Jornada Deportiva

El MADRID asusta, golea y se divierte con el Marsella francés

El conjunto merengue, después de encajar el 0-1 obra de Drogba, dio un recital de fútbol, ocasiones de gol y espectacularidad que lo catapultó al triunfo, en un partido que pudo acabar en una goleada de escándalo. Roberto Carlos, Ronaldo (2) y Figo, de penalty, anotaron para el equipo de Queiroz.
17/sep/03 12:00 PM
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Un espléndido Real Madrid con un Beckham omnipresente comenzó en plan campeón su andadura hacia la décima. No sólo pasó por encima del Marsella sino que atemorizó a futuros rivales. Marcó cuatro, pudo hacer otros siete y desarboló por completo a un líder francés que comenzó valiente y terminó anclado en el pasado, con marcajes hombre a hombre.

Salvo los desajustes defensivos recurrentes y la escasa tensión inicial y final, el Madrid funcionó como una máquina infalible, como un equipo incluso. Con Beckham como mediocentro, junto a Cambiasso, es un "once" que a la inmensa calidad de sus jugadores suma el equilibrio, el orden. Si no hay lesiones y juega motivado, tiene pinta de invencible.

Si la elegancia del majestuoso Zidane, la pegada de Ronaldo, la proyección y remate de Roberto Carlos y el buen momento de Salgado son de sobra conocidos, mención especial se merece Beckham. El inglés está enchufadísimo a este proyecto, muy involucrado e integrado. Parece que lleva toda la vida en el Madrid. Se ofrece siempre, apoya y da salida a sus compañeros, corre, trabaja, roba, hace faltas y tiene un guante en la derecha. Es un filón y ya convence incluso a los escépticos.

El Real Madrid tardó en entrar en el partido exactamente lo mismo que el Marsella en anotar el primer gol. Fueron 25 minutos de tanteo, anodinos, sin grandes noticias ni jugadas reseñables. Era como si los blancos aún no hubiesen bajado de la nube, de la euforia originada por los siete goles endosados al Valladolid. Jugaban con una marcha menos, sin la tensión exigible.

El gol de Drogba, que se vio libre de toda vigilancia junto al punto de penalty, provocó el súbito aterrizaje sobre el césped de los galácticos. Con ése Beckham enorme, un Zidane inteligentísimo y Salgado y Roberto Carlos dispuestos a entrar hasta la cocina marsellesa, el Madrid firmó 20 minutos espléndidos hasta el descanso. En apenas ocho, los de Queiroz decantaron el partido de su lado. Fueron dos acciones deliciosas, de alta escuela. Primero, Beckham se sacó un centro genial y Roberto Carlos agarró una volea que se coló por la escuadra de Runje tras golpear con violencia en el césped. Cuando aún se festejaba el golazo, Salgado desbordó como un extremo y le regaló en bandeja de plata el gol a Ronaldo.

Al técnico francés, Alain Perrin, le entró el miedo en el cuerpo y cambió a un jugón como Marlet por un trotón como Johansen. Su misión, vigilar a Roberto Carlos. El pánico fue tal que en la reanudación ordenó marcajes al hombre más propios del siglo pasado.

Para evitar problemas, el Madrid sentenció pronto, con un zurdazo de Ronaldo tras una acción espectacular de Zidane, y un penalty sobre Roberto Carlos transformado dos veces por Figo, ya que el juez alemán ordenó repetirlo. En los minutos de la basura, el Marsella maquilló la derrota con un gol a la salida del córner, donde portero y zagueros blancos se durmieron.