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¡Eureka!


IOSUNE NIETO, S/C de Tfe.
3/sep/03 19:38 PM
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No responden al tópico del "profesor chiflado" ni en su imagen ni por la excentricidad de sus inventos. Son inventores casuales, porque no lo son profesionalmente, y no suman más de una creación en su vida. Más bien sus ingenios surgen de la necesidad o simplemente de la contemplación, que en nada quedarían sin un espíritu inquieto que decidiera poner mano sobre mano y dar respuesta a algo que probablemente pensaron que podría cambiar sus vidas y mejorar la de muchos más.

Gualberto de San Gil Medina, tinerfeño de 59 años, se presenta mañana, jueves, en la Feria Internacional de Inventos y Nuevas Patentes Galáctica 2003 con sus reglas "Progreso", que sirven para "maestrear" yeso y morteros. Es el único invento de su vida, pero le ha llevado diez años de ella. Los necesarios para materializarlo, hacer las pruebas y reunir el dinero del prototipo, perfeccionarlo e ir pagando una patente tras otra.

Este es el único sistema, asegura, que permite conseguir que una pared quede perfectamente lisa y al mismo tiempo ahorrar tiempo y esfuerzo. "Un trabajador puede enfoscar 60 ó 70 metros cuadrados diarios y quedarse con la espalda hecha polvo, mientras que con este sistema se logran 170 metros cuadrados y sin esfuerzo", explica.

Asegura haberse gastado "millones" en su invento, que probablemente no le compensen en nada, pero objeta: "He hecho realidad una idea que me tracé hace diez años".

Admite que su invento es sencillo, como le llegó a cuestionar un arquitecto de Madrid, pero "a alguien tenía que habérsele ocurrido", y recuerda que también lo eran las hojitas amarillas ("post it") o el chupa-chups. Recalca, no obstante, que detrás de sus reglas "hay muchos estudios y mucho trabajo" para lograr que no tengan fallos.

Su idea surgió de su condición, por aquel entonces, de empresario del yeso "y de ver cómo el personal no conseguía una terminación correcta". Esa decepción y las quejas obtenidas le llevó a abandonar esa faceta y a trabajar hoy en día de auxiliar de enfermería. Si su sistema tuviera éxito, se ilusiona, "podría ganar mucho dinero", aunque no tanto, apostilla, "como para echarme a dormir".

Ángel Jorge Alberto es el otro tinerfeño que acude a Galáctica 2003. Güimarero, de 38 años, presenta un sistema de transformación de la energía de las olas en energía eléctrica.

Su idea nace de la observación y de aplicar sus conocimientos de mecánica y como especialista en máquinas y herramientas: "Si una ola es capaz de hacer subir y bajar a un petrolero, si con ese movimiento hacemos girar unas ruedas y en medio ponemos un generador..." Así ha logrado llevar a cabo un prototipo, que ya ha probado con éxito en una playa, "aunque no consigue mucha corriente porque es a escala". Este prototipo es el que lleva a la Feria de Vilanova, a la que considera "una ventana" para darlo a conocer y conseguir, quizá, un premio, y el reconocimiento y el éxito con él.