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ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (6) GARAFÍA

GARAFÍA, la obediencia al pasado y a la tranquilidad

La hermosura de un paisaje inerte ante el paso del tiempo se ve salpicada de núcleos poblacionales dispersos, con singularidad propia, aunque su aislamiento invita claramente al despoblamiento. En este municipio residían en 1950 unas 5.000 personas, cifra que se ha ido reduciendo hasta los 2.002 actuales.
EL DÍA, Villa de Garafía
16/sep/03 20:00 PM
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La Villa de Garafía, municipio situado en la parte más noroccidental de La Palma y de Canarias con una extensión de 103 kilómetros cuadrados, representa la manifestación más completa de un miniuniverso con vocación solidaria en el disfrute de sus recursos y un predominio claro de su patrimonio marino, terrestre y del cielo, aunque sus condiciones orográficas lo convierten en un pueblo tan extenso y bello como diseminado, donde sus numerosos barrios se encuentran separados por profundos y escarpados barrancos.

Este aislamiento ha provocado que este laborioso municipio se haya despoblado considerablemente, ya que en 1950 tuvo casi 5.000 habitantes. En esa tranquilidad, cada barrio, lugar o paraje conforman un paisaje, un microclima, una singularidad que le da personalidad propia y lo identifica. Así, Roque Faro, pinares; El Tablado, profundos barrancos; Franceses, lomos y pajeros; Don Pedro y Juan Adalid, océano; Llano Negro, praderas; Las Tricias, El Castillo y Cueva de Agua, almendros; Hoya Grande, ganado; Briesta, viñedos; Santo Domingo, molinos y sol poniente.

La actividad económica del municipio se centra en la agricultura y la ganadería, generando una importante industria del queso que cuenta con un centro de maduración y comercialización del producto. Pero, sin duda, el turismo rural es la apuesta más novedosa; la oferta alojativa de calidad y sus bellos parajes avalan a este próspero sector.

La presencia aborigen en estos pagos fue muy abundante y al amparo de su agreste geografía los auaritas resistieron los ataques de los conquistadores. Buena muestra de ello son las numerosas y bien conservadas estaciones de grabados rupestres diseminados por todo el municipio, en especial los de La Zarza y la Zarcita, Buracas y El Corchete.

Garafía también despierta expectación por su litoral acantilado, de una belleza sobrecogedora, abundante en flora autóctona. Además, su accidentada topografía se ve influenciada por los vientos alisios; de hecho, la estampa de los viejos molinos de viento identifica el paisaje garafiano.

Por otra parte, las cumbres son punto de referencia para la comunidad astrofísica internacional. Los observatorios de Astrofísica situados en el Roque de los Muchachos, se significan por ser los más importantes del mundo por la calidad del cielo de la Isla. Desde allí también se puede disfrutar de las majestuosas panorámicas del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Hay que destacar que de los 2.002 habitantes registrados en Garafía, una gran mayoría, más del 71 por ciento, nacieron en esta localidad, mientras que sólo el 13% proceden de otro municipio. Además, 167 extranjeros decidieron centrar su vida en la tranquilidad que ofrece este pueblo, en su mayoría alemanes (93) y venezolanos (17).

La mejora de la comunicación vial, una ardua labor que poco a poco parece dar sus frutos, es la clave para mantener este número de habitantes, vecinos que cada verano centran sus esperanzas en la generosidad de las cosechas y los pastos, así como en la ilusión de que no se produzcan incendios forestales tan devastadores como los sufridos antaño.

ANÁLISIS DEL PADRÓN MUNICIPAL (6) GARAFÍA