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Las momias de Necochea datan del siglo IX y una fue envuelta en piel de cerdo

El Museo de la Naturaleza y el Hombre dio a conocer ayer los resultados de los estudios realizados a los restos de los dos aborígenes guanches que fueron restituidos a Tenerife por las autoridades del municipio argentino, cuyos representantes firmaron un acuerdo para el futuro hermanamiento de ambas provincias.
RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe
1/oct/03 20:25 PM
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Los diferentes estudios y análisis realizados a las dos momias de aborígenes guanches que han sido restituidas al Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife por las autoridades del municipio argentino de Necoechea han determinado que ambas datan del siglo IX (830 D.C). También establecen que uno de estos individuos falleció a consecuencia de un tumor o infección (primera vez que se determina la causa de la muerte de un resto momificado) y que la envoltura exterior del otro es de piel de cerdo, algo inédito en las investigaciones realizadas hasta el momento.

Estas conclusiones fueron presentadas ayer en una rueda de prensa a la que asistiieron el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior; el intendente (alcalde) municipal de Necochea, José Miguel Municoy; la presidenta del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo (OAMC), Fidencia Iglesias, además de la secretaria de Turismo, Cultura y Deporte de la citada provincia argentina, Cristina Murray, y el director de Cultura y Educación de la localidad, Oscar Giacobini.

Todos los presentes coincidieron en destacar la importancia de la restitución a Tenerife de los citados restos humanos aborígenes, que formaron parte de la colección del Museo Casilda de Tacoronte (vendida a un particular en 1898), y celebraron la vuelta a su lugar de origen, tras permanecer durante más de un siglo entre el Museo de la Plata y el de Ciencias Naturales de Necochea.

Esta devolución, que marca un hito en la recuperación del patrimonio arqueológico canario disperso en el extranjero, fue ratificada ayer con la firma del convenio de restitución de ambas momias, del acuerdo marco y la declaración de intenciones del futuro hermanamiento entre Tenerife y la provincia argentina, además de los convenios de cooperación científica y técnica derivados del mismo.

Resultados

Rafael González Antón, director del Museo Arqueológico de Tenerife, y Conrado Rodríguez, director del Instituto Canario de Bioantropología, explicaron las principales conclusiones de los estudios efectuados a ambas momias, una de hombre (peor conservada) y otra de mujer.

Ambos investigadores aclararon que el hombre, que aparece con las piernas encogidas, tenía entre 25 y 29 años, una estatura de 173 centímetros en vida, superior a la media, y una constitución robusta.

Con respecto a la flexión extrema de las rodillas de este individuo, aclararon que no existen cortes, sino ligeros arrancamientos de fibras y ligamentos, "por lo que el mecanismo de flexión fue hecho a presión con el cadáver aún fresco, quizás para adaptarlo al lugar de enterramiento".

También destacaron la circunstancia de que este individuo presenta una lesión ósea en el temporal izquierdo, "producida por un tumor maligno o una infección. También se observa un orificio de trepanación realizado con una piedra de basalto para tratar la enfermedad. En cualquier caso, la lesión fue mortal. Pudo padecer trastornos de tipo motriz con pérdida del habla. Esta es la primera vez que se puede determinar la causa de la muerte de un guanche momificado".

En relación a la momia femenina, que tenía entre 20 y 24 años en el momento de su muerte, y una estatura de 137 centímetros (la media era de 159 centímetros), era muy grácil y padeció problemas de nutrición o enfermedades crónicas que influyeron en su salud.

Ausencia de caries

La "curiosidad" de esta momia radica en que su envoltura exterior es de piel de cerdo, dato que no aparece reseñado por los cronistas, aunque las tres o cinco capas internas son de piel de cabra y oveja, algo común en los demás restos de momias que se poseen, al igual que el tipo de cosido con tendones y tiras de piel. Está cerrada como si fuera una bolsa. Los estudios realizados a los restos de órganos que contienen estos ejemplares y las materias depositadas en su interior para su momificación indican que su composición no difiere de las encontradas en otras momias que fueron estudiadas en el Proyecto Cronos, salvo un liquen "que puede proceder de una zona de laurisilva, quizás de Arafo".

Conrado Rodríguez comentó que la momia de la mujer presenta una fractura "post mortem", posiblemente realizada cuando se trasladó a Argentina, al igual que la pérdida de algunos dientes.

Los análisis realizados a las momias indican que su dieta no difiere del patrón general establecido para la población momificada del Tenerife prehispánico, basada en un alto consumo de carne, leche y derivados lácteos, y baja en cereales y plantas, motivo por el que no tienen caries y poseen una dentadura en buen estado. Otro aspecto destacado por los investigadores se refiere a los métodos de tratamiento y preparación del cadáver antes de la momificación, que en ambos casos no permite confirmar la evisceración, a pesar de que el de la mujer carece de la parte abdominal, que ha desaparecido casi en su totalidad; en cambio, la momia masculina contiene restos de diversos órganos internos (pulmón, bolsa pericárdica, hígado e intestinos). Esta circunstancia contradice lo descrito hasta ahora por las fuentes.