Sucesos

Tres detenidos en Las Américas por intentar el ""timo de los billetes tintados""

Un empresario del sur de Tenerife alertó a la Policía Nacional de que varios súbditos africanos estaban proponiéndoles duplicar su dinero utilizando procedimientos químicos. Los arrestados solían realizar una demostración del sistema a través de un billete de 50 euros de curso legal.
EL DÍA, S/C de Tenerife
3/sep/03 10:17 AM
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Funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Playa de las Américas detuvieron a tres extrangeros acusados de ser autores de un presunto delito de estafa mediante el procedimiento conocido como el ""timo de los billetes tintados"".

Los detenidos responden a las iniciales P.L., de 31 años, nacido en Sierra Leona y con antecedentes policiales; J.K., de 39 años, nacido en Camerún, y E.I., de 33 años, nacido en Sudáfrica.

Los presuntos estafadores preparaban los billetes para realizar demostraciones entre las posibles víctimas, impregnando los billetes de curso legal con tintura de yodo, ennegreciéndolos. Posteriormente los lavaban en presencia de la víctima con líquido de vitamina C, eliminando totalmente el tinte de yodo impregnado y quedando en estado originario y listos para su utilización, siendo posteriormente secados por medio de aire caliente, haciendo creer de esta forma que se ha logrado convertir dicho papel ennegrecido en un billete legal.

Captar a incautos

Más tarde, procedían a la captación de la posible víctima de la estafa, normalmente empresarios de la zona, entablando conversación con los mismos hasta obtener su confianza. Luego les comentaban que ellos disponían de una serie de mecanismos para realizar la duplicidad de los billetes de curso legal, ofreciéndoles por la entrega de una determinada cantidad de dinero el doble de dicha cantidad.

Para captarlos hacían una demostración en la que uno de los detenidos, que se hacía pasar por químico, con una jeringuilla dosificaba una especie de líquido que había dentro de una botella de cristal, vertiéndolo sobre un algodón y, posteriormente, frotando los citados billetes tintados, envolviéndolos nuevamente en el papel de aluminio y poniéndolos en un lugar oscuro como un baño, no pudiendo, según el falso químico, que le diera la luz.

Después sacaba una botella de plástico de color blanco y con la mencionada jeringuilla dosificaba un líquido de color rojizo, solicitando al empresario un billete suyo de 50 euros, vertiendo dicho líquido en algodón y frotándolo en el billete por ambas caras.

Este último billete de 50 euros empapado del líquido rojo, es envuelto también en papel de aluminio y lo ponen sobre una mesa, aplicando peso sobre el mismo, siendo necesaria cierta presión, dejándolo unos 20 minutos. Luego sacan los billetes del cuarto oscuro y tras abrir el envoltorio, ponen el otro billete prensado sobre estos dos, cerrando nuevamente dicho paquete, dándole con más líquido rojizo directamente sobre ellos y a través de la mencionada jeringuilla y depositando finalmente los tres billetes envueltos en el papel de aluminio en el cuarto oscuro.

Pasados 15 minutos sacan del envoltorio, los tres billetes y rompen varias ampollas de cristal y las derraman sobre un montón de billetes, con mucho cuidado pudiendo presenciar el empresario, cómo su billete de 50 euros y los otros dos carbonizados, recobran el estado original de 3 billetes de 50 euros, luego los lavan con agua del fregadero y los sacuden, haciendo creer al incauto empresario que con un billete de 50 euros que era legal, ha logrado convertir dos trozos de papel carbonizado en billetes de curso legal.

Una demostración creíble

Ante la demostración de los estafadores, la víctima cree cierta la posibilidad de obtener grandes beneficios y acepta realizar la operación, entregando a los estafadores la cantidad de dinero estipulada, comenzando los preparativos de la operación para duplicar los billetes, para lo cual envolvían en paquetes los billetes de forma hermética con cinta adhesiva y, por medio de una jeringuilla, le inyectaban el líquido de vitamina C, para el lavado de los mismos, manifestando los timadores que debido al número de billetes, había que dejarlos en reposo entre 20 y 30 minutos.

Los estafadores comentan a la víctima que se tienen que desplazar hasta la farmacia para adquirir más líquido, ya que no han inyectado el suficiente, momento en el que aprovechan para darse a la fuga, llevándose el dinero entregado por la víctima. Ante la tardanza de los estafadores, la víctima procede a la apertura del paquete, encontrándose en lugar de billetes en curso legal con un montón de papeles tintados con yodo y algunas fotocopias de billetes.