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Si Julio Verne levantara la cabeza...

Viajar por el espacio sideral ya es posible gracias a la propuesta del Museo de la Ciencia "Turismo cósmico", una peculiar agencia de viajes que simula un paseo intergaláctico en el que el visitante es "teletransportado" a Marte, a un cometa y a la luna de Júpiter Ío. Científico y divertido.
IOSUNE NIETO, S/C Tenerife
28/ago/03 19:28 PM
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Si Julio Verne levantara la cabeza, a buen seguro que ya no podría volver a recostarla al tener la oportunidad de conocer el último proyecto presentado ayer por el Museo de la Ciencia y el Cosmos (MCC), un viaje virtual interplanetario en el que es posible aprender más del espacio exterior a partir de una propuesta pedagógica, a la vez que lúdica y divertida.

"Turismo cósmico", como se ha llamado a la última experiencia educativa de este museo, da nombre a una peculiar agencia de viajes, que teletransportará a los turistas a Marte, aunque los extraviará antes por un cometa y por Ío, la luna del planeta Júpiter, antes de llegar al destino prometido.

La imaginativa apuesta del MCC, pionera en España, es un entretenido paseo interplanetario, que dura algo más de un cuarto de hora, en el que se pueden comprobar algunos de los extremos que se dan en el espacio sideral: las bajas temperaturas de hallarse bajo un manto estelar al calor (suavizado, claro está) de las erupciones volcánicas de Ío, debido al continuo "masajeo" a que es sometida por el cercano planeta Júpiter, según explica la voz en "off" del guía virtual al viajero.

En medio de este recorrido, el turista intergaláctico podrá sentir la incertidumbre de cruzar un gusano espacial, algo así como un agujero negro por el que es posible atravesar espacio y tiempo; la inquietante sensación de vivir un movimiento sísmico, de los muchos con que Ío se sacude su calor, o los chorros de vapor que suelta el cometa -al fin y al cabo es una bola de hielo-, cuando se aproxima al Sol.

Unas gafas tridimensionales ayudan a sentirse en medio de la inmensa superficie desértica de Marte y a observar cómo se produce un tornado, que la ciencia ha identificado como los responsables de delinear algunas marcas que modifican el desierto marciano.

Las simulaciones, los trucos ópticos y los guías virtuales son la base de este viaje intergaláctico, que habrán de conjugarse con la ilusión y las ganas de aprender del visitante. Ello da como resultado un imaginativo viaje por algunos objetos de nuestro sistema solar, similar a lo que podría ser una atracción de feria, de la que se sale emocionado y con un buen recuerdo, a veces imborrable.

Dos años de trabajo

La apuesta del MCC se gestó dos años atrás y la han hecho posible prácticamente sus trabajadores, salvo lo que se refiere a aspectos como los efectos ópticos y sonoros, que han requerido de la contratación de empresas especializadas, lo que ha propiciado que su presupuesto se redujera a tan sólo 232.000 euros, de los que 12.000 son una aportación de CajaCanarias. Mientras que el guión y la rigurosidad de sus contenidos se deben tanto al personal del MCC como al asesoramiento científico de los investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Así lo explicaron en rueda de prensa la directora del Organismo Autónomo de Museos del Cabildo de Tenerife, Fidencia Iglesias, y el director del MCC, Ignacio García de la Rosa.

La primera se mostró orgullosa de haber dado el beneplácito a la atrevida apuesta de García de la Rosa, que en su momento llegó a considerar "fantasiosa" , al tiempo que elogió las dosis de "ilusión, imaginación, amor, utopía y constancia ", que se requieren para la ciencia y "sobran al personal de este museo".

Por su parte, el director del museo explicó los motivos de su propuesta, que, como siempre, "intenta que la gente salga con más preguntas que las que trae", defendió. "¿Por qué si todos los planetas proceden del mismo padre son tan distintos?, ¿el hombre podría vivir en otro lugar que no sea la Tierra?, o ¿se podrá viajar al espacio? son algunos de esos interrogantes que el Museo invita a plantearse", dijo Ignacio de la Rosa, quien precisó que los lugares elegidos para este fantástico viaje lo han sido precisamente por ser extremos dentro del Universo.

Del cometa Neat-Q4, explicó que su elección responde a que cobrará protagonismo en 2004 por ser el más brillante, mientras que de la luna de Júpiter Ío -"similar a una pizza", se dice en el paseo intergaláctico-, indicó que su aspecto amarillo y con cráteres se debe a las distintas tonalidades que da a su superficie el azufre y a que se trata del astro con mayor actividad sísmica del sistema solar.

Acerca de Marte, explicó que la imagen que ofrece a los turistas espaciales es la reproducción de las imágenes captadas por el vehículo "Pathfinder" que la Nasa hizo circular por su superficie.

No obstante, el director del MCC advirtió de que ha habido que "terrestralizar" algunas condiciones físicas, porque sería imposible soportar los gases o las temperaturas reales, mientras que el paisaje lunar de Vilaflor ha servido de inspiración para confeccionar la superficie de Ío.

Dirigido a un público de 9 a 99 años, el proyecto quedó ayer inaugurado con la presencia del director del Museo de la Ciencia de San Sebastián y del presidente de la Agrupación Astronómica de Gran Canaria.