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La expansión del negocio empieza en casa

La viticultura tinerfeña atraviesa un momento dulce. Y las previsiones para la vendimia 2003 son de un aumento de la producción de alrededor del 40%. Nada hace temer que el mal tiempo o plagas puedan ya dar al traste con la que se perfila como una excelente añada, por cantidad y calidad.
31/ago/03 15:57 PM
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A los vinos de Tenerife les queda mucho recorrido y no necesitan salir fuera de casa, al menos de momento, para ampliar negocio. Lo que tienen que hacer es aprobar cuanto antes su asignatura pendiente: competir "sin complejos" en las cartas de hoteles y restaurantes con los mejores del mundo. Y, para ello, hay que poner la co-mercialización en manos de profesionales y explotar, de una vez por todas, el filón del turismo. Salir fuera es conveniente, "pero para darse a conocer; para competir y ganar premios".

Éstas son algunas de las conclusiones de los intervinientes en el debate organizado por EL DÍA bajo el epígrafe genérico "Los vi-nos de Tenerife", María de la Paz Gil Díaz, gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Tacoronte Acentejo; Ma-nuel Marrero Reyes, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Abona y de la Bodega Comarcal Cumbres de Abona; Jesús Corvo Pérez, má-ximo responsable de la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (Vibocan), de la Bodega Comarcal de La Orotava y de la Unión de Viticultores del Valle de La Orotava, y José Alfonso González Lorente, director de la Casa del Vino La Baranda.

Canarias consume alrededor de 80 millones de litros de vino al año y produce unos 20 millones". En consecuencia, "nuestro mercado está aquí", argumenta Manuel Ma-rrero, para quien "no es lógico que salgamos a buscar mercados exteriores recibiendo millones de turistas cada año y produciendo mucho menos de la mitad de lo que consumimos. Y no es lógico porque, además, en el exterior hay vinos de todo tipo, de todas las calidades y a unos precios con los que nosotros no podemos competir; entre otras cosas porque fuera de las Islas los viticultores tienen agua abundante y barata y pueden mecanizar sus explotaciones. Aquí, por las características del terreno, no podemos abaratar costes en mano de obra ni en agua. Las características de nuestras viñas no permiten meter máquinas".

"Deuda de gratitud

En ese sentido, Manuel Reyes de-fiende que, sin ceder ni un milímetro en la apuesta por los vinos de calidad, "en la que está toda la Isla desde hace décadas", se elaboren "los vinos que el sector hostelero demanda, sobre todo de me-sa". Eso sí, protesta con energía, "lo que no puede ser es que pretendan pagar buenos vinos a precio de gallina flaca, que no nos quieran abonar ni el precio del transporte. El sector hostelero tiene que ser consciente de que los viticultores tinerfeños, aparte de producir vinos de mucha calidad, contribuyen a mantener la Isla bonita. No es justo que después, en el ho-tel, se les sirva a los turistas vino de otras latitudes, papas congeladas... alguna administración tiene que poner fin a este atropello que sufren los viticultores de Tenerife", apostilla.

Jesús Corvo, que compartió el planteamiento general de Manuel Marrero, opina que "de mercado exterior sólo tenemos que hablar para competición, para promocionar nuestros vinos".

Tras lamentar que "todavía no hayamos sabido inventar el mecanismo de promoción capaz de ha-cer que los millones de personas que nos visitan cada año se interesen de manera generalizada por nuestros vinos", Corvo se preguntó con ironía: "¿Para qué vamos a ir fuera, si tenemos en Tenerife millones de potenciales consumidores por conquistar?". Jesús Corvo re-clamó del sector hostelero que ha-ga un esfuerzo para arropar una ac-tividad productiva que tiene un futuro prometedor en la Isla a poco que sea capaz de "conseguir ha-cerse un hueco en nuestro propio mercado". Corvo está convencido de que Tenerife, "la Isla que más viñedo tiene", debe liderar los planes de expansión del negocio vitivinícola.Y se congratula por el he-cho de que en Las Palmas, que va a la zaga en cultura del vino, haya en este momento dos denominaciones de origen. La razón es ob-via, la expansión del negocio de los vinos canarios pasa por crear, en primer lugar, un mercado sólido en las Islas. Lo demás lo dictará la ley de la oferta y la demanda.

"No podemos pretender que los canarios consuman vino de aquí por el mero hecho de ser de las Islas", bromea María de la Paz Gil, que no duda de que, no obstante, el número de canarios que se pasará a los vinos isleños irá en aumento tan pronto como "aprendamos a vender".

"De momento, ya hemos demostrado que tenemos vinos de gran calidad, capaces de competir fuera y, lo más importante, de ganar premios ", destaca Gil, que reconoce que "en el mercado interior queda mucho por hacer".

La gerente del Consejo Regulador Tacoronte Acentejo sostiene que, aunque "siempre será más ca-ro producir aquí que en la Península, la producción de uvas de calidad es un aval de futuro que a la larga permitirá crear un mercado fiel para los vinos de Tenerife. "Las bodegas están haciendo en su ma-yoría buen vino, tienen buenos profesionales y han sabido incorporar los avances técnicos", dice con evidente satisfacción Gil Díaz, que apostilla que lo que hace falta ahora es "ponernos en manos de profesionales para vender bien el vino". Para completar el largo proceso emprendido hace décadas se impone profesionalizar la venta del producto, que es de mucha calidad, insiste María de la Paz Gil.

"Hay que llegar a la restauración y al hostelero y convencerles de que pueden confiar en nuestro producto", repite una y otra vez Gil Díaz, que se pregunta por qué tantos restaurantes del Archipiélago se agarran al socorrido "los vinos canarios son caros" para justificar que éstos no figuren en su carta cuando, al mismo tiempo, ofertan vinos de fuera que cuestan hasta 15.000 pesetas la botella. "Tenemos que quitarnos complejos y decir a los potenciales consumidores, con voz firme, que tenemos productos de mucha calidad que pueden competir con los mejores. Eso sí, hay que ser muy responsables a la hora de poner una contraetiqueta en un vino. "Sacar un vino al mercado con todas las ga-rantías de calidad -prosigue Gil Díaz- es la mejor fórmula para lo-grar que la restauración nos apoye consumiendo vino canario. No mi-rando el precio, sino la calidad".

José Alfonso González Lorente comparte con el resto de los intervinientes que queda mucho por hacer en el mercado interior, pero considera muy importante no perder de vista el mercado exterior, donde se impone "ir con una oferta única de los vinos de Tenerife: Hay que ir a acciones conjuntas en-tre los consejos reguladores y las bodegas si queremos que funcione una promoción en el exterior".

Mucho por hacer

Hay problemas. Es indudable. Pero también es cierto que el mercado va colocando a cada uno en su sitio. Ésa es la principal tesis de González Lorente, que hace hincapié en que "el que trabaja en serio y con calidad se hará un hueco en el mercado".

En este contexto, Alfonso González Lorente se mostró muy crítico con "una serie de restaurantes que en estos momentos ofrecen como vino joven uno que es de la añada de 2000. Así lo que se consigue es que ese consumidor, la próxima vez que vaya al restaurante de turno, no vuelva a pedir esa marca. Así no se le hace ningún favor a los vinos de Tenerife", dijo con acritud Lorente. "No digo que el problema sea de la bodega, pero algo tendrá que decir el distribuidor o, en última instancia, el restaurador que ofrece esa botella al cliente como vino joven. Cada vino tiene un tiempo de consumo óptimo. Y no debemos olvidarlo", argumentó el director de la Casa del Vino La Baranda.

Mención especial hicieron todos los intervinientes en el debate a la formación, esencial no sólo a la hora de cultivar la uva y elaborar el vino, sino también de comercializarlo.

Todos los contertulios aplaudieron las reconversiones en marcha al calor de la OCM del vino, las nuevas plantaciones, la constitución de fincas nuevas dedicadas al viñedo como indicador de que la viticultura en la isla de Tenerife va a más y lleva camino de contribuir a la recuperación del peso en la economía del sector agrario, que atraviesa por horas bajas y mira a las medianías como plataforma para lograr un renovado despegue. El viñedo está decidido a codearse por importancia económica con los dos principales productos de exportación del Archipiélago: el plátano y el tomate.