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VALLE GRAN REY, la marca turística de la Isla

A lo largo de los últimos lustros, las actividades agrícolas y pesqueras han dado paso a un turismo de tipo residencial y de visita, básicamente alemán, que encuentra acomodo en la zona de litoral.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
1/oct/03 20:32 PM
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El municipio de Valle Gran Rey corresponde al cantón prehispánico de Orone, en el que tenía su residencia el más poderoso de los reyes indígenas. Después de la conquista, la colonización se inició por la zona alta, donde los señores establecieron una de sus principales residencias.

En 1812 logró la independencia municipal, al segregarse del término de Chipude, y la capital administrativa se instaló en Arure.

La ocupación de la zona baja del municipio no se produjo hasta mediados del siglo XVIII y fue a finales del XIX cuando se introdujeron los cultivos de plátanos y tomates, lo que generó el crecimiento económico y demográfico de la zona de la costa, donde se sitúan los principales núcleos de población, Vueltas y La Calera, trasladándose la capital del municipio a esta última entidad en 1950 y modificándose el nombre del término municipal por el actual de Valle Gran Rey.

La mayor parte de los vecinos se distribuyen, de una forma semidispersa, en los márgenes del barranco, mientras que fuera del valle se localizan los caseríos de Taguluche, Las Hayas y Arure, estos dos últimos próximos al Parque Nacional de Garajonay.

La base económica tradicional del municipio ha sido la agricultura, pero las actividades del sector primario han ido perdiendo importancia a lo largo de los últimos lustros, tanto la dirigida a la exportación como la de medianías, así como también la práctica de la pesca artesanal, en favor del desarrollo de una industria ligada al sector del turismo residencial y de visita, monopolizado básicamente por la comunidad alemana, la más numerosa con 661 registros.

El reclamo que representan sus condiciones paisajísticas, la benignidad de su clima y el atractivo de sus playas han dado lugar al nacimiento de una oferta de alojamiento en las viviendas desocupadas por el éxodo rural, a las que se ha ido añadiendo la progresiva construcción de apartamentos en la zona de La Puntilla y La Playa, lo que paralelamente ha significado el incremento de los servicios ligados al sector.

El municipio de Valle Gran Rey representa, con notable diferencia, la marca turística de la Isla. No en vano, es el núcleo de La Gomera que empadrona a un mayor número de extranjeros, un total del 28,5 por ciento, y es también el que atrae a los flujos procedentes de otros municipios.

La huella de los emigrantes retornados también se deja sentir en el volumen de venezolanos y cubanos que se han avecindado en este municipio sureño, que está impulsando su desarrollo con perspectivas de crecimiento.