Tenerife
ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (24) SANTIAGO DEL TEIDE

SANTIAGO DEL TEIDE y de Su Graciosa Majestad

El capital inglés invertido en el desarrollo y la promoción turísitica de Los Gigantes en los años setenta explica la alta presencia de anglosajones, el núcleo más numeroso de cuantos hay en la Isla, que además han contribuido a elevar hasta un 45 por ciento el registro de empadronados extranjeros en el municipio.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
2/sep/03 12:20 PM
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Denominado con anterioridad Valle de Santiago, el lugar quedó bajo la hegemonía del menceyato de Adeje, y no fue hasta la etapa constitucional del XIX, con las Cortes de Cádiz, cuando decayó el dominio del señorío y adquirió la condición de municipio, ya bajo el nombre de Santiago del Teide.

Bien asentado en la prosperidad agrícola de su valle, fue testigo directo de la última erupción histórica de la Isla, la que se produjo entre el 18 y el 26 de noviembre de 1909 cuando el volcán Chinyero entró en erupción y sus lavas cubrieron el oeste santiaguero.

Pero, además, conoció un importante despegue en la década de los 30 del pasado siglo: la carretera llegaba a sus pagos, la vía de comunicación con el exterior. Este impulso se completó en los años cincuenta con el alumbramiento de aguas, el elemento imprescindible para los cultivos centrales de exportación: tomate y plátano.

La presencia de estas explotaciones en las zonas bajas provocó el traslado progresivo de los grupos humanos del interior hacia la costa. Los caseríos y la cabecera municipal, centro administrativo y político, se despoblaron, con la única excepción de Arguayo y Tamaimo, el núcleo agrícola que hoy en día acoge cooperativas, comercios y entidades bancarias.

Pero la mayor transformación histórica que ha conocido y sigue conociendo Santiago del Teide está relacionada con el turismo.

Los acantilados de Teno, que en los sesenta mudaron su nombre por el de Los Gigantes, concentraron la inversión de capital inglés y localizaron las primeras urbanizaciones de extranjeros, que se multiplicarían por el efecto de las cadenas migratorias (familiares y amigos ya instalados), la instalación del puerto deportivo, la extensión de la carretera litoral de Armeñime y la mejora de la autopista.

El impacto de foráneos en este primer núcleo, fundamentalmente británicos, se extendió al colindante de Puerto Santiago y playa de La Arena, hasta el punto de que entre ambos representaban el 65 por ciento del total de empadronados en 2001, contribuyendo además a elevar a nada menos que un 45,7 el porcentaje de los vecinos nacidos en el extranjero, el registro más alto de la Isla.

En contraposición, los naturales sólo suponían un 27 por ciento, más un 22 por ciento de originarios de otros términos de la Isla y un 4 por ciento de peninsulares.

A esta fuerte dinámica inmigratoria de carácter residencial, polarizada en la costa, se suman otros europeos: alemanes y, en menor medida, italianos y franceses.

En cuanto a los americanos, la emigración de retorno la abanderan los venezolanos, que espacialmente se ubican en el interior, así como la afirmación de colombianos, argentinos y cubanos.

De otra parte, la consolidación de Santiago del Teide como centro generador de servicios y comercio ha generado una corriente de flujos de mano de obra procedentes de municipios del suroeste (Guía de Isora, Adeje o Arona); del área Norte (La Victoria, Garachico, Los Realejos, El Sauzal o Icod) y hasta de la propia capital de la Isla.

Un Plan General matizado

La Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias aprobó, de forma parcial, el Plan General de Ordenación municipal de Santiago del Teide. No obstante, el órgano advirtió de que el documento no definía la red básica de terrenos y construcciones destinadas a dotaciones públicas y equipamientos privados, así como que no justificaba el sistema general de espacios libres, parques y plazas públicas en una proporción adecuada, de 5 metros por habitante o plaza alojativa. También indicaba que debían justificarse los aprovechamientos, tanto para los ámbitos de suelo urbano no consolidado como para los urbanizables. Con respecto a la zona costera, la Consejería estableció que debían introducirse correcciones, señalando al respecto que, con la única excepción del núcleo de Puerto Santiago, La Vigilia y el sector urbanizable de El Cercado Bajo, todas las parcelas edificables con capacidad alojativa deberían tener un uso turístico, prohibiéndose expresamente el residencial.

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