Tenerife
LO ÚLTIMO:
Tres muertos en una reyerta entre dos familias en Cáseda (Navarra) leer
ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (31) VILAFLOR

VILAFLOR, el atractivo del turismo rural en altura

Aunque carece de litoral, su cercanía a los enclaves del suroeste y el hecho de ser zona de paso obligado entre ambas vertientes de la Isla le han permitido atraer una corriente de tipo ecologista que encuentra su residencia en Jama y La Escalona, constituyendo el 9 por ciento del total de los empadronamientos.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
9/sep/03 12:20 PM
Edición impresa

Los historiadores afirman que, en tiempo de los guanches, este lugar constituía una parte del reino de Abona y que la instalación de asentamientos humanos en un paraje tan agreste obedeció al deseo de complacer a los aborígenes, que después de la conquista se habían refugiado en la altura para sustraerse a la vigilancia de sus usos y costumbres.

Cuenta también la tradición que al municipio le viene su nombre del episodio protagonizado por un conquistador castellano, Pedro de Bracamonte, quien ante la aparición de una hermosa guanche exclamó: "Vi la flor de Chasna".

Lo cierto es que la presencia de los conquistadores en el lugar está documentada desde 1501, al otorgar el Adelantado aguas y tierras en Chasna, y fue en 1602 cuando, tras varios cambios de titularidad, Pedro Soler transformaría el heredamiento en mayorazgo.

La importancia de Vilaflor también esta constatada por el hecho de haber acaparado durante siglos la hegemonía política, social y religiosa de las bandas de Abona, un territorio que abarcaba el espacio que hoy se extiende desde el municipio de Arona al de Fasnia.

Es la cuna del Hermano Pedro de Bethencourt, fundador de la Orden de los Bethlemitas, canonizado por el Papa Juan Pablo II, y en él estuvieron ubicadas las sedes de la primera parroquia comarcal, de la Alcaldía Real y de la Escribanía, hasta 1850, así como del Regimiento Provincial de Abona. Tras la creación en 1796 de sus respectivas parroquias, Arona y San Miguel se segregarían de Vilaflor dos años después.

La economía del municipio siempre ha estado ligada al sector primario, capitalizado por una agricultura de regadío donde destacan la viña y la papa, además de la actividad ganadera. En el primero de los censos realizado tras la conquista ya se registraban más de un millar de cabras. La costumbre aborigen de trasladar el ganado desde la costa hasta la cumbre en primavera y verano ha permanecido hasta nuestros días y, no en vano, en Vilaflor existen once senderos catalogados.

La crisis de la cochinilla arruinó en la segunda mitad del XVIII al municipio, lo que condujo al ayuntamiento a solicitar la construcción de la carretera de Güímar hacia Adeje, paliando el paro y mejorando así las relaciones comerciales con otros puntos.

Durante la mayor parte del siglo XX, los destinos de Vilaflor estuvieron regidos por los grupos oligárquicos que en 1936 se enfrentaron a la protesta de los vecinos contra la miseria, la escasez de trabajo y la ruina. Las clases dirigentes establecieron como solución al problema la creación de una vía de circunvalación y una pista que uniese La Escalona con Arona.

Desde el siglo XVI, Vilaflor fue destino de numerosos científicos, enfermos y viajeros, que acudían al lugar desde La Orotava por el Camino de Chasna. Y hoy en día, sin disponer de litoral, su encanto ambiental, junto al Parque Nacional del Teide; la cercanía a los núcleos del suroeste y el ser zona de paso obligado entre las dos vertientes de la Isla, le han permitido atraer corrientes de un turismo rural, básicamente británico, que encuentra las zonas residenciales adecuadas en la Jama y La Escalona, los límites con Arona y San Miguel, aprovechando el desbordamiento de estos focos. Se trata de la ocupación de fincas rústicas, unos asentamientos alejados de la costa que consolidan las nuevas tendencias del turismo.

Siendo el municipio con menor población de la Isla, el comportamiento demográfico de Vilaflor es regresivo. Lo pone de manifiesto su deficitario crecimiento vegetativo, que incide en un progresivo envejecimiento, factor que, sin embargo, se ve compensado con el aporte de los ayuntamientos vecinos, básicamente Arona, y de los flujos de foráneos, entre los que destacan, además de ingleses, los ecuatorianos, mano de obra, y los venezolanos, retornados.

ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (31) VILAFLOR