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La policía británica investiga a King por la muerte de otra joven

Scotland Yard está comprobando los movimientos del asesino de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof en los últimos años en Gran Bretaña para averiguar su posible vínculo con la muerte de una chica de 13 años.
EFE/COLPISA, Londres
29/sep/03 10:19 AM
Edición impresa

La Policía del Reino Unido confirmó ayer que está investigando la posible relación del británico Tony Alexander King, autor confeso del crimen de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof en el sur de España, con el asesinato de una adolescente británica.

Scotland Yard, Policía Metropolitana de Londres, está comprobando los movimientos de King en los últimos años en Gran Bretaña para averiguar su posible vínculo con la muerte de Milly Dowler, de 13 años, asesinada el pasado año en Surrey (sur de Inglaterra). Scotland Yard confirmó esta semana que las huellas dactilares del asesino confeso coinciden con las de quien fue llamado por la prensa británica el ""Estrangulador de Holloway"", cuyo verdadero nombre es Tony Bromwich.

El criminal, que cambió su identidad cuando se trasladó a España en los años noventa, había sido encarcelado en 1986 tras estrangular con un cable a cinco mujeres en Holloway, un barrio del norte de Londres.

Ahora, la policía trata de cotejar si King tiene algo que ver con el crimen de Milly, que todavía no se ha resuelto y causó en su momento una gran impacto mediático en el Reino Unido.

""Hemos recibido seis investigaciones de cinco fuerzas de policía británicas referidas a King/Bromwich. Estamos examinado un total de seis casos sin resolver, cuatro asesinatos y dos violaciones"", señaló Scotland Yard. ""Mantenemos una estrecha colaboración con la Policía de Surrey porque el asesinato de Milly Dowler continúa sin aclararse"", agregó la misma fuente. Milly desapareció en marzo de 2002 tras salir de su escuela en Walton-on-Thames y su cadáver fue descubierto seis meses después.

Perplejidad inglesa

""¿Pero de verdad podemos publicar todo esto?"", preguntó la pasada semana el abogado de un periódico británico a su corresponsal en España, cuando leyó la información enviada tras la detención de Tony King en Málaga. El periódico publicó las noticias sobre las supuestas confesiones de King a la Policía al considerar que el delito en todo caso estaba siendo cometido por la Policía y la prensa españolas. Todos los periódicos británicos emplean abogados que supervisan cada página, antes de su impresión, para ver si los artículos contienen informaciones que pudiesen llevar al periódico a responder ante los tribunales. El riesgo es el de cometer delitos de libelo o de ""desprecio a los tribunales"". Es más, en el Reino Unido, donde el sistema de jurado tiene una amplia extensión, es inconcebible que la Policía informe de lo que un detenido confiesa o deja de confesar o que se ofrezcan informaciones en la prensa que puedan influir en el criterio de un jurado, que sólo puede fallar en función de la evidencia que se presenta durante el juicio.