La Palma
ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (2) BARLOVENTO

BARLOVENTO, abierto a los vientos del norte

Los extranjeros representan el 11% de la población, en su mayoría originaria de los flujos de emigrantes retornados desde Venezuela y Cuba. El municipio, con un crecimiento vegetativo deficitario, padece una regresión demográfica evidente: en 166 años, desde 1835 a 2001, sólo ha sumado 231 habitantes.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
12/sep/03 19:53 PM
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Barlovento o Tagaragre, término en el que reinaba Teniaba, es un municipio del noroeste de La Palma, cuyos pobladores prehispánicos se dedicaban fundamentalmente a la ganadería, de lo que se deduce la gran movilidad de esta comunidad en tiempos neolíticos. Su nombre actual obedece, seguramente, al hecho de ser un lugar abierto a los vientos alisios.

Una vez finalizada la conquista, Fernández de Lugo repartió tierras. Algunas se dedicaron a la hierba pastel y se construyó un ingenio para hacer tinte que se exportaba a los centros manufactureros de Europa a través de la Caleta de Talavera, el puerto de embarque.

Hasta el último tercio del siglo XIX, la estructura de la propiedad se caracterizó por la existencia de grandes haciendas en poder de terratenientes absentistas.

La crisis azucarera dio paso, a finales del XVI y primeras décadas del XVII, a un paisaje agrario y social en el que las tierras de pan para sembrar ganaron lugar a los pastizales, cimentando el núcleo primitivo; se expandió la vid y se recortó el área forestal, mientras la élite rural alcanzaba el poder local, demandando un fuero propio y exigiendo tener un alcalde independiente de San Andrés y Sauces.

En el siglo XIX, Barlovento iniciaba su moderna andadura y de aquel tiempo se conoce que, entre 1835 y 1857, perdió a un gran contingente de vecinos, pasando de 2.147 habitantes a 1.558, por la emigración de los jóvenes hacia Cuba y Puerto Rico.

El plantío de nopales para la producción de cochinilla, otro espejuelo diabólico, alivió la miseria, pero se entró nuevamente en crisis con la aparición de los tintes artificiales en 1870.

En el primer tercio del siglo XX, los indianos y los proletarios que trabajaban en las haciendas plataneras trajeron aires de modernidad al municipio, un proceso que se cortó con la Guerra Civil y que provocó nuevas oleadas de emigrantes, ahora hacia Venezuela.

Y fue en la década de los sesenta cuando el alumbramiento de agua generó que la producción de secano, mayoritaria, se decantara hacia una agricultura de regadío, consagrada en su totalidad al nuevo cultivo, la platanera, en manos de grandes propietarios, aunque impera un sistema de propiedad basado en el minifundismo.

La regresión demográfica de Barlovento es evidente. Baste recordar que en 166 años, desde 1835 a 2001, sólo ha sumado a su padrón 231 vecinos. Con un crecimiento vegetativo deficitario y una alta tasa de envejecimiento producto de la endogamia, el lugar padece la involución que también marca la ausencia de buenas vías de comunicación.

La población se dispersa sobre un territorio cruzado por barrancos, y la presencia de extranjeros, que representan el 11 por ciento de los vecinos, se centra en los emigrantes retornados de Venezuela y Cuba, más la presencia testimonial de alemanes atraídos por los encantos naturales de un lugar abierto a los vientos del norte.

ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (2) BARLOVENTO