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Juan Viñas dejará a final de mes la organización del Carnaval tras 30 años

Llegó a la antigua Comisión de Fiestas en 1972, cuando las Fiestas de Invierno tenían un presupuesto de 3,5 millones de pesetas. Considerado como ""la historia viva"" de la máscara, sacó los actos del teatro Guimerá y los trasladó a las plazas de Toros y de España, contratando a los mejores directores artísticos.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
21/sep/03 20:11 PM
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El director técnico del Organismo Autónomo de Fiestas, Juan Viñas Alonso, abandonará a final de mes de forma voluntaria la organización del Carnaval, a la que ha estado íntimamente vinculado desde su incorporación a este órgano en el segundo semestre del año 1972, cuando entonces se denominaba Comisión Mixta.

""Historia viva de la fiesta"", Juan Viñas, que en la actualidad disfruta de un puesto como hombre de confianza del alcalde dentro del organigrama municipal, ha solicitado reincorporarse a su plaza de jefe de Negociado, meses antes de que se cumpla la fecha de su jubilación, prevista para el 23 de abril del próximo año.

El retorno a su condición de funcionario coincide con el anuncio de la vacante de una plaza de similar categoría, hecho que se producirá el próximo mes, lo que facilita su retorno. Se da también la circunstancia de que el Ayuntamiento de Santa Cruz no reservó en su momento los puestos a aquellos trabajadores que disfrutaban de comisión de servicio.

Viñas Alonso ha disfrutado desde abril de 1999 de una prórroga de jubilación de cinco años, ya que fue entonces cuando cumplió la edad establecida por ley para cerrar su etapa laboral.

El desembarco del actual director técnico de la fiesta de la máscara coincidió con la etapa de Ernesto de la Rosa al frente de la entonces comisión de fiestas, emplazada en el antiguo Palace Royal, más conocido en la actualidad como La Recova vieja.

Fiestas de Invierno

Durante sus casi treinta años al frente de la organización (entre 1993 y 1994 estuvo en Deportes), Viñas ha sido el gran artífice del Carnaval de Tenerife, escribiendo en letras de oro la historia de la fiesta. Prueba de ello es que se ha pasado de gestionar un presupuesto de 3,5 millones de las antiguas pesetas del año 1973, sin incluir los 2,5 que se consiguieron gracias a la aportación de entidades y empresas, a los más de 480 millones de pesetas que los carnavales mueven en la actualidad.

Con Juan Viñas, el ayuntamiento convocó en 1973 la primera subasta de kioscos, en la que la comisión de fiestas recaudó 300.000 pesetas, de las que la mitad del dinero se gastó en la iluminación que se instaló en la calle del Castillo. En aquella decimotercera edición de las llamadas Fiestas de Invierno desembarcó la música sudamericana, de la mano de El Combo Quisqueya, procedente de República Dominicana y, además, se convocó el primer concurso de coches engalanados, premio que correspondió a la Peña Los Náufragos.

Pero el director técnico de la organización bien puede presumir de haber tenido un estreno de órdago en las murgas, gracias a la Ni Fú-Ni Fá, la misma sociedad que en 1982 le concediera su ""Payasito de Plata"".

En 1973, la murga de Enrique González interpretó la letra de Nicolás Mingorance ""Los huevos de alacranes"", un tema que se convirtió en cuestión de Estado a nivel autonómico. ""La arena de Las Palmas/se pudo haber traído/pero al analizarla/se pudo comprobar/no sólo de alimañas/había un gran montón/y mucha mala leche/a su alrededor. (...) Parece que les duele/que aquí tengamos playa/y quieren boicotearla/con falsa información. Los huevos en la playa/no los encontrarán/pero los chicharreros/se los mostrarán"".

Al año siguiente, 1974, la comisión de Fiestas asumía la organización del concurso de murgas adultas y se incorporaban a la gala las actuaciones de artistas llegados de la Península.

Con el objetivo de dar mayor realce a las rondallas, la comisión de fiestas invitó a participar al maestro Ibarbia como miembro del jurado de rondallas y se celebró la primera gala de elección de la reina infantil, dirigida por Ignacio García Talavera y con escenografía de Salvador Cabeza. El cetro correspondió a Ruth Cristina Arteaga, por su fantasía de ""Pavo Real"".

En aquella edición, Juan Viñas contrató un pabellón cubierto que ocupó 2.750 metros cuadrados en la calle Tomé Cano. A pesar de su capacidad para 442 localidades, se llegaron a reunir, según las crónicas de la época, más de 600 personas. La comisión pagó 500.000 pesetas por el alquiler de esta instalación móvil durante 15 días.

Dos años después, 1976, Juan Viñas lideró la transición en la conversión de las Fiestas de Invierno en Carnaval y tuvo la osadía de instalar frente al teatro Guimerá el programa de actos bajo el epígrafe de ""Carnaval 1976"", mientras en la documentación oficial se mantenía la vieja denominación.

En el año 1978, asumía la presidencia de la comisión de fiestas Juan Domínguez del Toro. Fue el primer cambio al frente de la organización en la ""época Viñas"" de cuantos se sucederían luego con Antonio Buenafuente (1980), Ana María Oramas (1983), Miguel Zerolo (1987), Maribel Oñate (1988); Dámaso Arteaga (1996) y José Carlos Acha (2001).

Viñas promovió, con el alcalde Manuel Hermoso, la salida del Carnaval del teatro Guimerá a la plaza de Toros, donde se celebró la gala de la reina por primera vez en 1985. Para dar ese ""salto"" contrató a José Tamayo y contó con el ""oscarizado"" Gil Parrondo como decorador del recinto taurino. Allí se instaló una gran corona y unos toldos que protagonizaron más de un disgusto: el agua se colaba entre las lonas cuando se embolsaba, cayendo sobre el público.

El año de Egipto

El 1988 llegaba al Carnaval chicharrero Jaime Azpilicueta, quien preparó la conquista de la plaza de España, acometida en la siguiente edición. Sin embargo, fue al año siguiente cuando el director madrileño bordó su gran gala. El Carnaval se dedicó a Egipto (1989) y la organización, en un alarde escénico, encargó un decorado de fibra de vidrio, reprodujo dos gran esfinges y utilizó rayos láser.

José Antonio Plaza tomaba el relevo en la dirección en 1993, para ser sustituido tres años después por Eduardo Bazo. En esta edición, el Carnaval se trasladó al recinto ferial, convirtiéndose en el primer espectáculo que se desarrollaba en la construcción del arquitecto Santiago Calatrava.

Desde 1997, cuando se dio la oportunidad a Francis Suárez y Geni Afonso, hasta hoy sólo se ha registrado un cambio en la dirección, caso de Sergio García (2000).

A grandes trazos, a Juan Viñas se debe además, con la colaboración de la Ni Fú-Ni Fá, la celebración del entierro de la sardina, que se escenifica el miércoles de ceniza desde 1979. Asimismo, los festivales de galardonados o la programación del baile del récord Guinness, en 1987, de la mano de Celia Cruz y Billo''s Caracas Boys. Viñas atesora un sinfín de reconocimientos y ""letras de murgas"" que lo encumbran como referente obligado en la historia del Carnaval.