La Laguna

Miles de fieles arroparon al Cristo con devoción

La venerada imagen regresó ayer a su santuario, al mediodía, en una solemne procesión, acompañada de autoridades, miembros de su Esclavitud y la fe de un pueblo que cada 14 de septiembre clava su amor en la cruz del morenito.
EL DÍA, La Laguna
15/sep/03 14:30 PM
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Miles de personas, principalmente laguneros, arroparon ayer con devoción al Cristo moreno tanto en la procesión del traslado a su real santuario por la mañana, como por la noche cuando recorrió la ciudad para recibir en su plaza la ofrenda multicolor de los fuegos artificiales.

Los actos se iniciaron por la mañana con el traslado del Pendón de la Conquista, que portaba el concejal de Fiestas del Ayuntamiento lagunero, Javier Álvarez Iglesias.

Entre las autoridades presentes se encontraban el presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín; el presidente del Parlamento, Gabriel Mato; el general jefe del Mando de Canarias, José Javier Arregui Asta; la vicepresidenta del Ejecutivo, María del Mar Julios; el presidente del Cabildo tinerfeño, Ricardo Melchior; la subdelegada del Gobierno, Pilar Merino y un nutrido grupo de representantes de las corporaciones de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife.

El único incidente mencionable lo protagonizó la banda municipal que desfiló sin ser invitada como medida de protesta por discrepancias laborales con el consistorio. Tras un intercambio de palabras con el jefe de protocolo del ayuntamiento, la procesión continuó con normalidad.

A su llegada a La Concepción, fue recibida con un desfile militar la representante de Su Majestad Juan Carlos I, Rey de España, la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas. El Esclavo Mayor de la Esclavitud del Cristo, José María García Maury Verdugo, le entregó el bastón de plata de su formación religiosa. Dentro del templo, la esperaban el prelado de la Diócesis, junto con el Cabildo Catedral.

La solemne celebración de la eucaristía fue presidida por el obispo Felipe Fernández García. La homilía estuvo a cargo del padre Asterio Niño Picado, superior delegado de la Santa Sede de los Hermanos de Belén. La misa fue cantada por el coro del Orfeón La Paz.

Al término de la función religiosa, el Santísimo Cristo, acompañado de numerosos esclavos, fue trasladado hasta su real santuario.

Por la noche, el Crucificado moreno volvió a salir en procesión, para recorrer la ciudad, visitando los conventos de Santa Clara y Santa Catalina. A su llegada a la plaza, y una vez colocado en el templete, dio comienzo la gran exhibición pirotécnica con los fuegos del Risco y la traca con la quema de miles de voladores.