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ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (27) TACORONTE

TACORONTE, apéndice de la expansión capitalina

El municipio se sumó al fenómeno turístico levantando los núcleos de Mesa del Mar y Jardín del Sol, que concebidos como centros vacacionales se reconvirtieron en ámbitos residenciales. La captación de residentes fue la estrategia seguida por los responsables públicos para impulsar el desarrollo territorial.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
5/sep/03 12:20 PM
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Antes de la Conquista, Tacoronte era cabeza de menceyato y una vez sometida la Isla a la Corona de Castilla mantuvo esta condición.

A Sebastián Machado, oriundo de Portugal, se le considera el fundador. Fue él quien en el año 1496 fijó su residencia en el lugar, concretamente en la zona donde se levantó la ermita de Santa Catalina, a cuyo alrededor se iría conformando el antiguo núcleo urbano.

Este asentamiento agrupó a los primeros vecinos y, paulatinamente, fueron naciendo la calle Real del Calvario, que cruzaba el término y lo ponía en contacto con la capital, entonces La Laguna, y otros núcleos como los actuales barrios de San Jerónimo, San Juan, Cantillo y Adelantado.

En 1561, Tacoronte contaba con una población de 324 habitantes que en 1629 ascendía a 1.800. Según consta en los documentos, en 1790 disponía de 630 casas y 2.780 habitantes, y aunque sufrió un periodo de estancamiento en el siglo XVIII, por la emigración hacia América, a fines de la centuria acogía 3.011 almas y 800 casas, y en 1825 la población se cifraba en 3.620 vecinos, que a finales del XIX eran 4.202.

Los inicios del siglo pasado fueron relevantes para el municipio. En 1904, el tranvía inaugurado en 1901 y que unía Santa Cruz y La Laguna se prolongaba hasta Tacoronte, mientras el 23 de marzo de 1911, el monarca Alfonso XIII le concedía el título de ciudad.

La nueva vía de comunicación lo abría al intercambio con el área capitalina y su población evolucionaba superando ciclos críticos.

Tacoronte prosperaba al calor de la calidad de sus viñedos, un cultivo sobre el que el sector servicios ha generado una oferta gastronómica señera y un renglón económico que multiplica de casas de comida la zona de Agua García y Barranco de Las Lajas, completadas con la variedad de los restaurantes apostados en la carretera general y los establecimientos que se brindan en Pris y Mesa del Mar.

Con la apertura a comienzos del siglo XX del Hotel Camacho, el municipio ponía las bases de un embrión turístico que aprovecharía el auge del fenómeno en la década de los sesenta y setenta para levantar los núcleos costeros de Mesa del Mar y Jardín del Sol, concebidos en principio como centros vacacionales y posteriormente reconvertidos en ámbitos residenciales, paralelamente a la potenciación de la construcción.

A partir de ese momento, los responsables municipales se aplicaron en la captación de nuevos residentes e inversores, con el objetivo de mantener los procesos de desarrollo territorial. En esta estrategia son pieza fundamental los inmigrantes de origen extranjero, fundamentalmente alemanes, que disponiendo de recursos económicos se convierten en los protagonistas de un continuo proceso de suburbanización y colonización en la zona baja de Tacoronte, concretamente en los complejos residenciales de Jardín del Sol-Las Toscas y Mesa del Mar

No obstante, la expansión del espacio capitalino (Santa Cruz-Laguna) también ha repercutido en la afluencia de grupos humanos llegados desde esos municipios hacia Tacoronte, nuevos residentes que buscan un lugar donde el suelo es más barato y donde cuentan, además, con vías de comunicación hacia el área metropolitana. En el padrón de 2001 eran el 36,5 por ciento de los vecinos.

Por su parte, la emigración de retorno, la comunidad venezolana, se integra como es norma general en el sistema productivo más vigoroso, en las cabeceras municipales.

ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (27) TACORONTE