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Aznar entrega a Rajoy todo el poder en el PP

El jefe de Gobierno no volverá a presidir el partido y cede las funciones de presidente al candidato. Pide el apoyo del Comité Ejecutivo para una persona "cabal y fiable". "Es lo mejor para España".
COLPISA, Madrid
2/sep/03 14:13 PM
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José María Aznar lo deja todo. No sólo renuncia a volver a la presidencia del Gobierno sino que entrega al candidato, Mariano Rajoy, el Partido Popular con todas sus consecuencias. "No me voy a medias", les dijo ayer a los miembros del Comité Ejecutivo Nacional cuando propuso la designación de Rajoy como aspirante a La Moncloa y secretario general. Además, en un gesto idéntico al que tuvo con él Manuel Fraga el 4 de septiembre de 1989, el presidente del PP delegó todas sus funciones en Rajoy.

"Creo que la prolongación personalista de los liderazgos políticos es perjudicial para los partidos y genera tensiones innecesarias en el país", proclamó Aznar ante el centenar de ejecutivos que llenaron a rebosar la sala de reuniones de la segunda planta de la sede de la calle Génova. "No habrá bicefalia", les anunció, con lo que confirmó una noticia que dio a conocer el pasado mes de julio, durante una rueda de prensa que ofreció en la república de El Salvador. En aquella ocasión no quiso concretar cómo evitaría la coincidencia del candidato a las elecciones de 2004 y la continuidad de su presidencia.

A la hora de presentar la candidatura de Rajoy, Aznar quiso demostrar que está dispuesto a renunciar a todo el poder de su cargo para evitar ser la sombra del sucesor. "Mi decisión de marcharme es completa", les dijo para anunciar que, en adelante, será Rajoy quien ejerza de líder del PP, con todas sus consecuencias. "Tengo la intención -explicó- de ceder al candidato y secretario general todos los poderes". "No seguiré presidiendo las reuniones del comité ejecutivo", continuó, y especificó que también trasladará a Rajoy "todas las responsabilidades que he venido ejerciendo".

Aznar repite así la historia de su partido que, en 1989, conoció idéntica noticia cuando el entonces presidente, Manuel Fraga, utilizó la misma fórmula de la delegación de funciones para dejar el partido en manos del candidato a La Moncloa, que, además, era vicepresidente. El presidente del PP, sin embargo, mantiene su cargo y todas las competencias, aunque ceda el ejercicio del poder al secretario general hasta que, tras las elecciones, Rajoy convoque un congreso en el que sea formalmente elegido líder de la organización.

Desde que Fraga entronizó a Aznar, se refugió en Galicia y no volvió a asistir a las reuniones de los órganos de dirección del partido que presidía su sucesor. Utilizó una previsión estatutaria para enviar un delegado en su nombre que, al principio, fue María Jesús Sáenz; después, José Cuiña, y ahora, Xesús Palmou. El presidente fundador sólo volvió al comité ejecutivo en una ocasión: el pasado mes de enero, cuando arreciaba la crisis del "Prestige". Ahora, será Aznar quien se ausente de las reuniones para dejar todo el protagonismo a su sucesor.

Continuidad

Al tiempo que anunció su tajante decisión para huir de la tutela al nuevo líder del partido, el presidente del PP presentó la candidatura de Mariano Rajoy como la mejor prueba de que el proceso abierto será únicamente "de relevo" y supondrá la mejor garantía de "continuidad". Llenó de elogios al aspirante, como no podía ser de otra manera, consciente de que contaría con todo el apoyo de los dirigentes reunidos, con los que conversó durante el pasado fin de semana para pedir su respaldo a la propuesta.

Aseguró que la decisión que le llevó a designar al vicepresidente primero del Gobierno para asumir el liderazgo del partido y la candidatura a las elecciones generales de 2004 "es lo mejor para el futuro del PP y para el futuro de España". Por anticipado, dio las gracias a sus compañeros de la ejecutiva "por la extraordinaria confianza" que le demostraron al dejar en sus manos la elección. "Pienso, de todo corazón, que la propuesta que os hago es la que mejor responde a las necesidades y al futuro del partido", insistió.

Destacó el conocimiento de Rajoy sobre los problemas y riesgos que debe afrontar España, lo describió como "una persona sensata y cabal" y anunció que será "garantía de estabilidad y moderación". El hecho de que, en su opinión, el elegido represente una "candidatura fiable" será clave de éxito en un país en el que la oposición "es inmadura, está radicalizada y genera desconfianza e inseguridad". Por el contrario, proclamó que los ciudadanos podrán optar por la opción "segura, tranquila, moderada y en la que se puede confiar" que representa Rajoy.

Agradecimientos

En su intervención, Aznar no olvidó palabras de agradecimiento para Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, que también aspiraron a sucederle y a los que reconoció "su gran sentido de la lealtad hacia el partido". Y el primer reconocimiento fue para el secretario general saliente, Javier arenas, cuya "generosidad y sentido de partido" ensalzó tras afirmar que "ha desempañado de manera admirable" el cargo que ahora abandona.

Para terminar, Aznar confesó que a la hora de dar el relevo a Rajoy se siente "más satisfecho" que cuando lo recibió de Manuel Fraga. Explicó que su alegría obedece a que durante estos años ha podido ver -"y en algo protagonizar"- que el proyecto del PP "es capaz de sacar de todos las mejores energías e iniciativas".

Por último, y antes de recibir un atronador aplauso, aseguró que se iba "orgulloso" porque durante catorce años se sintió rodeado "de lealtad, apoyo y entusiasmo" por parte de la dirección del partido.