Tenerife Norte

48 años velando por la seguridad ciudadana

Santiago Silvero Santos se jubila tras 17 años en la Guardia Civil y 31 como jefe de la Policía Local de Los Realejos. Al principio tuvo a su cargo a siete agentes, hoy deja de coordinar una plantilla de 41.
RAÚL SÁNCHEZ, Los Realejos
28/sep/03 18:43 PM
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Santiago Silvero Santos ha pasado 48 años de su vida velando, ""sin horario"", por la seguridad de los ciudadanos. Hoy cumple 65 años y tiene que poner fin a una trayectoria que comenzó en 1955 en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro. Atrás quedan 17 años en la Guardia Civil y 31 al frente de la Jefatura de la Policía Local de Los Realejos.

Cuando Santiago Silvero accedió al cargo de jefe de la Policía Municipal realejera, en 1972, sólo tenía a su cargo a siete agentes, un todoterreno y una moto. ""Al poco tiempo de asumir el puesto conseguí dos Seat 600, que nos servían como coches patrulla"", recuerda.

El pequeño pueblo que lo recibió hace casi 32 años se ha convertido ante sus ojos en una ""gran ciudad"", atendida por 41 policías locales que tienen a su servicio seis turismos, dos todoterrenos, seis motos, ordenadores y unas instalaciones amplias y bien equipadas.

Mientras saca las cosas de su despacho, Silvero recuerda los tiempos en que la comisaría, reducida a dos habitaciones, no tenía ni siquiera máquina de escribir.

Asegura que le cuesta dejar el puesto para marcharse a casa y reconoce que en estos días se le ha hecho, en alguna ocasión, un nudo en la garganta al recordar sus casi 49 años de ejercicio profesional.

Le cuesta recordar anécdotas o buenos momentos, ""porque son muchos en tantos años"". Sin embargo, tiene muy claro que sus peores días los vivió entre 1982 y 1983, cuando el alcalde de la época lo expedientó y lo apartó del servicio, ""de forma injusta y sin razones de ningún tipo, como pudo demostrarse después"".

Sólo tiene palabras de agradecimiento para sus amigos y su mujer. ""A mi esposa le debo todo lo que he sido, porque me apoyó siempre y me permitió salir adelante en los peores momentos. En el argot de la guardia civil se diría de ella que es una gran civilera. Casi como un guardia civil más"".

La festividad del patrón de la Policía Local, San Miguel Arcángel, se celebró ayer en Los Realejos dos días antes de lo previsto, para que Silvero pudiera despedirse de sus compañeros por todo lo alto.

Santiago Silvero dice de sí mismo que no sirve para estar encerrado. Ahora cuelga el uniforme y se enfrenta a su jubilación sin más arma que la caña de pescar que le ha regalado hace poco su mujer.