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LA VILLA, puerta de entrada y salida de la Isla

El gran salto se produce en 1974, con la entrada en servicio del ferry Benchijigua, una ruta regular que conecta la capital con Los Cristianos, y que abre a la Isla hacia la prosperidad y el desarrollo.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
30/sep/03 20:30 PM
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El municipio de San Sebastián de La Gomera corresponde al cantón aborigen de Ipalán, junto al barranco de Santiago. Hacia 1440, Hernán Peraza el Viejo tomó posesión del lugar en el que se ubica la capital y la residencia de los condes, en la desembocadura del barranco de la Villa, imponiéndole la denominación de San Sebastián. El núcleo crece a partir de dos polos: en torno a la casa de los Peraza y a la iglesia de La Asunción, lugares que encauzan la futura calle Real, el comienzo de la calzada principal de la Isla.

Al rápido desarrollo de la capital contribuye el papel del puerto y de sus actividades derivadas: tabernas, posadas, talleres... El paso de Cristóbal Colón es bien acogido por los señores y da lugar a que la Isla se convierta en escala de multitud de navegantes que recalan en su rada y objeto de ataques piráticos.

En torno a 1590, la población de la Villa registra 625 habitantes, distribuidos en un espacio urbano formado por cuatro manzanas. El siglo XVIII se inicia con una lenta recuperación y a comienzos de la siguiente centuria el censo de 1802 contabiliza 1.800 vecinos. A lo largo de este siglo, el crecimiento supera los límites de la ermita de San Sebastián, llegando a los llanos del Tanquito.

Como el resto de municipios de la Isla, San Sebastián participa también de la implantación de los ciclos agrícolas y de sus progresivas crisis, periodos en los que la población busca la alternativa de la emigración, fundamentalmente hacia Tenerife y Sudamérica, un comportamiento que se aprecia por la presencia en el padrón de un buen número de inmigrantes procedentes de Cuba y Venezuela.

Pero, sin duda, el gran salto de la Villa y de la Isla se produce en 1974, con la entrada en servicio del ferry Benchijigua, un buque que a través de una ruta regular conecta el puerto de San Sebastián con el de Los Cristianos, en el sur de Tenerife, abriendo los cauces de la prosperidad económica, el intercambio y el aumento poblacional.

La capital conoce un relanzamiento, que se traduce en un crecimiento demográfico estable, con flujos llegados desde otros municipios; la concentración de servicios, ligados al consiguiente desarrollo de la administración pública, y el surgimiento de un incipiente sector turístico de visita.

Así como el 68 por ciento de los empadronados en 2001 eran originarios del lugar, la capital representa un polo de atracción para ese 19 por ciento de vecinos que procede de otros municipios del Archipiélago, además de residenciar, también, a un número considerable de alemanes.