar a jugar la urbe tinerfeña, a medio y largo plazo, en el ámbito turístico.

Germán Ortega, director del Ho-tel Taburiente, es quien primero expresa su convencimiento sobre los atractivos que engloba la ciudad de Santa Cruz para el visitante, pero al mismo tiempo advierte de que, hoy por hoy, resulta inviable promocionar la ciudad como tal, sencillamente porque se trata de una gran desconocida. Subraya que por ello es imprescindible fijarse unos objetivos concretos y contar con una marca diferenciada, que cuando se hable de Santa Cruz se distinga una oferta determinada, y apunta que no hay que olvidar todo lo que se ha avanzado en los últimos años en materia turística. Por poner un ejemplo, recuerda que hasta hace pocos años ni siquiera existían mapas urbanos.

El anterior concejal de Turismo, Emilio Atiénzar, coincide con el representante del sector hotelero y recuerda que la ciudad se encuentra integrada en diferentes proyectos europeos, en los que coincide con localidades como Málaga o Valencia, cuyo objetivo es definir un modelo turístico y comercial. Entiende, no obstante, que Santa Cruz se encuentra con dos serios obstáculos a la hora de desarrollarse turísticamente: la carencia de hoteles y el hecho de que los santacruceros no se hayan creído que la ciudad pueda convertirse en un destino turístico.

La referencia a la carencia de plazas hoteleras suscita la primera controversia, toda vez que Germán Ortega cita el escaso nivel de ocupación que registran los establecimientos hoteleros, el más bajo de la última década probablemente debido la ampliación de la oferta. Augura, asimismo, que si se llevan a cabo los dos proyectos hoteleros para los que se ha solicitado licencia, alguno de los existentes acabará por cerrar sus puertas, una previsión en la que el concejal di-siente.

Ortega entiende que el proceso idóneo no es la creación de nuevas plazas para que lleguen más turistas, sino la ocupación progresiva de las actuales y el crecimiento de la oferta hotelera conforme al aumento de la demanda.

Y llega el turno del representante de los comerciantes, Juan Farizo, de Zona Centro, quien opina que en los años anteriores se han llevado a cabo actuaciones cuyos re-sultados podrían hacerse notar próximamente, sobre todo con el objetivo de que Santa Cruz se convierta en el lugar donde los turistas hacen sus compras.

Farizo considera, no obstante, que aún quedan muchos defectos por pulir, uno de ellos es del acceso a la ciudad. En su opinión, la señalética es totalmente inadecuada, por no decir inexistente, y un visitante en coche de alquiler difícilmente se atreve a llegar hasta el centro. Atiénzar recuerda que las obras en dichos accesos han impedido contar hasta ahora con una se-ñalética adecuada, pero adelantó que ya está en marcha un proyecto para subsanar tal carencia.

Atiénzar recordó que Santa Cruz, en materia turística, lleva veinte años de retraso con respecto a localidades como Arona, y apuntó que no hace tanto que se creó la Concejalía de Turismo, coincidiendo con la llegada de Mi-guel Zerolo a la Alcaldía, por lo que habrá que ir dando pequeños pasos. Entiende, asimismo, y coincide en ello con Farizo, que la reciente creación de dos organismos que integran a diferentes instituciones y colectivos, los consejos municipales de Comercio y de Turismo, pueden convertirse en los marcos a través de los cuales adoptar las decisiones necesarias. El director del Taburiente aplaude ta-les medidas y no deja de reiterar la necesidad de que se aúnen es-fuerzos.

Modelo de ciudad

Germán Ortega también deja claro que el modelo turístico de Santa Cruz no puede ser el tradicional, sino parecerse más al de ciudad. Subraya que existe un importante porcentaje de potenciales visitantes que ni siquiera se plantean pa-sar sus vacaciones en un destino turístico de playa, que prefieren lugares como Santa Cruz, y aclara que el objetivo debe ser llegar a esas personas.

Pero ninguno de los contertulios olvida que a pocos kilómetros de la capital, en el Sur y el Norte, llegan anualmente varios millones de turistas, de los que sólo una parte visita Santa Cruz. Con todo, según los cálculos de Atiénzar son tres mil diarios, cuya media de gasto se sitúa en torno a las quince mil antiguas pesetas. Incrementar el número de turistas que se desplazan a la ciudad desde otras zonas de la Isla sería un buen comienzo para un proyecto a más largo plazo.

Farizo está convencido de que, incluso en la actual coyuntura, Santa Cruz cuenta con las condiciones para que se alojen los turistas en sus hoteles, habida cuenta que pueden disfrutar de la ciudad y, al mismo tiempo, partir desde ella hacia los diferentes rincones de la Isla.

Mientras, Emilio Atiénzar re-cuerda que el Plan General se convertirá en el marco adecuado donde desarrollar los planes turísticos, y todos coinciden en que elementos como el Museo Municipal, Las Teresitas, el parque García Sa-nabria o el Auditorio de Tenerife conforman, ya en estos momentos, una oferta más que atractiva.

El Auditorio merece mención aparte, porque aunque su creación se considera de gran importancia, tanto Ortega como Atiénzar coinciden en que no va a suponer un antes y un después. Dispone de instalaciones donde acoger congresos, pero ni serán tantos ni va a ocurrir que la totalidad de los congresistas pretendan alojarse en los hoteles de la ciudad.

En definitiva, los contertulios convergen en que la capital tinerfeña acabará por depender en buena medida del turismo. El mo-delo de ciudad portuaria e industrial que ha prevalecido durante las últimas décadas va camino de transformarse poco a poco en un modelo de servicios donde este subsector, junto al comercio, será la gran estrella.