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Un colegio en miniatura

La península de Anaga tiene siete escuelas rurales, con una media por centro de 12 alumnos de todas las edades. El profesor es director y secretario y, a la vez, enseña las vocales o la regla de tres.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
14/sep/03 19:57 PM
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En medio de un paisaje idílico, la península de Anaga mantiene vivo el espíritu de la escuelita de toda la vida, el de aquella unidad escolar en la que un solo maestro hacía las funciones de director, secretario y bedel y, a la vez, atendía al pequeño para enseñarle que un árbol no sólo se pinta, sino que también se escribe; explicaba a otro alumno las fórmulas para hallar la superficie de un cuadrado y a un tercero le enseñaba que dos más dos son cuatro.

En el pulmón de Santa Cruz, en medio de una orografía escarpada, 82 niños de Anaga se reparten por las siete escuelas más próximas a sus casas. Taganana es el colegio más ""masificado"" de la comarca, no en balde la mitad del alumnado de la zona reside y recibe clases en este barrio.

En las seis escuelas restantes se reparten los cuarenta alumnos de Roque Negro, Almáciga, Igueste de San Andrés, Las Carboneras (dentro del término municipal de La Laguna), Taborno o Chamorga, con una media de siete u ocho por clase.

Junto a estos siete caseríos, hace cinco años Afur y Casas de la Cumbre también tenían sus propias escuelitas, que se han cerrado en los últimos tiempos no tanto por la baja tasa de natalidad sino por el éxodo de la población hacia el corazón del área metropolitana. Esto obligó a que los pequeños de Casas de la Cumbre fueran escolarizados hace tres años en Roque Negro, garantizándoles el necesario transporte escolar.

Pero, ¿dónde está Roque Negro? Esa fue la primera pregunta que se hizo Piedad Jorge nada más conocer el destino que le había asignado la Consejería de Educación para el nuevo curso escolar. Antes de ponerse al frente del aula, Piedad escogió un domingo de agosto para hacer una excursión y localizar el centro. ""He impartido clases en la prisión, de adultos, en centros con muchos niños... Esto es totalmente diferente"", afirma en medio de un remanso de paz.

Para Piedad, la distancia que recorre a diario entre su casa y el centro es un mal menor si se compara con los 21 kilómetros de curvas de ida y vuelta que sortean los profesores itinerantes de apoyo a las unitarias, como es el caso de los especialistas en Religión, Inglés, Educación Física, Música o Pedagogía Terapéutica. Muy bien deben programar sus clases ?por la distancia entre los centros? para no pasar más tiempo en la carretera que en las aulas. Llegar de Chamorga a Almáciga supone casi una hora a velocidad normal y sin bruma, algo poco habitual en Anaga.

Ésta es la novatada de los maestros recién llegados, pues los profesores de Taborno o Las Carboneras, donde ejercen su magisterio desde hace 13 años, se han decantado por instalar su residencia en Las Mercedes o en las proximidades.

Amantes del medio rural

Paco, tutor de Chamorga, recuerda que ""el profesorado siempre ha sido muy estable en esta zona"". Lo afirma mientras sustituye el lector de CD del ordenador del colegio, en su faceta de técnico. Tanto él como Fátima, coordinadora del Centro de Escuelas Rurales de Anaga y profesora de Música, solicitaron la plaza en comisión de servicios porque ""nos apetece trabajar en el entorno rural"".

""Aquí la escuela está muy implicada en la vida del barrio. El ordenador, el fax o la fotocopiadora del colegio casi son los únicos equipamientos de estas características que existen en cada pueblo. Algunos vecinos vienen para pedir ayuda porque no entienden un documento que han recibido por correo"", pone como ejemplo Paco, mientras Fátima asegura que otros les comentan con satisfacción que ""menos mal que comenzaron las clases y se oyen a los niños. El pueblo estaba sordo"".

La mayoría de estas escuelas tiene sólo un aula: la biblioteca de Primaria ocupa un rincón; el área de juego de Infantil, otro; la pizarra para las explicaciones está instalada en una esquina, en el centro, los pupitres para hacer la tarea. ""Aquí, los niños aprenden a ser muy solidarios. Se cuidan entre ellos y saben esperar. Mientras estoy con los más pequeños de Infantil, la mayor, Sara, que está en quinto de Primaria, hace su tarea"", explica Piedad.

Hacer equipo es el gran objetivo de los profesores de la zona, que mantienen encuentros periódicos para promover actividades entre los siete centros. ""Les enseñamos los contenidos de sus cursos y, además, organizamos actividades para que puedan jugar. Unas veces nos vamos de viaje, al teatro o a la piscina, otras hacemos excursiones a Santa Cruz o La Laguna, para enseñarles cómo es la vida en la ciudad y enseñarles qué hay allí, mientras le inculcamos el amor y el respeto por esta tierra que los vio nacer"", cuenta Paco.