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La lista negra de King

El ciudadano británico, que asume los asesinatos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof, reconoce ante el juez haber cometido, además, otras tres agresiones sexuales en localidades costeras de Málaga.
EFE, Málaga
22/sep/03 14:14 PM
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El ciudadano británico Tony Alexander King, detenido el pasado jueves en Alhaurín el Grande (Málaga), reconoció ayer ante el juez, además de los crímenes de las jóvenes de Coín, Sonia Carabantes, y Mijas, Rocío Wanninkhof, haber cometido al menos tres agresiones sexuales en localidades costeras de Málaga.

King, que pasó a disposición judicial poco antes de las nueve de la mañana del domingo, recorrió anteanoche los lugares en los que supuestamente cometió esas agresiones, acompañado de los investigadores encargados del caso.

Éstos tratan de comprobar si las agresiones sexuales a las que se ha referido King han sido denunciadas por las víctimas, y en ese caso, contrastar los datos de que disponen con la declaración del detenido.

En su comparecencia ante el juez, King insistió en que la muerte de la joven de Coín, Sonia Carabantes, el pasado 14 de agosto, se produjo "por accidente" y sobre el crimen de Rocío Wanninkhof, que desapareció en octubre de 1999 en Mijas, dio "detalles muy concretos".

Según explicó, tras la muerte de Rocío, decidió llevar el cadáver a un lugar de Marbella, que no ha trascendido, y posteriormente lo trasladó, porque "no se fiaba", hasta la zona de Los Altos del Rodeo de esta localidad malagueña, donde fue encontrado aproximadamente un mes después de su desaparición.

La madre de Sonia, Encarnación Guzmán, se mostró "indignada" tras la confesión del detenido, y aseguró que su hija "ha tenido que servir de víctima para resolver el otro caso", en referencia a la muerte de Rocío Wanninkhof.

La Guardia Civil sospecha que Rocío Wanninkhof intentó defenderse cuando él quiso tocar su cuerpo, y debido a su resistencia debió lesionarla y acabar con su vida.

Al parecer, King actuaba por impulsos sexuales y sentía placer erótico al tocar los cadáveres de sus víctimas. El criminal tiene "problemas de impotencia, acentuados por el alcohol y los tranquilizantes", sustancias bajo cuyos efectos "actuaba" a veces, según declaró a los investigadores.

El detenido, que reside desde hace seis años en la Costa del Sol, también admitió que en ocasiones alquilaba películas en un vídeo-club que trataban sobre sexo y muerte.

Otro de los datos personales revelados por King en el curso de la confesión a la Guardia Civil es que, en su país natal, mató a los violadores de su hermana, siempre según su declaración.

Desde el Reino Unido, Scotland Yard está en contacto con la Policía española, a través de la Interpol, "para establecer la identidad" de King.

Investigación abierta

Aunque aún mantiene abierta la investigación, la Guardia Civil ha reconocido por primera vez que la única acusada del crimen de Mijas, Dolores Vázquez, no estaría implicada en la muerte de Rocío, ocurrida en octubre de 1999.

Su abogado, Pedro Apalategui, aseguró ayer que en los próximos días pedirá la copia del atestado policial y las diligencias donde se recoge la declaración del británico Tony Alexander King, y que una vez que tenga esta documentación, tiene previsto solicitar el "sobreseimiento libre" para su patrocinada, y que se alcen todas las medidas cautelares contra ella.

Vázquez, que fue detenida un año después del crimen, estuvo diecisiete meses en prisión, y aunque un jurado popular la declaró culpable, el Tribunal Supremo ratificó la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de anular la condena, y ordenó repetir el juicio al entender que la sentencia no estaba debidamente motivada.

La investigación no sólo se ha enfocado a determinar la autoría de los crímenes ocurridos en Coín y Mijas, sino que incluye otros casos similares, entre ellos la desaparición de la joven María Teresa Fernández, de 17 años, en agosto de 2000 en Motril (Granada), localidad en la que el detenido negó haber estado.

El otro británico detenido como presunto encubridor de los crímenes de Coín y Mijas, cuyas iniciales son R.G., continuaba ayer por la tarde en la Comandancia de la Guardia Civil de Málaga para seguir tomándole declaración, ya que se sospecha que pudo ser la persona que ayudó en el traslado del cadáver de Rocío Wanninkhof.