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Arafat escoge a Abu Ala

El líder palestino designa como candidato a primer ministro a uno de sus hombres de confianza, político moderado bien visto por Israel y EEUU que ahora debe erigirse en la nueva esperanza del plan de paz.
COLPISA, Jerusalén
8/sep/03 14:13 PM
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El presidente palestino, Yaser Arafat designó ayer a Ahmed Qurei (Abu Ala) como candidato a primer ministro palestino en substitución de Abu Mazen, quien dimitió el sábado. Abu Ala, de 66 años, es un político moderado que está bien considerado por Israel y Estados Unidos. Algunos dirigentes hebreos afirmaron que no se opondrán a su nombramiento aunque también se le considera un hombre muy próximo a Arafat.

Abu Ala, que actualmente desempeña el puesto de presidente del Parlamento, es quien cuenta con más posibilidades de ser elegido primer ministro. Fue Arafat quien, a primera hora de la noche, notificó a la dirección de Al Fatah el nombre de su candidato. Las relaciones entre ambos han sido muy buenas, incluso en los tiempos más difíciles, por lo que el presidente de la Autoridad Palestina tiene plena confianza en él, algo que no ocurría con su antecesor.

La designación de Abu Ala fue ratificada anoche por el Consejo Central de Al Fatah y ahora tendrá que ser aprobada por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) para que después llegue al parlamento. Al Fatah cuenta con una sólida mayoría en la OLP por lo que el candidato de Arafat tiene todas las posibilidades de superar esos trámites.

No hay que descartar que el nombramiento de Abu Ala encuentre alguna oposición, especialmente en el Parlamento, aunque no se repetirán las mismas circunstancias que ocurrieron con Abu Mazen. Entonces fue el propio Arafat quien opuso más resistencia por considerar que Mazen iba por libre y coincidía con Israel en algunos de sus planteamientos.

Sin enemigos

A diferencia de Abu Mazen, Abu Ala no tiene muchos enemigos, algo que será importante en la votación parlamentaria. Desde el inicio de la autonomía en 1994, Abu Ala ha mantenido un perfil bajo aunque su labor fue decisiva al principio, cuando supo granjearse la amistad de numerosos dirigentes israelíes.

Otro punto que se debe considerar es que Abu Ala no es visto por la población palestina como un "colaboracionista", como le ocurría a Abu Mazen. Si finalmente es elegido, deberá andar con pies de plomo para agradar a un tiempo a la sufrida población de Cisjordania y Gaza y a los israelíes.

El primer ministro saliente, Abu Mazen, que seguirá en su puesto de manera interina hasta que se ratifique el nombramiento de su sustituto, confirmó ayer que su renuncia es "definitiva". Abu Mazen acalló así los rumores de que todavía podía echarse atrás si Arafat se lo pedía para agradar a Israel y Estados Unidos.

Sobre el terreno, Israel ha decretado el cierre completo de los territorios ocupados y proclamado el estado de alerta máxima. Los servicios de seguridad para el interior, el Shin Bet, han reforzado la vigilancia de sus principales líderes.

Aunque Hamas proyecta nuevos atentados, su capacidad de maniobra es muy limitada. En las últimas dos semanas han sido asesinados doce de sus líderes y militantes y no ha habido ninguna respuesta. No porque Hamas no haya querido, sino porque las medidas de seguridad que aplican sus adversarios hacen muy difícil que ningún efectivo entre en Israel.

Al tiempo, un gran número de ministros israelíes declararon que ha llegado el momento de deportar a Arafat. La única voz discordante fue la de Reuven Rivlin, quien manifestó que Arafat sería más peligroso en el exilio que en los territorios ocupados.