Santa Cruz de Tenerife

José Murphy recibió ayer el homenaje de la ciudad que defendió toda su vida

Una escultura que representa al comerciante y político de origen irlandés quedó ubicada en la plaza de San Francisco, frente a la iglesia y los antiguos juzgados. El acto, presidido por el alcalde de la capital, Miguel Zerolo, se enmarca en la conmemoración del bicentenario de Santa Cruz como Villa Exenta.
EL DÍA, S/C de Tenerife
1/oct/03 20:33 PM
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Santa Cruz homenajeó ayer a la figura de uno de sus grandes valedores en la historia, el comerciante de origen irlandés José Murphy y Meade (1774-1841), al inaugurarse oficialmente la escultura con su efigie que quedará ubicada en la plaza de San Francisco, frente a los antiguos juzgados de la capital tinerfeña.

Las primeras autoridades locales, encabezadas por el alcalde, Miguel Zerolo, presidieron en la tarde de ayer un acto que se desarrolló en un entorno donde también se encuentran los bustos que recuerdan a otros dos ilustres personajes de la ciudad: Patricio Estévanez y Santiago Beyro.

La cita con uno de los patricios característicos del siglo XIX se enmarca dentro de la conmemoración del bicentenario de la proclamación de Santa Cruz como Villa Exenta. Este título fue consecuencia directa de la Gesta del 25 de julio de 1797, cuando la ciudad resistió el intento de invasión de la flota inglesa, comandada por el almirante Horacio Nelson.

Murphy, comerciante y político, fue diputado a Cortes e intervino directa e intensamente en la defensa de Santa Cruz como capital de la por aquel entonces provincia de Canarias. La escultura que le recuerda es obra de Roberto Barrera (La Laguna, 1927), que la realizó en mayo de este año.

Fabricada en bronce, tiene tres metros de altura y se levanta sobre una base de piedra de dos metros. Representa a José Murphy según la maqueta de Francisco Borges Salas (1901-1994) y presenta al personaje de cuerpo entero, cubierto con un amplio gabán con esclavina, en una actitud de paso lento y una expresión de tristeza reflexiva, asumiendo su derrota pero reflejando, a la vez, el sentimiento del deber cumplido en su entrega a la tierra donde nació, justo en el momento en el que, condenado a muerte de garrote vil por su oposición al régimen absolutista de Fernando VII, debió marchar al exilio.

Hijo del comerciante irlandés Patricio Murphy Kelly y de Juana Meade, natural de Gran Canaria pero con ascendiente, asimismo irlandés, pronto, en 1802, debió hacerse cargo de los negocios familiares por la muerte de su progenitor. Ese mismo año falleció su primera mujer y al mismo tiempo prima hermana, Juana Anra Meade. Desde entonces se dedicó por entero a la política.

En este ámbito de actuación ocupó numerosos cargos: consiliario del Consulado de Canarias, síndico personero del Ayuntamiento de Santa Cruz, vocal de la Junta Suprema Gubernativa de Canarias y miembro de la Diputación Provincial.

Durante el llamado Trienio Liberal (1820-23), su carrera política alcanzó el punto culminante y será durante este periodo cuando consiga los mayores logros en su sempiterna defensa de la capital tinerfeña. En diciembre de 1821 fue elegido diputado a Cortes, cargo desde el que defendió los derechos económicos y comerciales de las Islas, resaltando el hecho diferencial respecto al resto de provincias de España mediante el régimen de franquicias aduaneras.

La Restauración de 1823 le abocó al camino del exilio, en el que pasó por Gibraltar, Inglaterra y México, donde murió pobre y junto a su segunda esposa, María del Carmen Creagh Amat, en 1841.