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Construyen los salones parroquiales de Residencial Anaga con la venta de garajes

La Diócesis de Tenerife adquirió hace ocho años un solar de 1.500 metros cuadrados que estaba reservado en el PGO para dotación social. La construcción de cuatro plantas subterráneas destinadas a 196 estacionamientos financió la capilla y las salas de catequesis, quedando pendiente el templo.
H.G., S/C de Tenerife
28/ago/03 19:28 PM
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H.G., S/C de Tenerife

El próximo octubre está previsto que se inaugure el primer templo que se dedicará en Canarias al beato José de Anchieta, que ocupará los salones parroquiales construidos sobre cuatro plantas de aparcamientos subterráneos en Residencial Anaga. Los beneficios de la venta de las 196 plazas de garaje han permitido financiar el complejo religioso.

Hace cinco años, Joaquín Herba Meizoso fue destinado a una parroquia sin iglesia, pues ocupa de forma accidental la capilla del colegio Miguel Pintor. Tan sólo contaba con el solar que hace ocho años adquirió la Diócesis de Tenerife en Residencial Anaga para atender a los vecinos que se instalaron a las faldas del barrio de La Alegría, una parcela reservada dentro del Plan General de Ordenación de la capital para equipamiento social.

La compra de esta parcela, de 1.500 metros cuadrados, supuso un desembolso de 40 millones de las antiguas pesetas, un esfuerzo importante para las debilitadas arcas diocesanas. A partir de entonces, había que buscar fórmulas para construir la iglesia.

Nada más ser designado párroco del barrio de La Alegría, el padre Herba se instaló en la zona, lo que suscitó que los vecinos del lugar se cuestionaran qué hacía un cura sentado en las terrazas de la zona día tras día, o por qué era cliente habitual de los supermercados. Tuvo así los primeros contactos con los feligreses, a quienes transmitió la necesidad de construir un complejo parroquial para la actividad catequética, promoviendo la comisión pro construcción de la iglesia, integrada por 8 vecinos.

Solicitaron entonces presupuestos para conocer el valor del proyecto de los arquitectos José Francisco Arnau Díaz-Llanos y Javier Álvarez Muñoz. Había que buscar ideas que permitieran recaudar 300 millones de las antiguas pesetas. Así, tras sopesar diferentes alternativas, optaron por la fórmula que siempre descartaron: construir aparcamientos subterráneos, una demanda de la zona.

Con el proyecto bajo el brazo, tocaron a la puerta de diferentes entidades bancarias, hasta que Caja Rural les concedió una hipoteca. Los feligreses se pusieron manos a la obra y actuaron como agentes inmobiliaros para la venta de los 196 estacionamientos subterráneos, al precio de unos 18.000 euros cada uno. Lograron tan buenos resultados que, antes de que se entreguen las llaves del garaje el próximo mes, ya se han vendido todas y hasta existe lista de espera. Además, cuentan con un lugar para sus celebraciones religiosas.

Un proyecto sobre ruedas

El complejo parroquial de Anchieta se sitúa junto a la antigua Sovhispan, en el corazón de Residencial Anaga. De los 1.500 metros de planta, cuenta con 1.200 de superficie útil, donde se ubica un gran salón de actos que se habilitará como capilla hasta que se construya el templo, que presidirá la plaza. Esta será la segunda fase, que no está incluida en los objetivos ya logrados por la comisión pro construcción del templo, presidida por Javier de Loño y en la que Fernando Cullen cuida la administración.

Junto al salón de actos se distribuyen varias salas que se dedicarán a catequesis y oficinas para reuniones de equipos pastorales, así como un despacho parroquial y la casa del presbístero de la iglesia del beato José de Anchieta. Estas dependencias están acotadas por un corredor exterior.