Nacional

Serrano Suñer y Lorente Sanz


25/sep/03 20:19 PM
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LA MUERTE de D. Ramón Serrano Suñer a los 101 años de edad, ha traído una actualidad no anulada por los cambios ministeriales. Se han hecho ?de Serrano Suñer? semblanzas, y rememorado recuerdos, casi todos ?como era lógico? políticos. Con más o menos matices se han podido trazar dos facetas: el hombre, al cual se le puede apuntar la maniobra ?siempre estuvo Franco presente, como militar y como gallego? de disuadir o desconvencer a Hitler ante la neutralidad de España. Lo que hoy ya se reconoce que fue un factor clave para el desenlace de la II Guerra Mundial. Esto sería un mérito. Y el otro factor fue la instrumentalización jurídico-política del "Movimiento Nacional", pese al "falangismo" y carlismo dominantes en los primeros años de la guerra civil española. (Fundó la Once).

Lo que no se ha comentado, así citado, es que en otra tarea ?sería la tercera faceta y acaso la más profunda? de dar solidez e incardinación jurídica al Nuevo Estado, Serrano Suñer, llamó inmediatamente a su compañero abogado del Estado en Zaragoza, José Lorente Sanz, nacido en 1902, para una colaboración directa como subsecretario de Interior y luego de Gobernación. Serrano Suñer era de la promoción anterior de 1924 y Lorente Sanz de la de 1926, en la que asimismo estaba el también aragonés José Larraz ?luego ministro de Hacienda?, Antonio Iturmendi ?ministro de Justicia? y Fermín Sanz Orrio ?delegado nacional de Sindicatos y ministro luego?, quien sucedió al notario Gerardo Salvador Merino, jurista también de prestigio, notario y con el que Lorente Sanz procuró entenderse.

Serrano Suñer, como abogado del Estado en Zaragoza procedente de Castellón, se asienta en 1924 (y fue diputado por la CEDA) en Zaragoza. Pertenece a la Unión de Derechas. Relacionado con familias muy entroncadas en Zaragoza. Siendo Franco director de la Academia General Militar, se conocen y relacionan. De ahí surgirá el matrimonio con la hermana de Carmen Polo. Lorente Sanz, hijo de un general médico-militar, es ?como Serrano? un gran jurista, católico y aragonés neto. La política no era lo suyo. Se resistió cuanto pudo. El argumento más fuerte que le esgrimió, aparte de "enviarle" la Guardia Civil si no aceptaba, era la necesidad de inyectar una cierta influencia belseniana que se dio en Serrano Suñer, como en su amigo entrañable José Antonio Primo de Rivera en las bases de un Estado de Derecho. Lorente Sanz, fue el auténtico arquitecto, el experto, el bordador del edificio sobre el que había de basarse el Régimen. Cuando se dictó la Ley de unificación de 1937, en la que, sofisticadamente, ya se había insinuado la perspectiva "política" de futuro, no está en el Gobierno Serrano Suñer, pero es el autor formal de la primera Ley de 30-01-1938 que lleve por título la de "Administración Central del Estado". La mano de Lorente Sanz es evidente, de allí saldrá, entre otras, la normativa del "Gobierno", creándose específicamente el de Organización y Acción Sindical. Serrano Suñer no va a ocupar el edificio de la Puerta del Sol, sino el que había sido de trabajo en la calle Amador de los Ríos. Lorente Sanz se aloja en un par de habitaciones, por las que "entregaba" el alquiler en el capítulo de los presupuestos "recursos imprevistos". No tenía horario. Competente, honesto, leal, al pasar Serrano Suñer a Exteriores, no le quiso seguir y continuó de subsecretario, asumiendo Franco las funciones de Gobernación. Le propusieron para ministro del mismo departamento de Presidencia. Lorente Sanz prefirió volver a su tierra aragonesa, aunque tuviera algunos cargos técnicos como abogado del Estado, en la Comisión de Codificación y en la de Derecho Aragonés.

Con ocasión de su muerte en el 2001, a punto de cumplir 100 años, la Academia Aragonesa de Jurisprudencia y Legislación, le dedicó un libro homenaje. Le podíamos haber llamado ?decíamos nosotros? el Justicia de Aragón de su tiempo. En varias semblanzas personales sobre Lorente Sanz, de Fernando García Vicente, Justicia de Aragón y familiar suyo; del abogado del Estado Manuel Pizarro, se resaltan las cualidades excepcionales de competencia, tenacidad, sencillez y nobleza del jurista Lorente Sanz, en los términos que Serrano Suñer siempre elogió de palabra, en sus memorias y en escritos. En otros dos trabajos del también abogado del Estado García Toledo, y del profesor ?por indicación nuestra? Carlos Cárdenas, de Lima (Perú), que cierra el libro homenaje, se analiza con detalle la relación de ambos juristas: "Lorente Sanz y Serrano Suñer: tres cuartos de siglo de una amistad verdadera" (Cárdenas). Apadrinó a su hijo Ramón Serrano-Suñer y Polo.

Los historiadores de toda la compleja y a veces contradictoria época de Serrano Suñer político, tendrán que completarla con la labor callada, serena, profunda de Lorente Sanz, que como jurista y administrativista fino, aragonés y sereno, hizo de guía, de freno, de moderación de la de Serrano Suñer, como gobernante, en una etapa crucial de la vida española. Cuando el Régimen quería, ya desde sus inicios, constituirse en Estado de Derecho.

* De la Real Academia de Doctores