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En SEMIFINALES

El baloncesto español, en esta ocasión de la mano de Moncho López, volverá a luchar por conquistar una de las tres medallas que se disputarán los cuatro mejores equipos del europeo que se viene disputando en Suecia. Ayer, ante Israel, Pau Gasol volvió a ser ese jugador determinante, anotando 25 puntos.
12/sep/03 11:58 AM
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Los italianos, rivales de España

59 Grecia

(16+20+11+12): Chatzivretas (-), Papalukas (4), Papanikolau (2), Fotsis (9), Tsakalidis (8) -cinco inicial-, Diamantidis (2), Sigalas (14), Alvertis (-), Ntikudis (18), Rentzias (2) y Charisis (-).

62 Italia

(17+15+15+15): Basile (9), Bulleri (6), Radulovic (6), Galanda (14), Chiacig (5) -cinco inicial-, Soragna (12), Marconato (2), De Pol (2), Righetti (-) y Mian (6).

Árbitros:

Gasperin (FRA) y Okhrimenko (RUS).

EFE, Estocolmo

Se fajaron en defensa

Italia bajó el telón de las eliminatorias de cuartos en el Europeo 2003 con la clasificación para enfrentarse a España en las semifinales de mañana y uno de los tres únicos pasaportes olímpicos disponibles por la eliminación de Grecia en juego.

La victoria de Grecia, país organizador de los Juegos del año próximo, habría clasificado directamente a los otros tres semifinalistas, España, Francia y Lituania, para Atenas 2004.

Ahora, uno de esos tres equipos o la formación italiana se quedará fuera del torneo olímpico.

El baloncesto practicado por italianos y griegos cambió la dimensión del juego por el que han apostado la mayoría de las selecciones. Iannis Ioannidis y Carlo Recalcati, en especial el primero, dispusieron a sus respectivos equipos para fajarse en defensa y controlar las posesiones al máximo.

Ninguno de los dos movió el banquillo en el cuarto inicial, resuelto con uno de los parciales más bajos de todo el campeonato y unos mediocres porcentajes de tiro (16-17), producto del extremismo defensivos de los dos conjuntos.

El madridista Antonios Fotsis y Giorgos Sigalas asumieron la mayor parte de la responsabilidad ofensiva del combinado griego. Italia, por su parte, demostró que su técnico tiene razón al afirmar que la fuerza de esta "nazionale" radica en el grupo y la anotación se repartió entre todos sus hombres.

España sudó su acceso a las semifinales del Eurobasket. Supo sufrir y resolver los problemas que le planteó Israel desde la disciplina; sin la brillantez de otros días, pero con la eficacia que se le supone a un equipo superior. La selección se marchó al vestuario entre abrazos; lástima que en la siguiente semifinal Grecia cayera ante Italia, de lo contrario, hubiese asegurado su presencia en los Juegos de Atenas. Pero no pasa nada, disponía de dos partidos para ganar uno y lograrlo por sí misma. Objetivo cumplido. Ahora, a soñar, que es gratis.

Dos "mates" seguidos -de Gasol, claro- a tres minutos del final, y eso se queda en la memoria. Seguro que fueron de las imágenes más repetidas por televisión, las que salieron en los informativos. Pero España no venció ahí a Israel. Eso sólo fue una rúbrica de su superioridad. Consciente de que el encuentro lo planteaba el adversario desde la dureza defensiva, López supo mover sus piezas para ganar a Israel en el terreno que ellos elegían para la contienda. Gasol tuvo un par de respiros al principio (dos acciones y 4-0), pero después todo se complicó.

La selección israelí, consciente de la trascendencia del catalán en el juego ofensivo español, tenía estudiados todos sus movimientos, sus acciones favoritas, y la labor de sus jugadores era entorpecerle. Lo lograron. En "pleno calentamiento" Garbajosa establecía un 23-13 para España en el primer cuarto que quedaba reducido a un 28-22 al final de ese periodo.

Meir Tapiro, un escolta de gran rapidez, perfecta muñeca y buena visión del juego, fue el artífice de las primeras acometidas israelíes. El mismo jugador que a punto estuvo de provocar el desastre español en Ankara hace dos años, comparecía en la cancha con idéntico papel. Mocho López se percató de que Marco no podía con el israelí, por lo que Calderón y Grimau se repartieron el complicado trabajo. La selección admitía el duelo, las formas que quería establecer Israel, y no sentía complejos para dejar en el banquillo a Navarro, o a la estrella. Poco a poco, iban afrontando el duelo gladiadores de papel menos relevante en el equipo, como Felipe Reyes o incluso Herreros (arma para romper la zona rival).

Tapiro y el pívot Kozikaro abrumaban a una selección imprecisa en ataque y daban el primer aviso en forma de empate: 32-32. La selección ofreció un inmediato brote de entereza y personalidad: dos triples -Herreros y Garbajosa- y otro enceste lejano del primero enviaban un mensaje claro al oponente; en lenguaje coloquial: "¡No os paséis!" (40-32).

En el descanso, con 44-36, en el vestuario español se habló de las dificultades que iba a entrañar sacar el partido adelante; de que, tal como esperaban, resulta muy incómodo jugar frente a Israel. Las conclusiones técnicas se observaron después de un tercer cuarto muy equilibrado -58-51 concluyó- y justo antes del salto Calderón, De la Fuente, Jiménez, Felipe Reyes y Gasol era el quinteto en pista para el tiempo decisivo.

Moncho López había apostado por el esfuerzo atrás, por la defensa, como recurso para acceder a semifinales. Había "leído" perfectamente el mensaje enviado por su homólogo Katzurin.

Abrumado por los rivales Gasol, era evidente que aquel quinteto era poco productivo en ataque, por lo que el primer triple de Sharp (58-54) obligó al seleccionador a ordenar la entrada de Navarro. Carlos Jiménez, "jefe" en las acciones que nadie ve pero que suman muchísimo para el equipo, se había adueñado de la situación atrás. Era el elemento más incómodo para Israel, que observaba cómo su estrella, Tal Burstein, no podía con el impresionante alero estudiantil. Tal fue su esfuerzo atrás que la fortuna quiso recompensarle y una de sus canastas fue inverosímil: justo tras coger un rebote ofensivo y cuando su cuerpo iba a estrellarse con el suelo, lanzó de manera increíble y encestó; "un churro", un premio a la constancia. La gran labor de España en defensa redujo el ataque de Israel a los lanzamientos del pequeño Sharp, que fue quien mantuvo las esperanzas de su equipo en el último cuarto (61-57, a seis minutos del final).

Gasol empezaba a sacar renta de las continuas faltas que le hacían. Israel, constante, pundonorosa, estaba ahí, amenazando, pero sin recursos para dar el golpe definitivo. Éste le correspondió al ala-pívot del Memphis: cuando quedaban menos de cuatro minutos y parecía que iba a empezar otro ataque trabado por la defensa contraria, Calderón envío un pase excepcional a su compañero para que éste, sin oposición, transformara en el aire, lo que es conocido en el argot norteamericano y baloncestístico como "alley up". Fue la rúbrica de una superioridad que quedó marcada en detalles como los que les contamos de la defensa, del esfuerzo colectivo. Y en otras acciones que también son dignas de comentar: Gasol, atrás, permite a veces que sus rivales le ganen la posición, porque sabe que detrás él también les pone el tapón. ayer fueron tres; o sea, seis puntos. Son otras acciones que permiten a España apuntar hacia la final.

La selección sigue invicta, tiene su objetivo casi cumplido y mañana jugará la semifinal, a las 17:00 h.