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Tragedia aérea en Madeira

Diez personas, entre ellas tres niños, perdieron la vida en la madrugada del viernes al caer al mar la avioneta en la que viajaban. Hasta la noche de ayer sólo se había recuperado uno de los cuerpos.
EFE, Málaga
13/sep/03 14:14 PM
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Un avión bimotor con diez ocupantes que se dirigía al aeropuerto Pablo Ruíz Picaso de Málaga se estrelló anoche en aguas de la isla de Madeira (Portugal), donde en las últimas horas se ha hallado el cadáver de una mujer así como restos de la nave, informaron autoridades portuguesas y españolas.

Hasta el momento se ha logrado identificar a seis de los pasajeros, que eran españoles y residían en Málaga, y entre los que se encontraban tres niños. El piloto era de nacionalidad británica.

El avión, un Beechcraft 200 fabricado en 1977, propiedad de una empresa californiana de "leasing" y con matrícula N600BV, se dirigía a la capital malagueña y tras despegar, cayó por causas desconocidas al mar a casi una milla náutica de la Punta de Sao Lourenso.

Mientras prosigue la búsqueda de los desaparecidos, los servicios aeroportuarios lusos facilitaron a la Embajada de España en Lisboa una primera relación con seis nombres de españoles en la que, al parecer, faltan por identificar a unos menores, uno de los cuales cumplía ayer años, y al piloto.

Los nombres facilitados son los de Francisco Morales, Josefa Sánchez Albu, Jorge Juan Arenas, Manuela Santa Martín, David Chai Cruces y Patricia Arenas Rome y se trata de varias familias amigas y algunas de ellas vecinas del propio piloto, quien, según las familias, fue quien las invitó.

Pérdida de contacto

Al menos hasta la noche de ayer, los servicios de salvamento, con ayuda de varios buques y un helicóptero, sólo pudieron recuperar en la madrugada de ayer el cuerpo mutilado de una mujer a dos millas náuticas de la Punta de Sao Lourenço, en la costa norte de la isla de Madeira y no lejos del aeropuerto de Funchal.

El avión bimotor perdió contacto con la torre de control del aeropuerto madeirense tres minutos después de su despegue, a las 21:54 horas local del jueves.

La oficial de Operaciones del aeropuerto de Funchal Elena Casteñeira explicó a Efe que las condiciones meteorológicas no fueron las más favorables para la labor de los equipos de rescate.

Las emisoras de televisión han difundido imágenes nocturnas en las que los servicios de rescate desembarcaban un féretro con los restos mortales hallados, así como pedazos del fuselaje y otras partes del aparato muy destrozados, lo que, según los técnicos puede confirmar la dureza de la colisión contra el agua.

La búsqueda se centró en la zona comprendida entre Punta de Sao Lourenço y las Islas Desiertas, zona donde aparecieron los primeros restos del siniestro.

Los expertos no saben aún determinar con seguridad si el accidente se debió a un fallo del avión o a las condiciones climáticas, que también dificultan la búsqueda, centrada en una zona costera de cantos rodados, en la que aparecieron la mayor parte de los restos encontrados, arrastrados por las olas empujadas por el viento.

Investigación oficial

Además, un grupo de peritos del Gabinete de Investigación de Accidentes de la empresa pública lusa de apoyo a la navegación aérea civil (NAV) viajará a Madeira con el fin de averiguar la causa del siniestro que costó la vida a diez personas.

El director regional de los aeropuertos de Madeira explicó que el aparato bimotor cayó al mar "fuera del perímetro de responsabilidad del aeropuerto de Funchal, que se extiende hasta un kilómetro de sus vallas".

Un aeropuerto "muy peligroso"

Las operaciones de despegue y aterrizaje en el aeropuerto de Madeira "son muy peligrosas, ya que se producen muchas turbulencias en condiciones de viento fuerte, por lo que se requiere una tripulación con experiencia específica", según el responsable de aeropuertos del Colegio Oficial de Pilotos (COPAC), Luis Ortega. Ortega manifestó a Efe que este aeropuerto, de donde partió en la noche del jueves la avioneta "es uno de los más complicados de operación del entorno europeo, al estar en una isla muy montañosa, en cuya parte más plana se sitúa la pista de aterrizaje y despegue". El responsable del COPAC explicó que "las fichas de aproximación al aeropuerto de Funchal" establecen muchas restricciones a la hora de operar, entre las que destacan que los pilotos hayan realizado un entrenamiento específico en estas instalaciones con un experto y que tengan 200 horas de vuelo reciente en este tipo de operaciones". Luis Ortega especificó que este entrenamiento se realiza sin pasajeros y no quisó hacer "conjeturas" sobre la causa del accidente de esta avioneta, que fue dada por desaparecida tres minutos después de despegar a las 21.54 horas del jueves.