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"Para ser sabio hay que ser humilde"

La autora considera que sólo en Dios se encuentra la verdad absoluta y que la principal fuente de enriquecimiento del ser humano es la voluntad de conocimiento y de servicio al prójimo.
EL DÍA, S/C de Tenerife
28/sep/03 20:25 PM
Edición impresa

Muchas son las facetas que posee Ana María Enebral Casares, pero ella desearía reducirlas a una sola, la de persona. La carta de presentación pública exige hablar de múltiples campos de acción, desde la teología a la filología, pasando por la literatura, la lingüística y el periodismo; sin embargo, todas estas vocaciones y dedicaciones se resumen en una sola: el amor al prójimo, el servicio a los demás sin condiciones ni recompensas. Progresar consiste en servir.

Nieta del gran filólogo Julio Casares, autor del "Diccionario ideológico de la Lengua Española", Ana María Enebral es una abogada de la educación integral. Ésta la entiende no como un conjunto de normas que se inculcan de forma sistemática en el alumno, sino como una escuela de humanidad en la que la formación académica y el desarrollo personal van indisociablemente unidos.

A lo largo de la presente entrevista, la autora de libros como "Método teológico" y "Dios: experiencia y testimonio" profundiza en cuestiones tales como la convivencia entre culturas, la vocación docente, la enseñanza de la religión, el calado social de la Iglesia o la pervivencia de la mística y del mensaje cristiano en la sociedad moderna, algunas de las cuales resultarán familiares para los lectores de sus artículos de Prensa, periódicamente publicados en las páginas de EL DÍA.

- ¿Piensa que la educación es hoy el talón de Aquiles de la sociedad española?

- Creo que la educación ha sido, es y será siempre la base fundamental de la sociedad, no sólo española, sino universal. El ser humano se diferencia de todos los seres creados ¡precisamente! por su don de criatura "racional"; y si no desarrolla su racionalidad basada en la educación, se puede quedar como un anfibio, a caballo entre lo semi animal y lo semi racional.

- ¿Considera necesario volver a potenciar las Humanidades en la enseñanza?

- ¿No han de ser potenciadas, si son la base racional del Hombre? ¡Ah, y conste que culturalmente, la palabra "hombre" incluye a los dos géneros: masculino y femenino. Éste se empleará cuando sólo ha de referirse a la mujer por determinadas circunstancias. Es de ignorantes quejarse de que en términos de "humanidad" se mencione sólo al "hombre", en quien quedan asumidos ambos géneros. Por ejemplo: Cuando nos referimos a "nuestros padres" no decimos: "papá y mamá". También decimos: "el matrimonio" García es muy amable; y no: el hombre y la mujer de ese matrimonio es amable. Las Humanidades enseñan a ser "cultos" hasta en estos detalles. Aquel viejo refrán: "Dime con quién andas, y te diré quién eres", deberíamos traducirlo diciendo "Dinos con quién (o cómo) ''hablas'', y te diré quién eres". Por eso, siendo tan enamorada de las Humanidades (cultura y educación) comprenderán que no puede resultar muy amistosa y agradable la convivencia con diferentes culturas ¡o inculturas!

- La verdad absoluta o la duda razonable: ¿Qué hace progresar al ser humano?

- ¡Evidentemente, ésta! Sólo Dios es verdad absoluta. Para ser sabio, lo primero es ser humilde, como Sócrates decía de sí mismo: "Sólo sé que no sé nada". Creo que lo que al ser humano lo estimula (o ha de estimularlo) es la adquisición de conocimientos humanos cada vez más capaces de ayudar al prójimo, cada cual dentro de sus posibilidades; de modo que "progresar" pueda traducirse en "servir". Varias veces he insistido en que no existe humanamente ninguna verdad absoluta; la más próxima sería la que mejor conociese e imitase al Jesús de los Evangelios.

Vacíos y vocaciones

- ¿Fue usted la primera seglar que, en España, obtuvo reconocimiento académico en el área de Teología? ¿Qué obstáculos encontró?

- En España, no sé; pero en la más famosa Facultad de Teología en Madrid debió ser así, puesto que, según se decía, no habían tenido en las aulas ninguna mujer (y no sólo no religiosa, sino, además, casada) que aspirara a Licenciarse. No sabían que venía ya licenciada de Roma con profesores del Concilio (diciembre, 1965); de regreso a España me titulé en Periodismo y me casé; pero me dijeron que para convalidar aquella Teología, tendría que repetirla en España. Me matriculé y me aceptaron en Comillas creyendo que iba de oyente. Yo callaba humildemente, mas por un azar, descubrieron quién era; y no querían admitirme a realizar y exponer una tesis. Lo conseguí, y senté un "escandoloso" precedente que sirvió para admitir después a otras mujeres.

- ¿A qué atribuye no ya el déficit de vocaciones religiosas, sino la falta de sintonía, cada vez mayor, entre la sociedad y la Iglesia Católica?

- No es fácil reponder a esta pregunta porque puede ser considerada desde distintos puntos de vista: Podría responder que entre las religiosas de enseñanza y sanidad tal vez fuese que: por falta de profesores externos en las aulas, se quedaban sin suficientes religiosas para asumir la enseñanza; y en sanidad, también fueron sustituyéndose las religiosas por enfermeras profesionales. Y cuando existen vacíos, no se atraen vocaciones. Por otra parte, la falta de sintonía entre sociedad e Iglesia Católica pudo ser debida a las revueltas que a partir de los años 60 empezaron a surgir en la Universidad y dentro de las escuelas. La vida religiosa no se mostraba atractiva, pues la sintonía entre el Poder y el favoritismo eclesial (o "nacional/catolicismo", como fue llamado) no le caía bien a la vulgar sociedad. Y dado que las vocaciones salen de la sociedad, saldrían menos vocaciones religiosas porque, en realidad, no creo mucho en eso de la "llamada" de Dios, sino más bien en la "atracción" que produce en las y los jóvenes su relación con tales o cuales centros religiosos. Según mi modesto juicio, son pocas las verdaderas vocaciones, porque no todas provienen de una "explícita llamada" de Dios (algo así como un toque de mística) sino más bien de atractivas sugestiones. De ahí la lucha que vengo manteniendo en Religión Digital con la clausura, donde en grandes monasterios apenas quedan seis o siete monjas.

Estudios de religión

-El obispo de la Diócesis de Canaria, Ramón Echarren, se ha pronunciado esta semana contra la obligatoriedad de los estudios de religión. ¿Qué opina al respecto?

-La verdad es que no le entiendo, ni a él ni a los que esta semana han escrito a propósito de este asunto en "El País". Sólo sé que yo sí obligaría a los católicos a conocer su origen y enseñanza; y creo que no estaría de más que en clases de geografía e historia se conociesen las religiones de remotos y no remotos países. ¡Eso es cultura! Lo que no se puede imponer para nosotros es el dónde, cuándo, y con quién catequizarse. Antes se hacía en los colegios religiosos y las catequesis parroquiales, no siempre en los Institutos estatales.

-¿Es partidaria de la asignatura de Religión o de una disciplina que abarcarse la historia de las religiones?

-¡Claro que sí! Ya lo he expuesto en la pregunta anterior; y creo que he insistido en este aspecto en varios artículos publicados en EL DÍA. Considero la religión un valor humano, cultural y social, tanto en lo que concierne a la religión católica como a una común "historia de las religiones". Ya dije al principio que el Hombre, o cree en dioses y hechiceros, o no es humano. Los racionales y sinceros ateos de la "duda razonable" no se oponen a que se enseñe la "historia de las religiones" como una "historia universal" más. Simplemente, son esos que viven en la "duda razonable", que dijimos antes. Creo que he hablado de esto en EL DÍA refiriéndome a "cultura, religión y política" hacia los meses de abril y mayo y quizás en algún artículo publicados a comienzos de julio. La religión configura la sociedad y le da vida al inteligente ser humano.

- ¿Está de acuerdo con quienes opinan que la llegada de inmigrantes a nuestro país y la consiguiente implantación de sus credos, acarreará a la larga la "descristianización" de España? ¿Se trata de un peligro real o de una psicosis?

- Sí, creo que la abundancia de inmigrantes en cualquier Estado puede llevar a que éstos se identifiquen con la cultura del país de acogida o bien la destruyan. Es admirable, por ejemplo, cómo la raza negra se ha incorporado tan bien a la cultura de Estados Unidos, pero no es un hecho frecuente.

- Periódicamente, los medios de comunicación ofrecen imágenes del Papa Juan Pablo II en apariciones públicas o viajes donde aparece visiblemente quebrantado por su avanzada edad y por los males que ésta lleva aparejada. ¿Debe haber un límite para su labor evangelizadora?

- Absolutamente, ¡sí! No puede ser un ídolo infalible. Admitirlo así sería una superstición y un mito. Debe dar ejemplo de humildad siendo un ser inteligente y piadoso, responsable al igual que cualquier otro, renovándose periódicamente como se hace, por ejemplo, en las comunidades religiosas. ¡Ah! y ¡nada de intervenir en política! Siendo representante del humilde Jesús, no puede ser un César.

-Sus artículos periodísticos encuentran encendidos defensores pero también enconadas réplicas. ¿Por qué tiene la necesidad de exponer sus opiniones en la prensa?

-Mi eterna vocación docente me invita a hacer reflexionar; y ¡por amor y con amor! Me encantaría obtener respuestas que pudiesen ayudarme a descubrir y corregir mis errores; aunque más feliz sería si supiese que ayudaba a otros.

- ¿Confía en que los medios de comunicación, especialmente los escritos, recuperen su sentido de la responsabilidad pedagógica o es una batalla perdida?

-Creo que la batalla estará perdida mientras se mantengan las malas enseñanzas, o torpes errores con los que se está destruyendo a los niños. ¡Cuánto tendría que decir al respecto! Pero esa cuestión es tan triste y exige una explicación tan amplia, que no tiene cabida en esta respuesta.

- La mística, su terminología y significado, centra su último libro. ¿Qué papel le está reservado a la trascendencia en un mundo tan declaradamente materialista como el nuestro?

-En cuanto a la mística, o se suprime esa palabra, o se admite que significa "misterio"; en cuyo caso es vano aplicarlo a nada ni nadie. Pero siendo la mística un oculto y personalísimo "don de Dios", puede invitar a todos a conocer cómo es posible imitar a Jesús en su fe y sus penosos sacrificios; lo cual es evidente que se opone al materialismo.

Al lado del alumno

En el curso de la conversación, Ana María Enebral revela una gran autoexigencia e inconformismo, una inquebrantable voluntad de poner a la persona por encima de jerarquías, instituciones y partidos. No se considera de derechas ni de izquierdas; tampoco está conforme con ningún modelo educativo y enarbola la bandera de la pedagogía para restablecer el lazo roto entre el profesor y el alumno. "Como profesora -afirma-, siempre he procurado estar al lado del alumno, ofreciéndole mi amistad y mi ayuda". Enebral se muestra decidida partidaria de la austeridad, pero no en un sentido restrictivo. "No defiendo una austeridad adoptada para dar ejemplo, sino como una cualidad que nos permite desprendernos de nosotros mismos para darnos a los demás. Prefiero dar que acumular. Mis lemas son dar y amar. Amar a todos, sobre todo a aquellos que tienes en tus manos con la enorme responsabilidad de formar; por eso, mi condición de profesora me indica que lo importante es la persona". "Revelación poética del Misterio de la Creación", "Cómo interpretar el Vaticano II" o "Poesía y lenguaje de San Juan de la Cruz" son algunas de las obras de referencia de la autora, cuyo último jalón literario es un "Vocabulario de palabras y experiencias místicas", publicado por Peso-Press dentro de su Colección Designio.