Jornada Deportiva

Campeón galáctico

Queiroz y Beckham pasaron el examen de su debut en el Bernabéu ayudando al Real Madrid a lograr el primer título del año ante un valiente Mallorca.
28/ago/03 11:52 AM
Edición impresa

El Madrid se llevó la Supercopa ante el Real Mallorca con la inestimable ayuda de Iker Casillas, que en el segundo tiempo dio un recital de reflejos y colocación.

Tardó 45 minutos el Real Madrid en tumbar al Mallorca. Salió al lado de Helguera Raúl Bravo, un lateral reconvertido que nunca se complicó la vida. Hizo lo que pudo, casi siempre bien. Es un nuevo mensaje el que le mandó Queiroz al club alineando a Raúl Bravo. El técnico dejó claro de nuevo que Rubén no está preparado para grandes citas.

Queiroz volvió a su planteamiento primitivo de la gira por Asia. A la idea inicial que trajo cuando aterrizó en el Bernabéu. Siempre tuvo claro que la compatibilidad Beckham-Figo se solucionaba pasando a Figo a la izquierda. Y eso hizo. Eso sí, con una mayor disciplina por parte de ambos. Los dos se desplazaron a sus respectivos costados y no se echaron al centro como en los últimos partidos donde la masificación en esa zona del campo, arruinó al equipo.

Tocó y tocó Zidane, con Figo, con Raúl, con Beckham, con Ronaldo. Incluso con Michel Salgado, enorme por cierto en el desgaste. Siempre con Zidane de referente, de artista que arranca los aplausos del personal. El Madrid, en cualquier caso, le costó tener pegada arriba. El Mallorca, a la contra, dejó claro que el Madrid es vulnerable. Le cuesta al equipo de Queiroz no partirse en dos y es víctima de desajustes, que se pueden tildar de lógicos en un colectivo que siempre cuenta con tanta vocación ofensiva y con la obligación de alinear a tanto crack junto.

El gol de Raúl en la recta final del primer tiempo vino en una jugada elaborada, de esas con las que disfruta el Madrid. Con este gol, el Madrid se calmó.

Ibagaza no fue el mismo de la ida. No desbordó, encaró menos, dejó algún detallito de su clase, pero anduvo lejos de su nivel. A los 57 minutos se acabó la historia de la Supercopa. Figo vio a Ronaldo, el brasileño ganó el desmarque y puso de forma sutil el balón lejos del alcance de Leo Franco. Era el 2-0. Y en la celebración se produjo algo curioso. Todo el sector defensivo -Michel, Helguera, Bravo, Roberto Carlos y Cambiasso- se fundieron en un emotivo abrazo. Hay dos equipos en uno. Igual de importantes. Cada uno en lo suyo. Los de atrás salen menos en la foto, pero andan igual.

A los 59 minutos llegó el balón más claro de gol del Mallorca en todo el partido. Bruggink puso a prueba los reflejos de Iker en un libre directo. Iker respondió sacando una mano colosal, que obligó a todo el estadio a corear su nombre. No fue la última intervención de Iker. A los 69 minutos, le paró otro balón increíble a Nadal. Media Supercopa es suya. Luego llegó el gol de cabeza de Beckham, un premio a los blancos y un excesivo castigo al rival.

IBAGAZA

"Han sido cinco años maravillosos"

Ariel Ibagaza, que ayer disputó su último partido con el Mallorca en la final de la Supercopa de España que su equipo perdió 3-0 contra el Real Madrid, manifestó que ha pasado "cinco años maravillosos en la isla" y que ahora espera "poder ganar títulos" en el At. Madrid, club con el que se presentará hoy. "Sabíamos que iba a ser difícil, pero sólo me queda felicitar al Madrid que ha jugado muy bien. El primer gol, en el minuto 45 complicó las cosas, aunque todavía después del segundo había partido, pero con el 3-0 quedó resuelta la final", explicó Ibagaza.