Islas

VALLEHERMOSO, el sello de una riqueza antigua

La crisis del vino sumió a este municipio en una profunda crisis. Ahora los ediles buscan recuperar la zona norte del litoral con la construcción de una escollera y una gran área de ocio y servicios.
S. LOJENDIO, S/C de Tenerife
2/oct/03 20:36 PM
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El actual municipio de Vallehermoso ocupaba en tiempos prehispánicos el bando conocido por Agana y es de suponer que en el siglo XVI existiera en la zona un gran ingenio azucarero, razón por la cual se talaron grandes extensiones de bosque.

Fue a comienzos del siglo XVII cuando Vallehermoso experimentó un fuerte crecimiento y esta prosperidad se refleja en lo bien construidas que están las casas, con techos de teja árabe que son señal inequívoca de la calidad de un núcleo rico y señorial.

El municipio mantuvo su pujanza hasta finales del siglo XIX, pero la crisis del comercio del vino que se exportaba hacia Inglaterra terminó con el bienestar de la localidad y marcó un paulatino pero incontenible descenso.

No obstante, su población seguía siendo la más numerosa de la Isla, doblando en número a la de San Sebastián, pero la situación fue empeorando con los años y el municipio no conseguiría recuperarse hasta la aparición de los cultivos del plátano y el tomate y la instalación de un pescante, lo que llegó a representar que en 1926 sólo fuera superada en nivel de ingresos por Hermigua.

La economía de Vallehermoso se sostiene, fundamentalmente, en la agricultura, siendo sus principales cultivos la vid, el plátano y los dedicados al autoconsumo (papas, frutales, maíz), además del desarrollo de un incipiente turismo de carácter residencial y de visita, junto al complemento de un subsector artesano de calidad.

La población está repartida entre el casco urbano y los numerosos barrios que se diseminan por todo el término, entre los que destacan Alojera, Chipude, Rosa de las Piedras, El Cercado, Valle Abajo, La Dama o Macayo.

Casi el 80 por ciento de los vecinos empadronados en 2001 eran naturales del propio lugar, diluyendo la penetración de flujos procedentes de otros municipios o de los grupos de foráneos. El comportamiento demográfico acusa un déficit evidente, al que se suma un progresivo índice de envejecimiento de la población.

La capital municipal guarda un buen número de casas antiguas y ofrece los servicios de un pequeño centro administrativo, mientras es la zona litoral de Alojera, con la playa del mismo nombre, el lugar que cuenta con las mejores condiciones para el desarrollo de la infraestructura turística.

De hecho, el consistorio está valorando alternativas para la construcción de un dique con el que recuperar la costa municipal en la zona norte. Con la infraestructura de una escollera, el Parque Marítimo quedaría protegido y la zona se convertiría en un área de ocio que se sumaría a otros proyectos de atracción de visitantes.