Dinero y Trabajo

Bruselas teme que el "no" de Suecia a la moneda única relance el europesimismo

El fracaso de la consulta popular, tres años después del "no" danés a la divisa comunitaria, aleja las perspectivas de que Reino Unido fije pronto la fecha de su propio referéndum. Con todo, las autoridades políticas y, desde luego, el BCE se han apresurado a minimizar el impacto económico de esta decisión.
EL DÍA/EFE, Tfe./Estocolmo
16/sep/03 15:59 PM
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La Comisión de la Unión minimizó ayer el impacto del rechazo de Suecia al euro, pero no pudo ocultar su inquietud ante el futuro debido a lo que se interpreta como un nuevo castigo de la opinión pública a la causa europea. El presidente del Gobierno, José María Aznar, instó a la UE a seguir apostando por las reglas de la unión monetaria en vez de buscar "atajos" ante difíciles reformas estructurales.

Aznar hizo estas consideraciones en la reunión que mantuvo en Madrid el Patronato de la Fundación de Estudios Financieros para presentar la "Guía de principios de Gobierno corporativo". El jefe del Ejecutivo expresó su respeto a la decisión del pueblo sueco en relación con el euro y su reconocimiento a la labor de su primer ministro, Goeran Persson, al tiempo que aseguró que España trabajará para mantener la puerta abierta a la entrada de Suecia en esta moneda en el futuro. Pero subrayó que los países que ya comparten el euro deben analizar lo ocurrido.

Jaque a la I Constitución

Sólo el abrumador "sí" a Europa de un estado joven como Estonia, que pasaba por euroescéptico entre los candidatos a la adhesión, mitigó en la noche del domingo en parte la profunda decepción que sintieron los responsables comunitarios cuando se confirmó el abultado rechazo sueco (56,1% en contra) a la joven divisa.

Portavoces del Ejecutivo europeo advertían ayer contra la tentación de hacer "extrapolaciones fáciles" de lo ocurrido en Suecia, uno de los estados miembros más prósperos de la Unión y tradicionalmente más refractarios a la idea europea.

Bruselas tampoco admite que la reciente polémica surgida dentro de la eurozona a raíz del incumplimiento de las normas de disciplina fiscal por parte de los más "grandes", especialmente Francia y Alemania, haya podido minar las posibilidades del "sí".

Pero lo cierto es que el fracaso de la consulta en Suecia, tres años después del "no" de Dinamarca al euro, aleja la perspectiva de que el tercer socio ausente de la unión monetaria -el Reino Unido-, cuya relevancia para la divisa europea sería mucho más trascendental, fije pronto la fecha de su propio referéndum.

Además, el "no" sueco parece mantener abierto un ciclo de euro-pesimismo que podría tener efectos nocivos sobre las decisivas citas populares que tiene planteadas la UE en 2004: las elecciones europeas y la ratificación, en muchos casos mediante referéndum también, de la primera Constitución común.

Tanto el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, como el comisario Solbes han lamentado que el resultado final haya sido negativo, pero se han apresurado a minimizar su impacto económico -lo mismo que el Banco Central Europeo- y sus implicaciones políticas. "El euro es la segunda moneda más importante del mundo", recordaron ambos, y va a seguir siéndolo sin Suecia.

El primer ministro belga, Guy Verhofstadt, coincidía en afirmar que la decisión del pueblo sueco no cambia para nada la realidad de la moneda única y se mostraba convencido de que, en realidad, la verdadera partida para la adhesión de Suecia al euro sólo ha quedado "aplazada".

Goeran Persson, se mostró ayer decepcionado por el fracaso de los partidarios del ingreso de Suecia al euro, y criticó a la oposición de centro-derecha por no asumir su responsabilidad en la derrota.

Pese a que muchos analistas consideran que la clara derrota en el referéndum es un revés personal para el primer ministro, Persson repitió ayer que no piensa dimitir al frente del gobierno.